El azar en forma de manaza inocente haciendo click en “comprar” para el día equivocado ha dado con mis huesos el día del estreno de la última de Harry Potter en la primera sesión; prometo que ni soy tan fan ni tampoco tan ansioso, y si algo puedo sacar en positivo de aguantar durante más de dos horas grititos histéricos y alguna lagrimeja adolescente es que he podido sumergirme sin traje de buzo y vivir de cerca el fenómeno fan. Tremebundo.
Ya se va acabando lo que se daba y nuevamente David Yates es el elegido para exprimir lo que queda del zumo de la saga del mago más popular del cine. Este proyecto supone el “The” de “The End”, puesto que al rodar el libro final que J. K. Rowling ideó para Harry Potter, parece ser que se ha visto “mas adecuado debido a la extensión” transformarlo en dos económicamente suculentas películas en lugar de una sola. Retoma los acontecimientos justo donde se quedaron en la sexta entrega, y esta primera parte del desenlace poco aporta al espectador que no haya visto ya; y puesto que se trata de una lanzadera de dos horas para la gran traca final, pues se guarda la pirotecnia para la misma y, lógicamente, tampoco veremos más que un atisbo del dinero invertido en efectos especiales. Hace tiempo que la historia se tornó más adulta y oscura (por el devenir de los acontecimientos y porque la edad de sus intérpretes principales no permite otra cosa sin rozar el ridículo), y en Las Reliquias de la Muerte (I) observaremos a unos protagonistas convertidos en proscritos, ya que el mal (Voldemort está más empeñado y capacitado que nunca en eliminar a Potter) va ganando terreno a marchas forzadas; con cierto tufillo a El Señor de los Anillos (valga la involuntaria rima), “la compañía de la varita” verá puesta a prueba sus lealtades por un objeto siniestro mientras se esconden de los malos, que se hicieron con el poder y pretenden hacer una limpieza de aquellos cuya sangre no sea aria, perdón, quería decir mágica, y preparan un plan de acción para el contraataque.
Mientras que la labor de Yates no se antoja excepcional, aunque se vea ensalzada por las costosísimas “materias primas”, a Daniel Radcliffe se le ve muy harto de un papel que no parece motivarle demasiado, y en esta entrega, más intimista y recostada en la interpretación del reparto, es Emma Watson la que más luce en minutos y buen hacer nuevamente en la piel de Hermione. El resto del plantel, como siempre, una pléyade de súperlujo en la que destacan los maléficos matices faciales de Ralph Fiennes (Voldemort), el siempre perfecto Bill Nighy (ministro de magia) y la lástima del recorte del papel del estupendo Alan Rickman (Severus Snape), a cuyo personaje promete la trama un protagonismo infinitamente mayor en la próxima y definitiva entrega de Harry Potter.
Con ratos dubitativos, algunos intrascendentes, la creatividad mágica (en el amplio sentido de la palabra) de rigor y unos cuantos de verdadero interés (en el Ministerio de Magia o entre Potter y Hermione se me vienen ahora a la cabeza), esta película no es otra cosa (ni más ni menos, no es poco), que lo que uno espera antes de verla: un “to be continued” y un jugoso aperitivo para los aficionados.
Dirección: David Yates. Duración: 148 min. Intérpretes: Daniel Radcliffe (Harry Potter), Rupert Grint (Ron Weasley), Emma Watson (Hermione Granger), Ralph Fiennes (lord Voldemort), Michael Gambon (Albus Dumbledore), Bill Nighy (Rufus), John Hurt (Sr. Ollivander), Rhys Ifans (Xenophilius), Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange), Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid), Imelda Staunton (Dolores Umbridge), Jason Isaacs (Lucius Malfoy), Miranda Richardson (Rita Skeeter), Alan Rickman (Severus Snape), Maggie Smith (Minerva McGonagall), Brendan Gleeson (Alastor ‘Ojoloco’ Moody), Julie Walters (Sra. Weasley), Tom Felton (Draco Malfoy), Evanna Lynch (Luna Lovegood). Guión: Steve Kloves; basado en la novela de J.K. Rowling. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Eduardo Serra.
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mahadu y fandecine:
Celebro que os haya gustado. Queda lo mejor...
Me ha gustado y todo...
¡Por fin he podido verla! Me ha gustado bastante, la verdad. Sobre todo que se mezclaran aunque fuera un poco con el mundo real. Me ha parecido menos de transición que la anterior, aunque aun así, claro, se ve que queda lo mejor. Pero por lo menos suceden cosas interesates...
Frase del día:
"Señor, ¿por qué tendría que salir a buscar a alguien que quiere matarme?".
Daniel Radcliffe en Harry Potter y el prisionero de Azkaban
Sábado, 2 de junio
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