
Hay sitios donde no funciona casi nunca el aire acondicionado y para colmo, en cuanto comienza el otoño, por decisión administrativa, se pone la calefacción a toda máquina. No es extraño que a algunas les entren los calores.

Tener buena presencia física ayuda a menudo en la vida, pero no es el único requisito para ascender rapído en el escalafón de la empresa.

No se trata de matarse a trabajar, pero hay que guardar al menos las apariencias. la verdad es que -con ese cuerpo- es lógico que a la chica le apetezcan otras cosas más divertidas que limpiar, cocinar o teclear, pero a su novio, que pasa la jornada en la obra, no le hace mucha gracia.

A las chicas, cuando son muy amigas, les encanta eso de ir juntas a todos lados. A clase, al cine y hasta de vacaciones.

Ha sido siempre un recurso habitual cuando los chicos son poco aplicados y llevan mal los estudios. Y en este caso, a la vista del gesto fiero de la profesora, parecía más que evidente que sería capaz de meter al estudiante en vereda.

Hay catedráticas a las que deule supender y Rosa es una de ellas. Le duele ver la cara de pena que ponen los alumnos, cuando salen las calificaciones y descubren que va a tener qu epasarse el verano chapando.

Marijose es una enfermera con mucha iniciativa. Se aburre en la clínica y para matar el tiempo, cuando cae en sus manos uno de esos pacientes, que realmente no tienen otra cosa que buena salud y ganas de juerga, sabe como hacer para que al tipo se le quiten los supuestos dolores.

Mariloli dice que tiene mucha fiebre y se presenta en la despacho del superintendentes. Su aspecto es excelente pero ella insiste, como voz melosa, en que tiene una gran calentura y que le arde el cuerpo.

La chica quiere el empleo y al precio que sea. No ha trabajado nunca como secretaria, pero conoce o cree conocer el camino para conseguir que la contraten y con un espléndido sueldo.

En esos momentos duros, en los que todo te sale mal, se agradece de verdad una mano amiga. Basta una palabra de consuelo, un gesto o un detalle cariñoso, sobre todo si viene de una chica guapa y sonriente.

Como chacha, Ramona no tiene precio. Según la señora de la casa, no hay en el mercado una chica más hacendosa y diligente. No se le pasa por alto ni el mínimo detalle. En palabras de su empleadora: "No se le escapa ni un polvo"

No hay estación mala para la juerga, pero las vacaciones tienen algo especial. El sol, el agua, la siesta, los horarios flexibles y el relax, ayudan mucho.
Domingo, 20 de julio - Actualización: 05:54