Por Daniel Vicente
El miércoles falleció Michael Crichton, el autor de la que es una de mis novelas favoritas: El Gran Robo del Tren. Su "ópera prima".
Este escritor neoyorquino no será recordado, me temo, como lo que es: un novelista. Su influencia tanto en la televisión como, especialmente, en el cine, es especialmente importante.
Cuando se apaga la estrella de un mito del cine es como si a todos nos arrebataran un pedazo de patrimonio de la Humanidad. No sé bien cómo empezar a escribirle unas letras de despedida al gran Paul Newman, porque ni el cuerpo me lo pide en estos momentos ni creo que nada que se pueda decir esté a la altura de rendir homenaje a uno de los pocos que se han ganado a pulso el privilegio de que su trayectoria profesional sea recordada siempre. Deberá bastarme el compartir con aquél que lea esto mi tristeza desde el punto de vista del que ama el cine con pasión, y Newman era cine. Suena rarísimo leer “era”, pero los ojos azules más famosos de la historia audiovisual se cerraron para siempre víctimas de un cáncer de pulmón a los 83 años de edad y tras una lenta y dolorosa pugna contra la terrorífica enfermedad que no distingue entre rico, famoso, bueno o malo.
La cantidad de sandeces (también llamadas extravagancias para suavizar) que rodean el día a día de Tom Cruise es, como todos saben, ilimitada; van desde el rumor a la estupidez crónica, pasando por las múltiples apariciones televisivas luciendo la misma histérica sobreactuación que frecuenta en sus trabajos para el cine. Pero, aunque suene absurdo, teniendo en cuenta que estamos hablando del máximo emblema de la Iglesia de la Cienciología, al menos en lo que concierne a lo estrictamente profesional, hay que admitir que siempre ha sido un tipo listo. Lleva casi treinta años en el candelero de una u otra forma, ha sido nominado al Oscar -como premio a sus “excesos ante la cámara”, pero eso es otro tema distinto-, ha amasado más pasta que un cocinero italiano y, no contento con todo ello, hace dos que está al frente (dirigiendo y como copropietario) de la mítica productora United Artists.
Me he topado con estos videos que me parecen un pedazo de homenaje a la gran historia que tiene detrás este hermoso tinglado llamado cine. Espero que los os guste y, a modo de consejo, prestad especial atención a los ojos de los artistas, y las transformaciones son más impresionantes...
Vaya racha lleva el mundo del cine. Tras otras sonadas desapariciones, ahora es el ecléctico Sidney Pollack el que se va para no volver. Ha fallecido a los 73 años -algo joven, teniendo en cuenta las vidas que se gastan por aquellos lares con esos presupuestos, pero el cáncer es el cáncer- en Los Ángeles.
Vaya racha que llevamos. Últimamente parece que cada vez que me pongo ante el ordenador es para escribir una necrológica. Pero ha muerto Charlton Heston, querido, odiado y leyenda histórica (nunca mejor dicho) del cine. Heston, que llevaba muchos años con complicaciones en su salud, ha fallecido el día cinco de este mes de abril, dejando un épico legado en cinemascope.
Me resulta odioso ponerme tristón, sobre todo cuando se supone que casi siempre el cine es un tema eminentemente de disfrute y entretenimiento, pero el a veces cruel destino ha hecho coincidir en los últimos días las desapariciones de Rafael Azcona y Richard Widmark, dos genios de este arte nuestro que, a priori, lo único que tenían en común era lo condenadamente bien que se les daba engrandecer la noble profesión de los cuentahistorias.
Hoy voy a contar una historia de espías. Una historia con misterios, secretos, amor, deber y mucha acción, como manda cualquier guión del mismísimo 007. Pero no se trata de una aventura de James Bond, sino de la apasionante vida al límite de una persona de carne y hueso, una mujer valiente y singular que fue reconocida como uno de los más legendarios agentes del KGB.
Desde siempre el trabajo del doblador ha sido completamente ninguneado, y es más que justo reconocer la labor de unos profesionales que nos permiten entender películas de cualquier parte del mundo. Por lo tanto, es una obviedad resaltar la necesidad e importancia de estos "trabajadores de trinchera" de la industria cinematográfica. Salvo raras excepciones como la de Joan Pera, voz de toda la vida en nuestro país de Woody Allen -al que el genial director saca en su último trabajo, rodado en
Barcelona, en agradecimiento a los servicios prestados-, nunca se harán famosos ni ricos gracias a este trabajo, y encima tienen que aguantar la reiterada intromisión de "famosetes" (especialmente en las cintas de animación). En realidad, más que intromisión es imposición con calzador de los productores, que piensan que así la película tendrá más gancho comercial. Porca miseria...
Cuando uno echa la vista atrás y se acuerda de figuras de talla mundial como Carlos V, Cervantes o Velázquez, se da cuenta de lo que ha sido España en otros tiempos. La muerte de Fernando Fernán Gómez nos hace hoy un poco más pequeñitos y nos arrebata el presumir de tener en casa viviendo a un Patrimonio Cultural de la Humanidad de la talla de este gran artista. Y digo artista porque llamarle actor sería pasar por alto su dilatado historial como director o escritor; y todo lo hizo bien. Algunos tendrán el mal gusto de colocar ahora encabezando sus méritos el haber puesto de moda la frase “¡a la mierda!”. Y bien es cierto que este pelirrojo desgarbado tenía fama de hosco y huraño, él mismo decía que a veces maleducado: igual de cierto es que siempre lo quisieron y respetaron sus compañeros de profesión.
Neil Gaiman lleva dos décadas siendo uno de los referentes culturales en diversos campos. El versátil genio británico, además de ser uno de los grandes nombres del cómic, también es escritor y está empezando a dar sus primeros pasos en serio como cineasta. Comenzó su andadura profesional como articulista y entrevistador para revistas especializadas, y fue precisamente una de esas entrevistas, nada menos que a Alan Moore, lo que volvió a despertar el gusanillo de los cómics que tenía aplacado hacía tiempo. Y ya fue un no parar.
Entre sus trabajos más famosos podemos encontrar Orquídea Negra, su primera serie de cómic-book en Estados Unidos, que tuvo gran acogida y le abrió las puertas de la editorial DC, uno de los dos grandes titanes del negocio de la viñeta. Luego llegó Sandman.
En términos cinematográficos, hablar de Katharine Hepburn es hablar de palabras mayores. Se encuentra en el selecto club de las más grandes. Yo me atrevería, con el permiso de Meryl Streep (con la que se llevaba fatal, por cierto), a ponerla incluso en cabeza de semejante club, aunque sobre gustos ya se sabe…
Coetánea del gran John Wayne, el pasado mes de mayo (el día 12) también habría cumplido cien años, pero se nos privó de su arrolladora fuerza vital en 2003, lo cual quiere decir que vivió nada menos que 96 años; fue obstinada hasta para resistirse a la muerte, habría dicho seguramente su amigo y también uno de sus directores favoritos George Cukor, que la conocía muy bien.
Domingo, 22 de noviembre
Marie-José Martin Delic Karavelic
Juan Fernandez Krohn
Carlos Juan Gómez Martín
Julián Moreno Mestre
Juan Carrasco de las Heras
Juan Luis Recio
Siro López
Karina Longo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría