
Como chacha, Ramona no tiene precio. Según la señora de la casa, no hay en el mercado una chica más hacendosa y diligente. No se le pasa por alto ni el mínimo detalle. En palabras de su empleadora: "No se le escapa ni un polvo"
Fiel a su fama, s epone a limpiar con fruicción la morqueta del despacho del dueño de la casa, que protesta por el ruido y le ordena aligerarse.

Ramona limpia, limpia y encuentra, por casualidad, un objeto incriminatorio. Pregunta y le dan la respuesta.

Y como la cosa ya no puede quedar así, además de la respuesta, le dan otra cosa.
Pág. 1 2
Domingo, 7 de septiembre - Actualización: 07:52