Pixar tenía que cerrar su saga más laureada por la puerta grande del vencedor en la dura batalla de la animación digital. Cruzaron la frontera en 1995 con la originaria Toy Story, que fue la primera película rodada íntegramente por ordenador, y cuyo detalle quedó en segundo término gracias al brillantísimo libreto que hacía “real” una igualmente brillante idea. El director Lee Unkrich encabeza la perfecta guinda al pastel de Pixar, la niña bonita de Disney, que se destapa con una historia con contenido, rodada en intrascendente 3D (nuevamente se demuestra que no hay milongas ante un buen guión, que es lo que cuenta), con argumentos nuevos y un trabajo de animación realmente portentoso.
Tom Cruise, el histriónico Midas del cine, y la sosa Cameron Diaz se unen en un proyecto veraniego ligero y fresco de ver, que más bien parece un anuncio de dentífrico, pero que cumple sin pedirle más peras al olmo las muy bajas expectativas de alguien que se atreva (ya hay que tener valor) a introducirse en la sala que proyecte una peli de acción de gran estudio americano en estas fechas calurosas…
La tercera parte del bombazo, en su tiempo ejemplo de ingenio e innovación, y a la postre desgastado y maltratado cual producto industrial de serie, dejó sin fuelle alguno a la franquicia, repitiendo hasta la saciedad lo que había tenido gracia anteriormente sin aportar nada y flojeando hasta el hartazgo. El “unhappy end” del ogro más famoso de la historia del cine estaba cantado. Sin embargo, el signo del dólar que poseen por retina sus productores ha animado a “concluir decentemente la saga”, lo que traducido al idioma internacional viene siendo en realidad “exprimir a tope la naranja mientras exista un mínimo de jugo”, aunque ello conlleve llegar a la cáscara y que el zumo salga amargo, riesgo que hoy se toma con una ligereza pasmosa y una falta de responsabilidad equiparable: así se terminan arrastrando personajes e historias gloriosas, que acaban por dejar una injusta e inmerecida mala imagen por erosión.
La zarpa de Bradd Pitt en la producción y el caché intelectual del asunto hacen posible que una producción de barata (aunque encantada de conocerse) sin superhéroes ni vampiros adolescentes cuente con una interminable lista de estrellas en su reparto: ríase uno del bajo presupuesto y parte de sus ideales cuando ilustres amiguetes como Robin Wright, Keanu Reeves, Alan Arkin, María Bello, Winona Ryder, Blake Lively, Monica Bellucci o Julianne Moore se prestan a salir en tu película para darle lustre. La cinta, capricho personal e intransferible de su directora, Rebecca Miller (hija del célebre dramaturgo Arthur Miller), también guionista de la misma y autora del libro en la que está basada.
Sábado, 2 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín