
Ha sido siempre un recurso habitual cuando los chicos son poco aplicados y llevan mal los estudios. Y en este caso, a la vista del gesto fiero de la profesora, parecía más que evidente que sería capaz de meter al estudiante en vereda.


Un inconveniente, que no se le ocultaba a nadie, es que el muchacho ya es bastante talludito. Y encima se las da de ligón.
Viernes, 29 de agosto - Actualización: 01:12