El director es el alma de cualquier producción pero, para bien o para mal, no es el que manda si no es a la vez el que desempeña la función de tipo en la sombra que pone la pasta (caso de Almodóvar con sus películas). Y el productor que no mete la zarpa en la película que está financiando es porque tiene la sensatez de dejar trabajar a aquellos que fueron designados para ello (generalmente por el susodicho productor).
La cantidad de sandeces (también llamadas extravagancias para suavizar) que rodean el día a día de Tom Cruise es, como todos saben, ilimitada; van desde el rumor a la estupidez crónica, pasando por las múltiples apariciones televisivas luciendo la misma histérica sobreactuación que frecuenta en sus trabajos para el cine. Pero, aunque suene absurdo, teniendo en cuenta que estamos hablando del máximo emblema de la Iglesia de la Cienciología, al menos en lo que concierne a lo estrictamente profesional, hay que admitir que siempre ha sido un tipo listo. Lleva casi treinta años en el candelero de una u otra forma, ha sido nominado al Oscar -como premio a sus “excesos ante la cámara”, pero eso es otro tema distinto-, ha amasado más pasta que un cocinero italiano y, no contento con todo ello, hace dos que está al frente (dirigiendo y como copropietario) de la mítica productora United Artists.
Embriagado por el espíritu navideño que aún nos acosa, me he decidido a escribiros mi, desde el año pasado, otra vez tradicional carta, ahora que las reuniones familiares y los excesos me permiten un ratito de tranquilidad.
En nuestra última comunicación me temo que me dejé llevar por el entusiasmo y me permití solicitar presentes demasiado inalcanzables, así que me tuve que conformar con la ropa y el Mp3 de rigor. Y muy agradecido les quedo, no me entiendan mal, por concederme esa generosidad material de la que no gozan en la mayoría de los sitios. Aprendida la lección, este año voy a intentar pedir algo a más pequeña escala y factible, aunque igualmente me haga ilusión, y todos contentos. El día seis comprobaré si he conseguido no excederme en el carácter utópico de mi lista, que a continuación paso a enumerar con orden ascendente de prioridad:
Sobre todo en sus orígenes, el DVD ha tenido que batirse en duelo con reticencias, sombras y recelos; “el fin del cine como arte” o “el negocio que pervierte” han sido algunas de las lindezas que han apellidado al revolucionario compacto y a los soportes similares (por ejemplo el incipiente Blu-Ray, de la todopoderosa Sony, o el HD) que existen y que existirán -probablemente sustituyendo al actual- en el imparable futuro tecnológico.
Desde siempre el trabajo del doblador ha sido completamente ninguneado, y es más que justo reconocer la labor de unos profesionales que nos permiten entender películas de cualquier parte del mundo. Por lo tanto, es una obviedad resaltar la necesidad e importancia de estos "trabajadores de trinchera" de la industria cinematográfica. Salvo raras excepciones como la de Joan Pera, voz de toda la vida en nuestro país de Woody Allen -al que el genial director saca en su último trabajo, rodado en
Barcelona, en agradecimiento a los servicios prestados-, nunca se harán famosos ni ricos gracias a este trabajo, y encima tienen que aguantar la reiterada intromisión de "famosetes" (especialmente en las cintas de animación). En realidad, más que intromisión es imposición con calzador de los productores, que piensan que así la película tendrá más gancho comercial. Porca miseria...
Recuerdo una época ya lejana en la que ver cine francés era símbolo de ser muy chic y entendido en la materia. El cine del país vecino, por definición, ya fuera maravilloso o vomitivo, era la releche en polvo: Truffaut, Renoir, Godard… los gabachos sí que sabían de arte, y no las “españoladas” esas.
Después, con la globalización, las fronteras de lo cinematográficamente maravilloso por decreto “de los que saben de esto” se ampliaron al cine europeo en el amplio sentido de la palabra. Más allá de los Visconti, Jeunet o Haneke, estamos poniendo el punto de mira en la Europa nórdica y del este con esos pedazos de realismo en forma de cámara en mano a pie de guerra de los ex yugoslavos como Kusturika o del nombrado sucesor de Dreyer en Dinamarca, el reaccionario Lars Von Trier.
Comentar una película sin haberla visto no es en absoluto profesional y, además, el colmo de la desvergüenza, así como un claro caso de cara más dura que el cemento armado.
Pero estamos en verano, época de vacaciones, y la cartelera se empeña en convencerme de que en estas fechas el sitio de un crítico de cine está en la playa tomando el sol. Y el caso es que yo lo he intentado. No es la cosa tan descarada como suena. Si me permiten explicar la situación estoy seguro de que se harán cargo.
A partir de hoy pienso abrir las puertas de mi casa bloguera a talentosos amigos que visitan este espacio y me hacen el honor y el enorme regalo de firmar el libro de visita en forma de pequeño relato.
De vez en cuando irán pasando por aquí y me honrarán con su firma de teclado y letra.
Muchas gracias a todos por vuestra deferencia y vuestra amistad.
Un saludo a todos y nos seguimos viendo en esta sala de cine frecuentemente (si os apetece).
Hace tiempo que dejé de creer en la magia: uno deja de creer en muchas cosas cuando se le escapa por primera vez a un ser querido la vida en tu presencia impotente y desolada. Y es que los seres humanos somos egoístas por naturaleza, y en estas fechas (bendita inocencia infantil excluida) más que agradecer la suerte de compartir unos días con la gente amada, acabamos a menudo entristecidos por el recuerdo de los que ya no volverán.
Como últimamente se me acusa con mirada reprobadora de escasez del obligado espíritu navideño de rigor y quiero demostrar que también sé cumplir con la tradición, este año me he decidido después de tanto tiempo a retomar mi correspondencia anual con sus majestades.
Finalmente ha sido Volver, de Pedro Almodóvar, la que se ha llevado la tostadora. Su última película ha sido elegida este jueves por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a España en la categoría de mejor cinta de habla no inglesa en la ceremonia de los Oscar.
Con esta decisión el cine español intenta matar dos pájaros de un tiro, enviando a Hollywood lo que creen que tiene más posibilidades de calado norteamericano y pagando al Pedro universal la deuda de 2002
Bueno, pues ya estoy aquí...
Este espacio estará principalmente encaminado al mundo del cine, tanto en la actualidad como echando un necesario vistazo atrás.
Sábado, 21 de noviembre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Fernandez Krohn
Siro López
Marie-José Martin Delic Karavelic
Juan Luis Recio
Julián Moreno Mestre
Ángel Sáez García
Carlos Ferrer
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora