Por León Ocaña
Era un desapacible día de noviembre y los milicianos habían vuelto a tomar el pueblo. El frío se atrincheraba en pies y manos hasta adormecerlos de dolor, y el cielo se tornaba aquella mañana de un gris plomizo que parecía barruntar los peores presagios a unos vecinos agotados de luchar por sus vidas en la pesadilla fratricida que los malos tiempos les obligaban a vivir.
No obstante, maldita naturaleza humana, codicias, rencores y envidias pesaban mucho más que el agotamiento de espíritu, y las reconquistas siempre han sido el escenario perfecto para ajustes de cuentas, puñaladas traperas y ventas al mejor postor; pagando justos por pecadores con el único argumento de ser delatados por alguien “fiel” a la nueva causa, vecinos y familiares se veían despojados, con suerte, de todo cuanto tenían en beneficio de aquellos que clamaban equilibrar la balanza.
Doña Rosario encajaba el pesado postigo de la ventana mientras la señora Adela cerraba con llave las puertas que separaban el zaguán del resto de su deteriorado hogar. Ambas vivían en lo que quedaba de una de las mejores casas de la región, cuyos muros resistían cada vez peor las inclemencias de una guerra despiadada (como todas) que no parecía tener final. Juntas, al igual que el resto de vecinos de la calle principal, intentaban escapar del miedo y el peso de sus conciencias, como un niño que cubre con la sábana su cabeza, de lo que a pocos metros de aquellos muros estaba ocurriendo.
Las campanas de la iglesia no repicaban a pesar de ser las nueve en punto, y por la calle sólo se oían los ladridos de un perro cuya inconsciencia animaba a poner banda sonora al silencio sepulcral. Pocos minutos después, los habitantes más osados o ansiosos de revancha pudieron vislumbrar a través de rendijas en los muros de su vergüenza cómo pasaban con destino poco definido y siniestras intenciones a un grupo de combatientes ajados por las circunstancias -muchachos de apenas quince años en su gran mayoría- y provistos de navajas, garrotes y pocas armas de fuego que dirigían a empujones la comitiva encabezada por don Marcial, párroco del pueblo. Atadas las manos y tiznado su huesudo rostro, el cura buscaba desesperado con sus ojos llorosos algo (o más bien alguien) a lo que asirse. Era el momento de rezar, de poner su vida en paz antes de despedirse de ella, pero todo cuanto le salía era observar horrorizado las puertas y ventanas cerradas de los que el día anterior asistieron a misa de nueve, balbuciendo con aire ausente una y otra vez “¿no me conoce nadie?, ¿pero es que nadie me conoce?”
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fandecine:
ojala. Amén a eso.
por cierto, dejé mi felicitación en el post anterior pero quizá por eso ya no le llegó a los lectores, así que la reitero aquí, aprovechando también para desear desde lo profundo de mi corazón y por infantil o ingenuo que suene que al menos una de las 8 o 9 guerras declaradas y un par de los ni sé cuantos conflictos armados que azotan este pobre mundo cesen en el nuevo año sin que otro venga a sustituirlo, y que los paises que disfrutan de paz como el nuestro (aunque sea con los tristes sustos del terrorismo de tanto en tanto) dejen de alimentar esas hogueras de violencia con armas o con dinero directamente cuando hay intereses de por medio... que parece mentira que no tengamos bastante con los desastres naturales como para empeñarnos en ser nosotros otro puro desastre que amenaza la vida en este planeta... empezando por la nuestra...
wblanco pobre desgraciado dios no existe y si así fuera te mandaria a tí y a todos los cristianos de boquilla que sois el 99% derechos a ese infierno en el que te deleitas como un crio cree en papa noel...Si dios te llama esta noche para contarte porque deja que haya tantisimo sufrimiento(sin colores)en este mundo me lo cuentas para denunciarlo aunque me archiven la querella a mi tambien. Y de paso recordarte que los nazis y filonazis ya tuvisteis vuestro "partido"
Preciosa y terriblemente cierta. Estremecedor relato.
W Blanco:
Ahí queda eso. Permiteme que crea que vamos hacia un futuro donde no se aprese y asesine a nadie, porque si no, apaga y que cierre el último.
fandecine:
Me alegro mucho. Un besote gordo.
me ha conmovido profundamente....
Las derechas (hay varias) son cobardes. solo se movilizan cuando las llevan directamente al matadero. Nada hay que esperar de ellas para resolver situaciones nacionales desesperadas. Y la Iglesia cree que en un Estado supuestamente democrático como éste que sufrimos (las atroces evidencias demuestran que no es democrático) va a salvar el pellejo. Se opusieron a Franco en su última etapa decedente, tras aprovecharse de su régimen durante decenios; y ahora ha perdido la mayoría de sus tradicionales fieles; y acabará como en la época de la República: con los curas apresados y asesinados tras horribles vejaciones. Y todavía hay supusetamente cristianos Católicos que colaboran en el mantenimiento de este sistema político corrompido, nada democrático y anticristiano. Espero que de una vez se alce algún movimiento populista nacionalista español que triture (expresión favorita de Azaña) esta basura e instaure un sistema que salve a los españoles de esta podredumbre.
Pablo y Tomás:
Igual para vosotros, amigos. Felices fiestas!!!
Saludos compañero.
Feliz Navidad y próspero 2009!!
(empantallado.blogspot.com)
Sin comentarios.
FELICES NAVIDADES AMIGO JUAN.
UN FUERTE ABRAZO!!!
Me ha emocionado mucho. Felicidades.
Javier Pérez:
Me alegra especialmente que te haya gustado tanto esta historia. Un saludo cordial.
Magnífica historia, pardiez. Románticos y nacionalistas suelen llenarse la boca con la crueldad de las "guerras entre hermanos", pero la realidad es mucho más prosaica: las guerras civiles le dan a uno la oportunidad de vengarse del vecino, y vaya cómo la aprovechan algunos.
José:
Igual para ti. Un abrazo grande.
Feliz Navidad, amigos
Dedicado a los que buscan con optimismo un futuro mejor.
Un saludo y felices fiestas a todos.
Frase del día:
"En este país el que no se jode, jode a los demás."
Mario Vargas Llosa
Viernes, 17 de febrero
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