A vueltas con la eutanasia
09.05.06 @ 11:54:39. Archivado en Vida Independiente
Es noticia de actualidad la muerte del pentapléjico –no conocía este término- vallisoletano Jorge León, con la colaboración según todos los indicios de una o varias personas. Esto ha reabierto el debate mediático en torno a la eutanasia ocho años después del fallecimiento del marinero gallego Ramón Sanpedro.
De entrada, debo manifestar mi profundo respeto por ambos, ya que ellos eran los únicos dueños de sus existencias. Aunque siempre queda una duda moral por cuanto que, debido a la imposibilidad de poner fin a sus respectivas vidas por sí mismos, han implicado a otras personas en el desenlace de una acción premeditada y muy bien planeada, no entraré en estos aspectos éticos que se me escapan.
En mi opinión las circunstancias de uno y de otro eran bien diferentes.
En el caso de Ramón Sanpedro se trató de un caso de suicidio asistido, no de eutanasia. Él quería poner fin a su vida y arguyó la estrategia para conseguir de una o varias personas la ayuda que necesitaba para suplir su inmovilidad. Viviendo en un ambiente rural, en una casa no adaptada, con escasez de recursos y ayudas técnicas especializadas (pese a que él era un genio y realizaba diseños caseros de cosas que le ayudaban en sus actividades) se cansó de vivir. Prefirió luchar por una muerte digna en lugar de hacerlo por una vida digna.
La situación de Jorge León era bien distinta. Extraigo esto que él mismo escribió en un blog que tenía en Internet:
“He entrado en una fase que considero terminal porque a la pentaplejia irreversible se ha añadido la cronicidad de las infecciones frente a una tolerancia cada vez menor a los antibióticos, lo que me provoca indeseables sufrimientos físicos y psíquicos. Y todo ello en un contexto asistencial que se ha hecho insostenible.
Ante la perspectiva de acabar en breve en una residencia abandonándome a una muerte miserable lanzo el siguiente mensaje por si el azar por una vez se torna generoso.
Quiero decirlo ya claramente y recabar, si fuera buenamente posible y con todas las precauciones necesarias, ayuda directa, indirecta, contactos, ... ; quiero también que quede constancia de ello a efectos legales: seguir en este estado para mi tan penoso y sin otras perspectivas que ir empeorando, no tiene sentido: esto hay que irlo acabando ya y con cierta urgencia.
Necesito la mano que sostiene el vaso, la mano habil que supla mi mano inutil, una mano que actue según mi voluntad aún libre:tengo todo preparado para que quien me ayude quede incógnito.”
Desde que en el año 2000 sufrió una caída que le provocó una lesión medular a nivel C3 emprendió una lucha por vivir, a pesar de que los médicos –parece ser- que no le daban expectativas de vida más allá de diez años. Desde hace unos meses es cuando comienza a pensar y reclamar para sí la eutanasia por diversos motivos: los antibióticos ya no responden y sufre de infecciones y dolores continuos, incluso se le trata con morfina; teme una muerte miserable en una residencia, una vez agotados los recursos económicos que le permitían pagar a cuatro personas que le atendían en su casa las 24 horas del día; ante las perspectivas de ir empeorando y cuando aún conserva la lucidez mental y la capacidad de libre decisión, es cuando pide la ayuda de la mano amiga para terminar su sufrimiento.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término “Eutanasia” como “Acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él.” Y también como “Muerte sin sufrimiento físico.”
Dado que en nuestro país no está legalizada la eutanasia, los pasos seguidos por Jorge se asemejan bastante, aunque seguramente más que buscar una muerte digna lo que hizo fue evitar una muerte indigna. Lo consiguió. Mis respetos.
Todo esto me lleva a una reflexión. Ramón Sampedro hace 8 años. Ahora Jorge León. Dos casos. Sin embargo, somos cientos de miles de personas en España, en situaciones de gran dependencia, que optamos por la lucha diaria por una vida digna. ¿Por qué solamente dos casos generan más debate mediático que cientos de miles? ¿Por qué los medios de comunicación y los políticos no crean debate social alrededor de la futura Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia? ¿Por qué a las personas con diversidad funcional y gran dependencia no se nos ofrecen herramientas tendentes a que podamos llevar una vida en igualdad de oportunidades y así erradicar la permanente discriminación de que somos objeto? ¿Tiene más morbo o vende más la muerte que la vida dignas? ¿Hasta cuando tanta hipocresía?
