Luciendo como la obra más nominada a los Oscar de este año (con 13, incluyendo Mejor Director, Actor Principal o Guión Adaptado), El curioso caso de Benjamin Button, más allá de que la historia que nos narra es la de un tipo que nace viejo y con el transcurso del tiempo se va haciendo más y más joven, es una película completamente del revés; para aclarar esta afirmación me basaré en mi propia experiencia ante la pantalla: la soplagaitez del argumento y el comienzo con el trilladísimo recurso de la anciana que cuenta la historia a su hija antes de morir ya me hicieron encarar el metraje con desconfianza; a ello también añadió su particular empujoncito saber que la cosa duraba nada menos que casi tres horas de sufrimiento si finalmente no conectábamos la obra del virtuoso David Fincher (Seven, El Club de la Lucha, Zodiac) y yo. Sin embargo, el comienzo me atrapó, coincidiendo con la parte más interesante, de largo, de todo el metraje, que es cuando el joven Button debe malvivir la niñez en el cuerpo de un anciano, con todo lo que ello conlleva, y fue incrementando poco a poco mi expectación, logrando que no llegara a mirar el reloj en los 166 minutazos de alargado metraje (algunas partes son algo superfluas y recortables). Con todo, y es por ello que digo que se trata de una película del revés, cuando deberíamos encontrarnos en el clímax y conforme nos vamos acercando al final, se va deteriorando el interés a la vez que la salud de (la mayoría de) los personajes, que fueron envejeciendo. La obra, de los idealizados momentos románticos en adelante, se vulgariza a la vez que sus protagonistas bajan los peldaños que el film nos recuerda que vamos descendiendo en la escalera de la vida, sin posibilidad de volver a subir jamás.
Sábado, 2 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín