
La vida está llena de sopresas. Nunca sabe uno dónde puede saltar la liebre. Y a esta señora, tan formalita, nadie podría imaginarla como una voraz devoradora de hombres. Pues lo es.
Primero está muy seria, leyendo o haciendo que lee, pero atisba el objetivo y se pone en marcha... como una fiera.
Miércoles, 8 de octubre - Actualización: 11:10