Bien se podrían aplicar estos “manipuladores” mediáticos las palabras de los amigos y familiares de Jorge León, que entre cosas manifiestan: "Jorge era él, profesional de la sanidad, artista, escritor, escalador, espeleólogo, creativo, inteligente y vital. Por eso, nosotros, quienes le conocíamos y amábamos de una u otra forma, nos negamos a las especulaciones, el trapicheo, la miseria de los aprovechados, los arribistas, los buitres que acuden sólo cuando hay un cadáver fresco"
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Hay amistades no se distingue precisamente por dar ánimos para vivir sino para pedir a bombo y platillo la legalización de lo que ellos llaman muerte digna pero que es un homicidio. La eutanasia es una práctica socialmente peligrosa por los precedentes que sienta y los abusos que genera, como se ha visto en Holanda. La vida de los deepndientes es dura pero tan válida como la de los demás.
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Hay amistades no se distingue precisamente por dar ánimos para vivir sino para pedir a bombo y platillo la legalización de lo que ellos llaman muerte digna pero que es un homicidio. Intentan inclinar la voluntad del legislador a favor de la eutanasia, una práctica socialmente peligrosa por los precedentes que sienta y los abusos que genera, como se ha visto en Holanda. Esas amistades nunca le dirán que su vida vale tanto como la de ellos, que es un gozo verle y oírle, que es muy grato servirle, que quiera Dios que puedan disfrutar de su compañía muchos años.
Hay amistades no se distingue precisamente por dar ánimos para vivir sino para pedir a bombo y platillo la legalización de lo que ellos llaman muerte digna pero que es un homicidio. Intentan inclinar la voluntad del legislador a favor de la eutanasia, una práctica socialmente peligrosa por los precedentes que sienta y los abusos que genera, como se ha visto en Holanda. Esas amistades nunca le dirán que su vida vale tanto como la de ellos, que es un gozo verle y oírle, que es muy grato servirle, que quiera Dios que puedan disfrutar de su compañía muchos años. Yo tengo una amiga con grave distrofia neuromuscular, y es admirable por su alegría y agradecimiento por la fe y la vida, la compañía de su familia y la visita de sus amigos. Verse dependiente es duro; pero sentirse sin apoyo moral ni cariño fuerte, debe ser terrible y deprimente.
Hay amistades no se distingue precisamente por dar ánimos para vivir sino para pedir a bombo y platillo la legalización de lo que ellos llaman muerte digna pero que es un homicidio. Intentan llegar al corazón de la sociedad e inclinar la voluntad del legislador a favor de la eutanasia, una práctica socialmente peligrosa por los precedentes que sienta y los abusos que genera, como se ha visto en Holanda. Lo hicieron con Ramón Sampedro y hace poco con Madeleine. Otro caso sonado fue el del vallisoletano Jorge León. Ahora le toca el turno a la granadina. Esas amistades nunca le dirán que su vida vale tanto como la de ellos, que es un gozo verla y oírla, que es muy grato servirla, que quiera Dios que puedan disfrutar de su compañía muchos años. Yo tengo una amiga con grave distrofia neuromuscular, y es admirable por su alegría y agradecimiento por la fe y la vida, la compañía de su familia y la visita de sus amigos. Verse dependiente es dur...
El que Inmaculada Echevarría pida la legalización de la retirada del respirador que necesita por su distrofia muscular, ¿ no será porque a esta señora la visita algún miembro de asociaciones pro-eutanasia? Estas amistades no se distingue precisamente por dar ánimos para vivir sino para pedir a bombo y platillo la legalización de lo que ellos llaman muerte digna pero que es un homicidio. Intentan llegar al corazón de la sociedad e inclinar la voluntad del legislador a favor de la eutanasia, una práctica socialmente peligrosa por los precedentes que sienta y los abusos que genera, como se ha visto en Holanda. Lo hicieron con Ramón Sampedro y hace poco con Madeleine. Otro caso sonado fue el del vallisoletano Jorge León. Ahora le toca el turno a la granadina. Esas amistades nunca le dirán que su vida vale tanto como la de ellos, que es un gozo verla y oírla, que es muy grato servirla, que quiera Dios que puedan disfrutar de su compañía...
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Ismael Lloréns Santamaría
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