Por Fandecine
Hace pocos días fui a ver The Spirit, sobre la cual dejaremos las críticas porque el blog ya se habrá hecho eco de ella. Resumiré la experiencia en que, asustada como iba por las críticas negativas, llegué a disfrutar una película que ante la inevitable comparación con Sin City sale perdiendo sin duda, pero que sin embargo me resultó bastante entretenida… La cuestión es que a la salida, ya que había entrado con prisas, reparé en un cartel publicitario de Watchmen, y pensé que ojalá no le suceda lo contrario que a la "simpática" Spirit (entiéndase por ello no únicamente que tenga golpes de humor sino que –o eso creo yo- no se toma demasiado en serio a sí misma, cosa que tal vez hayan tratado de hacer sus críticos) y las buenas expectativas (pues por lo que ya hemos podido ver parece una fiel adaptación con una excelente estética, lo cual sólo puede resultar en principio en una gran obra), de tantas como son, no nos defrauden después… Sería una lástima, ya que el cómic es uno de los más notables que he leído, absorbente, intrigante, original, emotivo… Y de él, y de otros parientes y familiares en cuanto al tono de realismo quería precisamente hablar hoy.
Por León Ocaña
Era un desapacible día de noviembre y los milicianos habían vuelto a tomar el pueblo. El frío se atrincheraba en pies y manos hasta adormecerlos de dolor, y el cielo se tornaba aquella mañana de un gris plomizo que parecía barruntar los peores presagios a unos vecinos agotados de luchar por sus vidas en la pesadilla fratricida que los malos tiempos les obligaban a vivir.
Por Daniel Vicente
La gente imagina un duende como algo bueno. Un hombrecito que viste con vivos colores, gorro puntiagudo y pasea feliz por campos y casas, siempre tímido y evitando el ser descubierto por nuestros ojos, los de los humanos.
Pero a mí no me gustan los duendes. No me gustan. En absoluto.
Por Daniel Vicente
El miércoles falleció Michael Crichton, el autor de la que es una de mis novelas favoritas: El Gran Robo del Tren. Su "ópera prima".
Este escritor neoyorquino no será recordado, me temo, como lo que es: un novelista. Su influencia tanto en la televisión como, especialmente, en el cine, es especialmente importante.
Por León Ocaña
Hace años que Mario se había "jurado" a sí mismo no volver a pisar una iglesia, pero allí está; ahora se encuentra ornamentado con una de esas corbatas que nunca aprendió a anudar, con el aire respetable que le otorgan sin remedio la blanca cabellera y las innumerables arrugas que disfrazan esos ojos que tanto han contemplado en su intensa vida. A su lado, a punto de ser bautizada, la bendita criatura inocente que encantado ha aceptado apadrinar, en brazos de su padre, y detrás, justo en el primer banco, Manuel, su mejor amigo y orgulloso abuelo.
Por Daniel Vicente
Darío nunca fue impuntual.
Hasta ese momento.
Quería que todos sus compañeros estuvieran sentados en sus puestos y lo consiguió.
El portero fue el más fácil de todos, ya que no se lo esperaba, y cuando lo vio caer desplomado se sorprendió al no sentir ninguna clase de remordimiento, y eso que alguna que otra vez habían comentado éste o aquél resultado de la liga como protocolario saludo. El Madrid no da una, decía uno. Y que lo digas contestaba el otro. Era su record de palabras en una conversación.
Por León Ocaña
Jamás le habían gustado esos supermercados enormes. Odiaba el frío que desprendían: tanto el pasillo de los congelados que formaban parte fundamental de su dieta como el trato con los deshumanizados empleados. Pero este caso era distinto. En aquel lugar estaba ella.
Conoció por casualidad a la cajera de los días pares en la 7 -se había aprendido su horario de trabajo de memoria- hacía apenas un par de meses, pero parecían años. Él siempre iba a su caja argumentando que ella era la única simpática, y a la encantadora cajera nunca le había parecido raro, al contrario: siempre tenía una palabra amable que dedicarle. Aquella criatura desgarbada de cuello de cisne, tez pálida, rubio de bote y ojos del color del mar enfurecido era deliciosamente tímida, culta y educada. Parecía un hada salida de la imaginación de Shakespeare, recluida en la Tierra, castigada sin su glamour. Por ello siempre la llamaba Titania; por eso y por la sonrisa que le arrancaba cada vez que lo hacía.
Por Iván Torres
En el silencio, el de mi voz, es cuando siento. Es cuando imagino palabras y frases y cuentos. Es cuando camino hasta acercarme, y me veo tan cerca que no se si abrazarme o salir corriendo. Es cuando soy, y me alivio, y me asusto.
En el silencio de mi voz es cuando me percato de la ausencia de hombros en los que apoyar mi cansancio, que cada vez es más profundo y pesado; de la ausencia de voces que digan, de la ausencia de imágenes y drogas que me ayuden a ausentarme. En el silencio, el de mi voz, la ausencia me asesina poco a poco, y es un asesinato sin muerte, de horizonte que nunca deja de ser horizonte, y me voy desangrando, y yo lo veo y poco puedo hacer para impedirlo.
Por León Ocaña
Una vez leí que en algún sitio del planeta llaman a África el Continente Rojo, debido a que la aridez de gran parte del territorio tiñe la tierra de ese color. El nombre no está mal puesto, pero lo que en realidad tiñe la tierra de rojo es la sangre que se derrama a diario con el consentimiento y la desidia del resto del mundo que se hace llamar civilizado.
Lo había hecho en otras ocasiones, pero esta vez ha sido diferente. Siempre había calmado mi conciencia el saber que no hacía más que cumplir órdenes y el amor a mi país. Esta mañana me he sorprendido mirándome al espejo sin ser capaz de reconocerme.
Por León Ocaña
La apatía se había convertido en la tónica de su existencia. Al principio todo fue divertido y excitante, pero ya ni siquiera el codiciado que había reunido con el tiempo la saciaba. Resultaba inaudito, pero podría decirse que incluso echaba de menos la época en la que era humana y tenía esas vanas y estúpidas preocupaciones mortales. Quién le iba a decir que lo que no había logrado la luz del sol, el fuego o sus enemigos, lo estaba consiguiendo la monotonía.
Por Daniel Vicente
-Mi reino por un cubito de hielo.
Stephen estaba sentado en un sillón de cuero vestido con su mejor traje, un Armani que tenía preparado para la boda de su hermana y que no pudo estrenar.
Con algo de esfuerzo logró enfundárselo, y tras una mirada aprobatoria delante del espejo se sintió plenamente satisfecho.
Saboreaba un sabroso Cardhu en un vaso corto y ancho, de excelente cristal que le costó una pequeña fortuna y que guardó en la estantería durante años, esperando una ocasión que mereciera su primera toma de contacto con el líquido elemento.
De fondo sonaba con toda la potencia que permitían los altavoces de forma machacona 'Lying from you', de Linking Park que, si bien no era su canción favorita, era ideal dadas las circunstancias.
Por León Ocaña
¡Brrrrrrr, brrrrrrrrrrrr, brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr! El sonido del móvil le hace salir de la inconsciencia en la que estaba sumido. Abre un ojo, saca el teléfono del bolsillo del pantalón que hace las veces de único pijama y aún lleva puesto desde anoche, y lo tapa con la almohada; no tiene la más mínima intención de contestar, pero la jodida llamada ha sido suficiente para despertarle. Se pregunta qué hora será y un rápido vistazo al reloj que tiene encima de la chimenea le confirma que con hoy ya son tres días los que lleva sin ver la luz del sol…
Domingo, 22 de noviembre
Marie-José Martin Delic Karavelic
Juan Fernandez Krohn
Carlos Juan Gómez Martín
Julián Moreno Mestre
Juan Carrasco de las Heras
Juan Luis Recio
Siro López
Karina Longo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría