Inquietante y muy turbadora se presenta la última producción del talentoso Darren Aronofsky (saltó al estrellato con The wrestler, redención de Mickey Rourke con su carrera interpretativa). La complicada (que no compleja) historia apunta sus focos hacia una bailarina de élite de una importante compañía de ballet en Nueva York; compite por el papel de protagonista en El lago de los cisnes, y la presión que ello supone, el esfuerzo extenuante, su tortuosa relación familiar y una obvia inestabilidad emocional previa están haciendo que su psique sucumba y mezcle peligrosamente la realidad con el fruto de una mente que comienza a dar signos de estar claramente perturbada. Todo ello se refleja en un torbellino apabullante de ilusiones y sombras chinescas que hace removerse al espectador en la butaca de igual forma que lo desconcierta, lo hace odiar la producción e igualmente cautiva a aquel que se atreva a dejarse llevar en el psicotrópico viaje inverosímil de situaciones demencialmente desmedidas.
Esta original propuesta de terror psicológico de ínfimo presupuesto supone la inauguración de un proyecto del género conformado por varias cintas que abriga la capa de M. Night Shyamalan con su idea y dinero, que para el caso específico, es lo que importa. El eficiente jornalero escogido para rodar el asunto ha sido John Erick Dowdle (Quarantine), con escasos méritos hasta la fecha y buen hacer a la hora de plasmar la tensión de una cinta que si no se hubiera tratado con suma inteligencia en su elaboración y tratamiento del ritmo podría haber caído fácilmente en el tedio.
El día que un emocionado John Wayne subió a recoger su único Oscar (sin contar el honorífico) dijo en su discurso que “si lo llega a saber se tapa el ojo antes”, y es que el papel de Rooster Coghburn es un caramelo listo para comerse, que le otorgó el preciado galardón a un Wayne imperial e inolvidable y que, de momento (que le quiten lo bailado) ya ha aportado a Jeff Bridges, muy digno heredero, una nominación cuarenta y dos años después. Como para discutir que el personaje tenga fuerza…
Inspirada en hechos reales, The Fighter (título con obvio doble sentido) supuestamente narra la montaña rusa en la que se convirtió la vida de Dick Eklund, un boxeador que pasó del estrellato al abismo de las drogas y la delincuencia; pero, en realidad, en lo que se centra esta producción es en el tortuoso camino de su hermanastro Micky, a la sombra de una familia (sobre todo por el citado hermano adicto, también su entrenador) que le dicta el destino con tanto cariño como mal ojo. Es por tanto la pelea del protagonista en dos frentes: llegar a ser lo que siempre ha soñado, alguien en el mundo del boxeo, y por otro lado el sentimiento de arraigo familiar que le está perjudicando seriamente hasta el punto de obstaculizarle de manera casi irremediable su carrera deportiva. Se trata pues de una dramática exploratoria de superación y de las siempre delicadas relaciones familiares, amor a fin de cuentas, el gran punto débil del ser humano.
Jueves, 16 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio