
No es lo peor del mundo, pero se pierde mucho tiempo aguardando en las salas de espera. Por eso se agradece tanto que haya recepcionistas agradables y de buen ver.

Y da gusto ver que alguien, cuando llevas ya un rato de plantón, se acerca y te pregunta si necesitas algo...

Y que encima, te dan lo que pides...
Pág. 1 2
Viernes, 5 de septiembre - Actualización: 21:28