
Ser la más lista de la clase tiene indudables ventajas. Es cierto que se despiertan envidias y algunas muy justificadas. En cualquier caso, no es incompatible la condición de empollona, con la de chica divertida.

Y una cosa que ayuda mucho a la conviviencia, es que una chica así, ayude a los más tarugos de la clase.
Viernes, 5 de diciembre - Actualización: 17:44