Por supuesto, no todo lo que Clint Eastwood ha hecho es perfecto, y hay sombras en su filmografía que sobran, pero aun sin saber qué me voy a encontrar, para mí es todo un acontecimiento el día del año que puedo asistir al estreno de una cinta del último gran clásico vivo. Con esa mezcla de entusiasmo y peligrosa expectación acudí a ver Invictus, un encargo de y para Morgan Freeman, que ha nacido para interpretar el papel de Nelson Mandela y que ya adelanto que no defrauda a nadie. Me topé con una cinta eminentemente inteligente, en la que, al igual que la obra en la que está fielmente inspirada, se huye de la biografía para centrarse, con el ágil recurso del cine deportivo, en la victoria de Sudáfrica de la Copa del Mundo de rugby en 1995; dicho evento, en el que el director (quizá demasiado enamorado de un personaje histórico fascinante) deposita excesiva influencia, supuso un golpe de mano político y emocional para la construcción de un nuevo país en el que hacían (y siguen haciendo) falta alegrías populares y grandes dosis de buena voluntad para perdonarse los unos a los otros por barbaridades pasadas, presentes y futuras.
Sábado, 2 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín