Bolt es un perro de lo más vulgar y corriente, pero realiza un trabajo muy poco habitual para alguien como él; es nada menos que actor de éxito en una serie de acción, es un ídolo, es el perro superhéroe más conocido del mundo televisivo… pero tiene un grave problema con su día a día: los responsables de la serie que interpreta decidieron en su momento que la manera más efectiva de que la actuación del perro resultara creíble era que el propio protagonista creyera que de verdad poseía poderes y que vivía en una realidad de constantes aventuras y heroicidades. El pobre Bolt, idiotizado por la información manipulada que ha recibido, no sale del plató de grabación y no sabe nada del mundo que le rodea. Pero todo cambia cuando por azares de su deber como salvador del inocente escapa de su jaula de oro y se ve en medio de la cruda realidad, todavía pensando que sus inexistentes habilidades supuestamente le hacen especial.
Por León Ocaña
Era un desapacible día de noviembre y los milicianos habían vuelto a tomar el pueblo. El frío se atrincheraba en pies y manos hasta adormecerlos de dolor, y el cielo se tornaba aquella mañana de un gris plomizo que parecía barruntar los peores presagios a unos vecinos agotados de luchar por sus vidas en la pesadilla fratricida que los malos tiempos les obligaban a vivir.
Me resulta harto complicado escribir sobre una película de mi idolatrado Clint Eastwood con la cabeza fría, sin dejarme llevar por el integrismo cinematográfico, y más aun cuando me llegan por todos lados los “comentarios autorizados” de los que saben de esto otorgándole los Oscars de este año –cosa no muy difícil, por otro lado, viendo la calidad general del cine de 2008-. Con todo, tras reflexionar y en frío, debo decir que El intercambio me parece una película notable, impecable y firmemente rodada, con el gusto exquisito del mejor director vivo, pero no creo que estemos ante una obra maestra; de hecho, me huele la situación bastante a cuando rodó en el mismo año Banderas de nuestros padres, gran producción de la mano de Spielberg, buena, y a la vez una hermana pequeña llamada Cartas desde Iwo-Jima, que es en la que se salió. Moraleja: habrá que mirar de reojo a Gran Torino, la otra película realizada por el incombustible genio este año, con menos presupuesto pero una pinta inmejorable.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Un joven tímido de doce años es torturado por unos compañeros de colegio, su vida cambia cuando conoce a su mejor amiga que resulta ser un vampiro.
CRÍTICA
Desde la obra maestra de Murnau llamada Nosferatu el subgénero vampiro nos a dado todo un universo propio. Desde el Drácula elegante y señorial pasando por los góticos adolescentes o incluso tal como los utilizara ferrara en THE ADICTION seres desesperados deseosos de su droga. Desde luego no faltan los desmitificadores como 30 días de oscuridad o Abierto hasta el amanecer donde se comportan igual que bestias más parecidas al género zombie.
Wong Kar-Wai es un tipo muy singular, con innegables dotes para contar historias visualmente poderosas, y encantadísimo de conocerse. Es patológica su incapacidad para rodar una película sin que él sea la verdadera estrella de la misma. Y esta última característica de saberse y creerse artista es la que en más de una oportunidad ha deslucido algún trabajo que tenía trazada la senda de la obra maestra.
Sin embargo, de justicia es aplaudir aquello que lo merece, y en My blueberry nights el realizador hongkonés, sin alejarse de su particular libro de estilo, sí que acierta a tomar con mesura las riendas de una historia pequeña y hermosa sobre corazones rotos que deben sanar, las cicatrices que dejan en el proceso y la seguridad de que por esas cicatrices no se vuelve a abrir la herida. De manera más contenida que en otras ocasiones y sin hacer con la cámara estupideces innecesarias para demostrar constantemente lo que no necesita demostrar, Kar-Wai se adentra por primera vez en el mercado occidental, con excelente resultado de contenido y envoltorio, contando para ello con un reparto de grandes intérpretes sin complejo de estrella que choquen con el megaego del autor.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Un piloto del ejército americano es derribado en la guerra del Vietnam, teniendo a partir de ese momento sobrevivir en circunstancias muy adversas.
¿Qué ocurriría si se volviese a instaurar un régimen autocrático en Alemania? ¿Cuáles pueden ser los fundamentos que desemboquen en una situación irreversible y mal entendida? ¿Hay razón tras el fanatismo? ¿Cuál es el motivo? No parecen preguntas muy adecuadas para las fechas prenavideñas, pero nadie dijo que hay que imitar siempre al vecino (de eso sabe mucho el realizador novel y guionista Dennis Gansel), y ante la avalancha de cine infantil y navideño, La Ola supone la interesantísima apuesta que llega a nuestras pantallas cortesía del saludable cine alemán.
El estupendo trabajo del todoterreno Ed Harris, veterano en esto del cine, detrás y, sobre todo, delante de la cámara, bien podría catalogarse como “octogonal”, si me permiten el símil geométrico: aparentemente y vista desde lejos se trata de una película redonda, pero si observamos detenidamente podremos ver los vértices. A un resultado visualmente potente, con personalidad y repaso a casi todo lo bueno que tiene el género del western de toda la vida hay que unir como poderosa credencial a un reparto con nombres que lo dicen todo, como el propio Ed Harris, Viggo Mortensen -cada minuto que pasa, mejor actor- o Jeremy Irons. En contra de todo lo (mucho) bueno del film, y con el microscopio en la mano, hay que mencionar que una revisión tan exhaustiva del género, en cuyo guión podemos ver desfilar todos y cada uno de sus clichés argumentales, puede restar veracidad y seriedad, de manera que no se pueda comparar con ya grandes leyendas del oeste como Duelo al sol o Sin perdón, aunque sean ambas obras los cristales de las gafas con las que mira un Ed Harris en plena forma creativa. Y es que no es el gran Clint Eastwood la única prueba viviente de que los buenos actores con tanta experiencia tienen mucho que decir tras la cámara.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
En el HOOLLYWOOD de los años 20 un especialista sufre un grave accidente que lo deja paralítico. En el hospital forja amistad con una niña a la que le cuenta una gran historia. Remake del desconocido filme búlgaro "Yo Ho Ho" (1981), de Zako Heskija.
El archifamoso agente al servicio de Su Majestad comenzó en Casino Royale a reinventarse y adaptar su perfil a los nuevos tiempos (siguiendo la estela exitosa de Jason Bourne) con la imagen de Daniel Craig y los guiones supervisados por el talentoso Paul Haggis; su nueva faceta más ruda y brutal era atractiva y no estaba reñida con la elegancia histórica del personaje: era una evolución inteligente, un evitar el estancamiento, un lifting de espíritu para seguir siendo protagonista en la historia más actual del cine.
Por Daniel Vicente
La gente imagina un duende como algo bueno. Un hombrecito que viste con vivos colores, gorro puntiagudo y pasea feliz por campos y casas, siempre tímido y evitando el ser descubierto por nuestros ojos, los de los humanos.
Pero a mí no me gustan los duendes. No me gustan. En absoluto.
La primera entrega de la que a la postre se convertiría en una de las sagas más famosas del cine de terror fue todo un hallazgo, por su originalidad e ingenio. A nivel personal supuso, además, una de mis primeras publicaciones por estos lares, por lo que, poco a poco y casi sin pretenderlo, escribir sobre cada una de las secuelas de Saw se ha ido convirtiendo en una pequeña broma sentimental conmigo mismo. Es por ello que me he ido molestando en verlas, porque desde que rompió moldes y taquillas la mente perversa del inquietante asesino, el interés de sus andanzas ha ido cayendo en picado y sin remisión, aportando cada vez menos, hasta llegar a la nada más vacía de contenido, fundamentado en estética gore o rizar rizos ya inverosímilmente rizados.
Por Fandecine
Así estoy, de verdad, al ver la cartelera casi cada semana. Es que quema mucho la sarta de títulos idiotas que se les pone a las comedias estadounidenses en nuestro país para que supuestamente suenen más graciosas y atraigan a más público. Siempre me han parecido muy chorras los títulos esos que incluyen palabras como gorda, pringados, fumaos y otras por el estilo, que normalmente no tienen nada que ver con los originales.
Por Daniel Vicente
Poco se comenta de este estreno. De hecho me he llevado una sorpresa, una grata sorpresa, al encontrarme con el cartel de la película.
Henry Selick, director de la afamada Pesadilla antes de Navidad (Nightmare before Christmas), tiene listo y preparado su próximo proyecto: Coraline, que se podría estrenar en febrero de 2009.
Ridley Scott es uno de esos afortunados realizadores que están acostumbrados a amortizar bastante bien los proyectos en los que se embarcan, y prueba de ello es American Gangster, ignorada por la Academia, y triunfadora en las taquillas del año pasado. Sin embargo, con Red de mentiras se está enfrentando a lo que en los últimos tiempos no conoce, puesto que no ha tenido la acogida esperada por parte del espectador, sobre todo en Estados Unidos. Es muy probable que se deba a que el tema del terrorismo islámico esté ya tan visto y tan trillado que la gente no se mete en el cine para ver lo que ya tiene en dosis más que indigestas vía medios de comunicación diarios. Además, el estilo pretendidamente realista del film, por mucho que luzca el buen hacer de Scott tras las cámaras, refuerza que esa idea de “nada que no tengamos ya visto y de lo que, dicho sea de paso, estamos hartos” planee por los cerebros de los que tienen que pagar una entrada por algo que creen que les va a hacer pasar un rato de desconexión y entretenimiento.
Por Daniel Vicente
El miércoles falleció Michael Crichton, el autor de la que es una de mis novelas favoritas: El Gran Robo del Tren. Su "ópera prima".
Este escritor neoyorquino no será recordado, me temo, como lo que es: un novelista. Su influencia tanto en la televisión como, especialmente, en el cine, es especialmente importante.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Cuatro mujeres malviven con pequeños atracos, la hermana de una de ellas se casa con un peligroso capo mexicano. Tras ser brutalmente agredida por este, su hermana y compañeras trazan un plan para vengarse.
El director es el alma de cualquier producción pero, para bien o para mal, no es el que manda si no es a la vez el que desempeña la función de tipo en la sombra que pone la pasta (caso de Almodóvar con sus películas). Y el productor que no mete la zarpa en la película que está financiando es porque tiene la sensatez de dejar trabajar a aquellos que fueron designados para ello (generalmente por el susodicho productor).
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Una joven está embarazada de un ser monstruoso, la clínica donde ingresa se convierte en un centro de batalla.
CRÍTICA
Tras ver cuatro capítulos de Masters Of Horror casi me atrevo a asegurar que está temporada es todavía más decepcionante que la primera. Sin duda JOHN CARPENTER es uno de los pesos pesados de la serie. La noche de HALLOWEEN, La niebla, la cosa, en la boca del miedo y salvador con el mejor episodio de la primera temporada CIGARRETTE BURNS.
Suspense puro y duro. Salvando alguna distancia, el cine del talentoso Brad Anderson (autor también de trabajos como El maquinista o Session 9) recuerda al estilo en desuso -más por falta de capacidad generalizada que por falta de ganas de reinventarlo- del gran Alfred Hitchcock. Sin evitar cierta previsibilidad del desarrollo argumental, el realizador da brío continuamente a la historia gracias a escenas imprevistas que atrapan al espectador sin soltarlo hasta que se siente saciado de intriga en el desenlace del film.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Un agente secreto es acusado del crimen de un compañero. Entonces buscara venganza contra la mafia que ha esclavizado a su mujer e hijo.
Si te consideras un escritor que se precie, de los de verdad, de esos que venden libros y todo, e incluso algunas veces hasta los firman en la Fnac o El Corte Inglés de turno, si le tienes aprecio a tu carrera de juntaletras y quieres triunfar con ello, no dudarás en ilustrar la introducción “Sobre el autor” con una fotografía en la que, de manera completamente espontánea y natural, aparezcas apoyando el mentón de manera reflexivo-intelectual sobre la mano; también se admitirá como variante, más natural si cabe, el descanso de la cabeza con la manita en la mejilla. Para obtener un ejemplo, sólo hay que repasar las obras de los que cortan el bacalao –lo escriben, mejor dicho- del panorama literario actual. Y digo panorama y actual porque no es costumbre hispana, sino mundial, esa de la dichosa pose fotocopiada, y porque no me imagino una recopilación de la antología de Quevedo acompañada de un dibujo del autor posando de aquella manera, previo leerse lo del hombre a una nariz pegado.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Salvador Santos es un gris personaje obeso calvo de la treintena, no parece tener pinta de superhéroe y sin embargo debe salvar el mundo.
CRÍTICA
La serie b española viene este fin de semana con doble estreno, por un lado la irregular SEXY KILLER y por otro lado Santos. Dos filmes que tienen gran parentesco al no tomarse en serio a si mismos en ningún momento e intentar aprovechar la muy cacareada buena forma del fantástico español intentando de esta forma buenas taquillas.
El mundo gira por impulsos en torno a su propia estupidez; bueno, más bien por la de sus pobladores, que bastante tiene el pobre suelo que pisamos con aguantarnos. Así ha sido y así será hasta el fin de sus desdichados días, aunque también es cierto que en algunos lugares se concentra con más intensidad que en otros. Tras los senderos de gloria que el año pasado recorrieron los hermanos Coen con No es país para viejos, vuelven a prometer fidelidad a su querida comedia negra en esta oda a la integral falta de sesera que se impone en la sociedad que presume de guiar nuestros pasos. Apañados vamos.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Un guarda de seguridad se ve envuelto es el misterio alrededor de unos escaparates con espejos en el departamento de ropa que aparentemente hacen que saque lo peor de las personas que se reflejan en ellos.
El panorama de actualidad está más lleno que nunca de proyectos salidos del cómic; está claro que vivimos inmersos en una época que la moda y la técnica precipita al menos dos o tres cada año. Que disfruten los fans de las que salgan bien y destripen las menos afortunadas. Ahí os dejo pequeños avances de lo que se aproxima.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Diez personas sobreviven a un accidente aéreo, una joven psicóloga deberá ayudar a esos supervivientes a superar el trauma. Poco a poco van desapareciendo y con la ayuda de uno de ellos intenta descubrir lo que esta pasando.
Cuando se apaga la estrella de un mito del cine es como si a todos nos arrebataran un pedazo de patrimonio de la Humanidad. No sé bien cómo empezar a escribirle unas letras de despedida al gran Paul Newman, porque ni el cuerpo me lo pide en estos momentos ni creo que nada que se pueda decir esté a la altura de rendir homenaje a uno de los pocos que se han ganado a pulso el privilegio de que su trayectoria profesional sea recordada siempre. Deberá bastarme el compartir con aquél que lea esto mi tristeza desde el punto de vista del que ama el cine con pasión, y Newman era cine. Suena rarísimo leer “era”, pero los ojos azules más famosos de la historia audiovisual se cerraron para siempre víctimas de un cáncer de pulmón a los 83 años de edad y tras una lenta y dolorosa pugna contra la terrorífica enfermedad que no distingue entre rico, famoso, bueno o malo.
Barcelona es una ciudad maravillosa, moderna y cosmopolita que, si tienes la suerte de conocer, ocupará una buena porción de tu memoria para siempre. Mucha es la polvareda que esta cinta con desafortunado nombre sioux ha levantado dentro de nuestras fronteras; pero procurando no ser más papista que el Papa (que en España somos una pura queja con patas por definición), y ciñéndome a lo palpable del proyecto, haya o no otros mil intereses por medio -en cualquier película los hay, porque el cine, no lo olvidemos, es un negocio-, Woody Allen se ha rendido a sus encantos. Y se ha rendido hasta el punto de ir mucho más allá de la inspiración, y convertir la capital catalana en un protagonista más, que respira, igual de importante que los de carne y hueso, y cuyo corazón late vigoroso.
Por Andrés Pons
SINOPSIS
Una pareja de vacaciones situada en una casa de las afueras, recibe una visita inesperada de unos extraños.
Tras unos instantes deliberando he llegado a la conclusión de que la mejor palabra (y la primera que se me vino a la cabeza) para definir esta película es "trepidante". El exitoso cómic homónimo de Mark Millar y J.G. Jones inspira (y sólo inspira) el trabajo del realizador ruso Timur Bekmambetov (Guardianes del día, Guardianes de la noche), que está basado en puro espectáculo visual y sonoro de comer palomitas mientras no se quita la vista de la pantalla (cuanto más grande, mejor) ni un instante.
Por Andrés Pons
AÑO
2007
DURACIÓN
90 MIN.
PAÍS: ESPAÑA; DIRECTOR: GONZALO LÓPEZ-GALLEGO; GUIÓN: GONZALO LÓPEZ-GALLEGO, JAVIER GULLÓN; MÚSICA: DAVID CRESPO; FOTOGRAFÍA: JOSÉ DAVID MONTERO; REPARTO: LEONARDO SBARAGLIA, MARÍA VALVERDE, PABLO MENASANCH, FRANCISCO OLMO, MANUEL SÁNCHEZ RAMOS; PRODUCTORA: DECONTRABANDO
SINOPSIS
QUIM conduce por estrechas carreteras buscando el reencuentro con su exnovia, de repente tras perderse alguien le dispara. Entonces comienza la pesadilla en un juego de supervivencia.
Guillermo del Toro es uno de los pocos realizadores del horizonte cinematográfico internacional que a día de hoy se puede permitir desplegar su ingenio sin verse coartado con reparos por parte de productoras o precariedades económicas. Y es que las nominaciones y premios varios de su estupenda El laberinto del Fauno le han otorgado un palco vip en el negocio de Hollywood y, chico listo, no ha dudado un segundo en aprovecharlo.
Por Andrés Pons
1964
81 MINUTOS
DIRIGIDA, ESCRITA Y EDITADA POR JACK HILL
ELENCO:
LON CHANEY JR. .... BRUNO, EL CHOFER
CAROL OHMART EMILY HOWE
QUINN K. REDEKER.... PETER HOWE
BEVERLY WASHBURN ELIZABETH
JILL BANNER VIRGINIA
SID HAIG RALPH
MARY MITCHEL ANN
KARL SCHANZER SCHLOCKER
Pues para no faltar a la cita cíclica de novedades, ahí os va alguna que otra, que no siempre verano quiere decir no trabajar.
* Confirmada y reconfirmada está la tercera parte de Underworld, que llevará el sobrenombre de "Rise of the lycans", pero hay también que decir que el anteriordirector se encargará esta vez de producir, dejando el proyecto en manos del debutante (miedo, miedito miedo) Patrick Tatopoulos. Con respecto a los actores, repiten Billy Nighy y Michael Sheen, irrumpe Rhona Mitra que interpretará a la hija de Viktor (Nighy) y, por si alguien aún no lo sabía, Kate Beckinsale no participará, que ya está bien de tanto colmillo.
* Tenemos rondando nuestras cabezas ya el estreno de la adaptación al cine del bombazo literario "El niño del pijama de rayas", de John Boyne, y por las imágenes que se han podido ver, parece muy fiel...
Nunca ha dado demasiados resultados la combinación Star Wars con público infantil. Ewoks o Jar Jar han provocado indignación, estupor y algún que otro incendio entre los fans más radicales de la creación de George Lucas, el Rey Midas del asunto intergaláctico en el cine. La intentona de animación, como ya podrán imaginar, no va a terminar siendo la excepción a lo que les digo, ni tampoco la séptima película de la saga, como esperaban algunos (demasiados), sino más bien una manera de enlazar/promocionar la serie animada de próximo estreno en Cartoon Network; en otras palabras, un trailer largo.
Noticiero del día fresquito y en su punto de sal...
* Sin dar tiempo a que se asiente mucho la última entrega de Batman, ya se están planteando nuevo villano para la tercera entrega del filón de DC.Como por desgracia Heath Ledger no estará disponible para encarnar al Joker, ell Pingüino, Enigma y Catwoman son los tres enemigos del Hombre Murciélago que aún no han sido utilizados por Christopher Nolan. Los rumores hollywoodienses situan como primeros en la lista para estos personajes, respectivamente, a Angelina Jolie, Johnny Deep y Philip Seimour Hoffman. El tiempo dará y quitará razones...
Se hace bastante cuesta arriba volver al panorama habitual veraniego del cine tras la grata sorpresa de El caballero oscuro, pero así son las cosas y la vida del sufrido espectador debe continuar. La producción que recoge el testigo es Venganza, del realizador/marioneta Pierre Morel, puesto que es el conocido director (también) francés Luc Besson el que corta el bacalao de la obra, ya que guioniza y, lo más importante, pone el capital.
Me ha gustado. Mucho. Y eso que fui al cine con muchas expectativas tras oír y leer mucho y bueno, también algo receloso de las opiniones de los entusiastas que ponían a Ledger por las nubes en su interpretación de Joker, que la gente es muy dada a mitificar a los actores que mueren jóvenes. Todo ello hace más meritorio que, sabiendo que la cinta dura dos horas y media, mirase el reloj por primera vez tras noventa minutos de metraje y me alegrara de que aún me quedara una hora de disfrute.
No falla. Ante una propuesta de Dreamworks siempre hay respuesta de Pixar y viceversa. En esta ocasión, al argumento de la primera para vencer en la batalla de la animación con su reciente Kung-fu Panda, la niña mimada de Disney ha respondido rápidamente con el estreno de WALL-E, cinta que nos atañe y que logra el empate técnico este año con su encarnizado rival en el panorama de la actualidad cinematográfica.
El personaje de Javier Bardem en No es país para viejos se ha metido de lleno y en el cuarto puesto de una minuciosa lista de Hollywood.com sobre los diez mejores malos de la historia del cine. Sobre gustos no hay nada escrito, y puede que sea un pelín precipitado meter un personaje que aún no es historia, pero por otro lado, no hace falta que ya no estés vivo para que se te reconozca un gran trabajo (a Heath Ledger me remito). Ustedes juzgarán...
La cantidad de sandeces (también llamadas extravagancias para suavizar) que rodean el día a día de Tom Cruise es, como todos saben, ilimitada; van desde el rumor a la estupidez crónica, pasando por las múltiples apariciones televisivas luciendo la misma histérica sobreactuación que frecuenta en sus trabajos para el cine. Pero, aunque suene absurdo, teniendo en cuenta que estamos hablando del máximo emblema de la Iglesia de la Cienciología, al menos en lo que concierne a lo estrictamente profesional, hay que admitir que siempre ha sido un tipo listo. Lleva casi treinta años en el candelero de una u otra forma, ha sido nominado al Oscar -como premio a sus “excesos ante la cámara”, pero eso es otro tema distinto-, ha amasado más pasta que un cocinero italiano y, no contento con todo ello, hace dos que está al frente (dirigiendo y como copropietario) de la mítica productora United Artists.
Aunque por edad me queda bien cerca, no soy de la generación de ver en televisión la serie original que hizo famoso a este espía tan peculiar, por lo que cuento, ya lo digo de antemano, con la ausencia de prejuicios de quien adoraba al Mawwell Smart clásico. Con todo, hay que admitir que Steve Carrell se parece muchísimo en su recreación del mismo y, a pesar de ese aspecto de llevar un collarín en el cuello que no estoy seguro de si es homenaje o rigidez del actor, se muestra como un personaje inteligente y torpe a partes iguales en un contexto divertido sin necesidad de humor para idiotas.
Hancock es un islote en mitad del océano de películas de superhéroes. La producción logra el más difícil todavía presentando a un personaje con pinta de vagabundo por su vestuario harapiento y su barba de tres días, con superpoderes y sin ningún interés en usarlos de modo convencional. Verdad es que hay que encuadrarlo en el bando de los buenos, pero su carácter difícil, mal humor y tendencia a empinar el codo cual esponja le hacen rozar la categoría de antihéroe temido por la gente de a pie -los destrozos que causa en sus heroicidades hacen plantearse si es mejor el remedio o la enfermedad-.
Tras algunos titubeos en los últimos tiempos, Dreamworks vuelve a cumplir con el papel que se ha ganado a pulso de referente en el cine de animación, y Kung Fu Panda demuestra sin complejos que se puede reunir a toda la familia para ver una misma película sin que nadie tenga por qué pasar un mal rato.
El otro día el Capitán Daniels me envió un video que inspira y está incluído en este post. A él se lo dedico. Saludos y "disfrutad" con algunas de las peleas más ridículas del cine...
Confieso que mi organismo tiene intolerancia a las Crónicas de Narnia. También en manos de Andrew Adamson, la primera entrega y macro apuesta fantástica de Disney de 2005 resultó no llegarle a la suela del zapato a El Señor de los anillos, estela que pretendía seguir la franquicia narniana, pero que truncó su camino con una propuesta ñoña y tan para niños que pecaba de ingenuidad hasta tal punto que ni siquiera con los más pequeños llegó a conectar (hay que recordar que niño no es sinónimo de idiota). La cinta que nos atañe hoy no es mucho mejor que su predecesora, aunque sí que da un paso adelante en busca de un público más diverso; un guión ligeramente más elaborado y un giro hacia la épica, todo ahumado con el brochazo de oscuridad que se le ha añadido para evitar que se vuelva a hablar de algodón de azúcar como trasfondo, pretende lograr que la exposición cale en el espectador y que a la segunda vaya la vencida. Sin embargo, los eternos combates sin más sentido que hacer gala de grandeza de efectos visuales (y alargar de paso la cinta a la friolera de unos soporíferos 147 minutos de poco que contar), un libreto que tampoco alcanza el nivel de interesante y unos personajes protagonistas con el carisma de un macarrón que no por repetir en esta segunda parte se vuelven menos olvidables, no permiten que el gran trabajo digital baste para cumplir las expectativas de casi nadie.
Me he topado con estos videos que me parecen un pedazo de homenaje a la gran historia que tiene detrás este hermoso tinglado llamado cine. Espero que los os guste y, a modo de consejo, prestad especial atención a los ojos de los artistas, y las transformaciones son más impresionantes...
La larga lista de apoyos que sale reflejada en los títulos de crédito de la cinta, y que denotan lo difícil que resulta financiar una película, así como todo el tiempo que ha tardado el proyecto en ver la luz (llega con un año de retraso) dejan claro la carrera de obstáculos que Nacho Vigalongo –una de las mayores promesas de nuestro cine y maestro cortometrajista– ha tenido que correr para presentarse hoy en los cines ha sido descomunal; pero la simpatía que despierta este detalle no debe nublar el juicio y, lo mismo que decimos que Los cronocrímenes, sin ser una idea del todo original, sí es algo fresco, valiente y novedoso en un país tan encorsetado para el cine como el nuestro, también hay que asegurar que la cinta dista bastante de ser una película seria y menos aún, sólida.
Aunque no es de los personajes más populares del mundo del cómic, Hulk es uno de los primeros creados por Stan Lee en 1962, y también de los más conocidos. Esta película, aprovechando el tirón que ahora tienen las cintas de adaptaciones que vienen del mundo de la viñeta, supone la segunda intentona de que el gigante verde de la Marvel cuaje entre el gran público: en 2003 el reputado Ang Lee llevó a la pantalla los orígenes del científico Bruce Banner (Eric Bana) como Hulk, pero el resultado, aunque interesante, no caló en el espectador de a pie debido a que el particular estilo de este cineasta no acabó de adaptarse al género. En esta ocasión el enfoque es diametralmente distinto, ya que se pone la historia más o menos en el punto en que Ang Lee la dejó –yo siempre he pensado que es acertado tener en cuenta lo anteriormente contado a menos que sea imprescindible obviarlo-, pero en las manos del director francés Louis Leterrier, responsable de las conocidas Transporter 1 y 2, y especialista en cine de acción. Con ello no se gana precisamente en la faceta neuronal, pero se ha logrado que un guión decente (sin tirar cohetes) tenga la dosis justa y necesaria de palomitas que demanda un proyecto de estas características, y el resultado no pasará a los anales del cine (ni siquiera del cine de superhéroes o sucedáneos), pero es innegablemente fresco y entretenido para que posea un abanico más amplio de posibles espectadores que su predecesora, que era la idea principal: misión cumplida.
Pues eso mismo. Como hay más cosas en la vida (aunque cueste creerlo, jejeje), no sólo de cine vive el devorador de celuloide, y el frikismo es un adecuado sustituto cuando no se tiene una buena peli a mano que comentar. Además, no he podido resistirme a colgar por aquí unos videos que me han dejado de cuadros a rayas y topos verdes. La gente anda fatal, y lo que se puede hacer con un disco duro (antes de despedirse de él para siempre, me temo), un escáner, disketera o una impresora puede llegar a ser increible. Juzgad vosotros mismos...
Nueve años después de El sexto sentido, hay que reconocerle al innombrable M. Night Shyamalan la tremenda expectación que despierta cada uno de sus estrenos. Su cine suele caracterizarse por el suspense y los retruécanos finales que dejan boquiabierto al público, pero en el caso de El incidente hay que lamentar que todo se quede en expectación y sensación de desgana. Tras el fiasco de La joven del agua –a algunos le gustó esta oda a la oniria, pero los datos objetivos dicen que se estampó en las taquillas y dejaban contra las cuerdas al realizador-, Shyamalan ha decidido construir una historia que llegue a todo el mundo, una de esas con su seña de identidad y denominación de origen, de la que se hable en las cafeterías y los restaurantes entre amigos. Sin embargo, en esta ocasión, una muy buena idea de partida (una especie de neurotoxina que se transmite por el viento está afectando a numerosas ciudades de norteamérica, y su efecto es el de confundir a las masivas víctimas e incitarlas al suicidio) con grandes posibilidades en manos de una mente maquiavélica como la de este joven director se ha quedado en simpleza, y poco, muy poco más de lo que todos hemos visto previamente en los atractivos trailers. Quizá atenazado por la falta de costumbre ante la presión que le exige un taquillazo, Shyamalan se ha bloqueado a sí mismo haciendo uso de un enorme presupuesto (que se ha ganado por historial) para rodar una cinta que mantiene el interés del público por saber qué narices está ocurriendo hasta un decepcionante final que sólo se puede catalogar de tal porque es cuando salen los títulos de crédito y se encienden las luces de la sala.
Noticiero calentito...
* Si hace poco Sam Raimi se desvinculaba de posibles secuelas de Spider-Man, y tanto Tobey Maguire como Kristen Dunst se mostraban abiertamente contrarios a una cuarta participación, "algo" les ha convencido, ya que, donde dije digo, ahora están todos entusiasmados con la idea y deseosos de leer el guión que prepara James Vanderbilt.
Ante la desesperante languidez de la actualidad cinematográfica, creo que es una buena ocasión la que brinda el cuarenta aniversario que se cumplió hace poco del estreno de La leyenda del indomable, y su salida en DVD conmemorativo, para aprovechar y matar dos pájaros de un tiro revisando una de las mejores películas carcelarias que se han rodado e ignorar unos estrenos que no merecen ni siquiera mención.
Sin ser una cinta redonda desde la óptica estrictamente artística, se trata de una obra tan legendaria en el mundo del cine como sugiere su título en español.
Ahí os dejo una versión de Kung Fu Fighters (canción muy utilizada en el cine, que se lo digan a Agustín Diaz Yanes), de la inminente Kung Fu Panda, que tiene buena pinta.
¿Alguien echaba de menos el noticiero? Por si acaso, y para que nadie sufra de desinformación en silencio, ahí van unas gotillas de actualidad...
Vaya racha lleva el mundo del cine. Tras otras sonadas desapariciones, ahora es el ecléctico Sidney Pollack el que se va para no volver. Ha fallecido a los 73 años -algo joven, teniendo en cuenta las vidas que se gastan por aquellos lares con esos presupuestos, pero el cáncer es el cáncer- en Los Ángeles.
Indiana Jones ha vuelto, y aunque mi afirmación parece de lo más perogrullesca, lo que quiero decir es que de verdad ha vuelto. Sin olvidarse de la edad que tiene Harrison Ford (ni parar de bromear sobre ella en el transcurso de la película), en esta esperadísima entrega, veinte años después, no tenemos a un héroe decrépito empeñado en demostrarse una última vez que puede con un reto final –a lo Stallone con Rocky o Rambo-, sino que, simplemente, mucho tiempo después (también en el guión), Indy sigue en forma con su látigo y su inseparable sombrero. Y para que las peripecias del arqueólogo más famoso de la historia del cine parezcan creíbles a pesar de su edad, “Harry” se ha tenido que machacar en el gimnasio a sus casi sesenta y seis años, y eso es digno de admiración. Porque si algo han tenido Lucas y Spielberg claro desde el principio es conservar el espíritu clásico de la saga, sin excesos de ordenador, y rodando de la forma más artesana posible (ello incluye más implicación de los actores en las escenas de acción).
A continuación os dejo calentitos calentitos dos carteles de películas-fan que llegan inminentemente. En primer lugar tenemos el último poster de Hellboy 2, con los mismos responsables que la primera, y el sugerente cartel de Punisher War Journal, que espero que salga infinitamente mejor que el tostonazo soberano que tenía a John Travolta como malo con tupé.
Además de hacer historia y sorprender a medio mundo, los hermanos Wachowski demostraron con la saga de Matrix que una buena historia –en alguna entrega mejor que en otra- puede incluirse dentro de unos efectos que dejen boquiabierto incluso a los menos impresionables. Con Speed Racer se han consolidado como los amos del efecto visual del panorama actual, pero, además de abrumar con despliegue técnico, se les ha olvidado entretenernos: llámenme puntilloso, pero ese “pequeño detalle” siempre me ha parecido importante, manías que tiene uno…
Dicen que más vale tarde que nunca, y esta semana he tenido por fin la oportunidad de ver Los falsificadores, la ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la última ceremonia celebrada en Hollywood este mismo año. La producción germano-austriaca está basada en hechos reales, y relata las andanzas de un afamado falsificador judío que es confinado en un campo de concentración nazi, y utilizado, a cambio de ser tratado mejor que el resto de los presos -y subsistir ya es mucho si estás inmerso en semejante pesadilla-, para que sus “habilidades” contribuyan a financiar la guerra con moneda falsificada; pero para ello hace falta lograr la perfección, y con ese fin se aislará a los falsificadores en barracones aparte de los presos comunes y se les convertirá en trabajadores para la causa. El promotor de todo es un oficial alemán con las convicciones políticas de un buitre leonado, ambicioso, y fiel seguidor de la premisa “si perdemos, que no me pillen aquí cuando lleguen”.
He visto muchas frikadas y pijadas de cine en mi vida, pero algunas llaman la atención con luces de neón. Esta ocasión, el Master del lado oscuro del frikismo, Darth Vázquez, me ha enviado un video promocional que me ha dejado pasmado y no tiene desperdicio. Prometo que no es un montaje...
Ya tenemos en todos los cines la mega producción de superhéroes made in Marvel del año. El indecente presupuestazo ha sido muy bien empleado tanto en publicidad como en efectos especiales, simplemente apabullantes. Pero, sin embargo, para lo que estamos acostumbrados dentro del género, no se trata de una película de efectos propiamente dicha, y los momentos que más agradece la cámara son cuando el superhéroe aparece sin su máscara; esto es así porque se trata de un personaje bastante atípico, con más profundidad que la mayoría de tipos que van por ahí salvando al mundo de viñeta en viñeta, y, sobre todo, porque lo interpreta un gran actor como Robert Downey Jr., sin cuya cara ya no me imagino a Tony Stark.
Tras deliberaciones con algunos consejeros en el noble arte del frikismo, este post supone la primera entrega de una recopilación de algunas de las, para muchos, peores películas de la historia reciente del cine...
Los estrenos en DVD traen la posibilidad de disfrutar otra vez y en casita de La torre de Suso, ópera prima de Tom Fernández, guionista de la exitosa serie 7 vidas. Los que en su momento la vieron en el cine y se quedaron con ganas de re visionar algún detalle o lo que, como yo, no pudieron verla debido al poco tiempo que duró en cartel, pues ahora ya no tienen excusa.
Si bien tanto en el ritmo de la acción como en la construcción final del trabajo se evidencia la enorme inexperiencia del realizador, así como lo mucho que deslucen algunas situaciones imposibles de creer, también queda patente la buenísima intención de innovar, y de tocar el corazón del espectador sin excesos de sensiblería, de manera sencilla y basándose en la sensatez y la exploración de las relaciones personales, con los demás y con nosotros mismos. Porque La torre de Suso, más que una película se convierte por momentos en una experiencia vital de reflexión.
Nacho García Velilla, uno de los talentos televisivos de los últimos años en España y creador de series dominadoras de la parrilla como 7 vidas o Aída, se estrena en esto del cine (era cuestión de tiempo) con Fuera de carta, una comedia tan irreal como divertida. No crean que me he vuelto loco cuando afirmo que el escenario está claramente inspirado en la soberbia cinta de animación Ratatouille, porque sin que la historia tenga nada que ver, todo el envoltorio tiene un aire más que evidente (desde las relaciones en la cocina hasta el “crítico gastronómico” del principio y su aspecto.
Javier Cámara, que sigue demostrando con este personaje que es un intérprete muy completo con amplitud de registro (premio por este trabajo al mejor actor en el recientemente finalizado Festival de Málaga), encarna a Maxi, un chef de alta cocina que es propietario de un lujoso restaurante de moda en Chueca. Su vida no es nada sencilla, porque vive con la obsesión de su trabajo, y a eso se le añade que va a tener que hacerse cargo de unos hijos que casi no conoce, fruto de un anterior “matrimonio de apariencias”, y la tormentosa relación con un novio que se niega a hacer pública su condición homosexual.
Toy Story fue el comienzo de la gran revolución digital, la que abrió en serio el fuego de las películas hechas completamente por ordenador, y por ello entró en la histaria. Además, abrió el camino por la puerta grande, porque resultó ser muy divertida, con un guión que dejó sorprendidos a muchos, y eso ayuda, claro está, a que un cinta no caiga en el olvido. A continuación enumero un buen puñado de curiosidades de la obra, y es que no sólo los actores de carne y hueso crean anécdotas, ya que cualquier film, sea de imagen real o animación, está sostenido por el trabajo de infinidad de personas.
Parece mentira que el tiempo vuele de esta manera, pero han transcurrido ya veinte años desde que se estrenó Mujeres al borde de un ataque de nervios, el comienzo del idilio de Pedro Almodóvar con el espectador internacional que a día de hoy perdura. La cinta, con una estética claramente ochentera muy a lo Andy Warhol que tiene el estilo almodovariano, con esos característicos coloridos y los cuidadísimos escenarios -mención aparte merecen los maravillosos títulos de crédito y cartel, fiel e irrefutable seña de identidad-, fue coronada con los laureles de la Academia española con cinco Premios Goya –Película, Guión, Actriz principal (Carmen Maura), Actriz de reparto (María Barranco) y Montaje-, además de la nominación a otros once; pero el verdadero boom le vino por su nominación -comienzo de una gran amistad- al Oscar de Hollywood a la película de habla no inglesa, que finalmente no ganó.
Vaya racha que llevamos. Últimamente parece que cada vez que me pongo ante el ordenador es para escribir una necrológica. Pero ha muerto Charlton Heston, querido, odiado y leyenda histórica (nunca mejor dicho) del cine. Heston, que llevaba muchos años con complicaciones en su salud, ha fallecido el día cinco de este mes de abril, dejando un épico legado en cinemascope.
Se dice y se cuenta mucho en el mundo del cine. No todo es verdad, pero hay muchas cosas que tienen mucho porcentaje de convertirse en realidad. A continuación os cotilleo alguna de ellas...
Un par de peldaños por encima de la definición “peliculilla de intriga” y con cierto regusto a mezcla de la fantástica Promesas del Este con American Gangster (aunque sin llegar al nivel de ninguna de ellas), este robusto film policiaco, mejor rodado e interpretado que escrito, no aporta gran novedad, pero sí se hace con las riendas de nuestra atención con destellos de buena película en un buen puñado de momentos clave de la trama.
Me resulta odioso ponerme tristón, sobre todo cuando se supone que casi siempre el cine es un tema eminentemente de disfrute y entretenimiento, pero el a veces cruel destino ha hecho coincidir en los últimos días las desapariciones de Rafael Azcona y Richard Widmark, dos genios de este arte nuestro que, a priori, lo único que tenían en común era lo condenadamente bien que se les daba engrandecer la noble profesión de los cuentahistorias.
Pues hoy os dejo un par de detalles frikis de los buenos y una malísima noticia.
* El tipo de la foto que pongo a continuación es Snake Eyes, el personaje de las figuritas G.I. Joe (los que no sean extremadamente jóvenes las recordarán bien). Pues eso, que van a ser convertidas en película (mucho han tardado), y el susodicho personaje lo "interpretará" Ray Park, el Darth Maul de La amenaza fantásma y Sapo en X-men.
La franquicia Disney llega muchísimo más lejos de las pantallas del cine o la televisión. Aquí tenemos algunos ejemplos de las pasiones que se despiertan en nombre de Walt Disney (si "descongelara" la cabeza...)
Extra, extraaaaaaaaaaaaaa. No os vais a librar de mí y de una ración de noticias calentitas ni en vacaciones. Que todo el mundo se abroche los cinturones, que luego nos quedamos sin puntos en el carnet...
Con este thriller industrial tenemos el género “peliculilla de intriga y acción” llevado a su máximo exponente. Concebido sin rubor para el entretenimiento barato -dependiendo de la ciudad en la que vivas y lo que cueste allí una entrada de cine- de ese que se digiere mejor con palomitas, En el punto de mira carece de seriedad en su desarrollo y, pese a estar la acción colocada torpemente en Salamanca, parece específicamente destinada al público menos exigente de Yankilandia.
Enrique VIII ha sido inscrito en la historia como el rey más guarrete y promiscuo que ha habido (y eso que han sido muchos), o al menos el que menos reparos tuvo para inventarse leyes, o incluso crear una nueva confesión religiosa para poder tener cuantas mujeres le diera su real gana. Descaro no le faltó, desde luego, pero si las hermosas doncellas ansiosas de poder que se le acercaban para seducirle con el indiscutible arte del fornicio eran como las hermanas Bolena en esta cinta, con el aspecto de Natalie Portman y Scarlett Johansson, bueno pues habrá que ser comprender que a Henry se le “fuera la cabeza” casi tanto como a Ana Bolena al final de sus días. Muchos pueden sostener que el “visionario” monarca realizó un servicio público de futuro promoviendo el divorcio a mansalva, pero el caso es que su historia da sobradamente para llevarla al cine.
Existen películas cuyo título despierta tu instinto de supervivencia, y yo no lo tengo atrofiado, porque nada más saber de Rise: cazadora de sangre, pensé que algo que empieza así de cutre, pocas opciones tiene de mejorar; pero sí que soy masoquista, y por diversos azares del destino di con mis huesos delante de la pantalla que proyectaba este despropósito que tiene en Sebastián Gutiérrez (guionista de Góthika y Serpientes en el avión), que se encarga de dirección y guión, a su máximo responsable.
Cinéfagos, a continuación os dejo noticias frescas que me han soplado mis contactos en las altas esferas. Para que nadie se queje de que os mantengo poco informados...
* Para los deseosos de ver Watchmen (novela gráfica y obra maestra de Alan Moore y Dave Gibbon) trasladada al cine, ya falta poquito: paciencia, chicos.
Para aligerar tensiones, polémicas, Oscars y campañas electorales, propongo aliviarnos un poco los nervios con unas frikadillas starwarseras, todo un clásico. Que la fuerza os acompañe, y si no es así, que os acompañe la salud, que decía mi abuelo (lo de la salud, claro).
Desde que revolución informática y cine se convirtieron en una sola cosa, las películas de superhéroes nos han amenizado, sorprendido, aburrido o saturado casi a partes iguales. El número de personajes salidos de las viñetas va cada año en aumento, y hacen las delicias de fans de igual forma que, cuando no alcanzan expectativas, se repiten más que las asaduras. Y la cosa no queda en un único proyecto, no, sino que se exprime con distintas entregas hasta que la audiencia baja de manera significativa, y a otra máscara con la que empezar de nuevo. Ello demuestra que el nivel del sello es lo de menos, y lo que más importa es el dinero que se pueda sacar de él. Con todo, algunas buenas excepciones se pueden extrapolar, y los “comiqueros” podemos disfrutar con algunas adaptaciones que convertir en películas de culto (somos así de mitómanos).
Más bien tirando a poca la trascendencia de una gala de los Oscars que no será recordada por sus anécdotas, ni por su despliegue de infraestructura o sus catastróficas actuaciones musicales interpretando las no menos catastróficas nominadas a la mejor canción.
Si algo se puede destacar, además de los laureles a los hermanos Coen con los premios gordos a Mejor dirección y película, es que la huelga de guionistas ha hecho peligrar el show y que, más que nunca, éste ha sido el año del Viejo Continente: así, tenemos categorías copadas por europeos como Mejor corto (Bélgica), Mejor película de habla no inglesa para Los falsificadores (Austria), Mejor maquillaje (Francia), y las británicas Mejor corto de animación, Mejor canción y Mejor banda sonora. Pero, sobre todo, Europa se lleva la palma a nivel interpretativo, con la escocesa Tilda Swinton (Michael Clayton) como mejor actriz de reparto, la francesa Marion Cotillard (La vida en rosa) como actriz principal, el inglés Daniel Day-Lewis (Pozos de ambición) como actor principal, y… ¡Javier Bardem! como mejor actor de reparto por su papel de más malo que un dolor de muelas en No es país para viejos, la gran triunfadora de la noche.
Después de abrir boca el pasado post con datos obligados para conocer mejor a tito Oscar, entremos en terrenos más anecdóticos...
Ya que tenemos subida a la chepa la ceremonia de los Oscars, y que en el mundo del cine no se habla de otra cosa que no sean nominaciones y alfombras rojas, pues nos sumaremos al club (qué remedio). Pero como ya he hablado suficiente de las mediocres propuestas de este año, voy a dedicarle mi atención al verdadero protagonista de la fiesta: tito Oscar.
Los hermanos Coen realizan por primera vez un trabajo que no está basado en un guión original de ellos mismos, y el resultado es una cinta que destila lirismo melancólico y una madurez que encaja a la perfección con el talento fílmico y el genuino estilo (del que no se aleja esta obra) de los realizadores “siameses”. Tenemos ante nuestros ojos una historia reflexiva y excesivamente pesimista sobre hombres sin escrúpulos y el agotamiento moral de aquellos ilusos que sí tienen conciencia. Se trata, en realidad, de un retrato caricaturesco de la naturaleza humana según el punto de vista de dos indiscutibles artistas. No en vano han recibido el aplauso unánime de todos los consumidores, profesionales o no -siempre me resisto a mencionar la pedantería inexacta del “aplauso de crítica y público”-.
En sí, “cine español” no es ningún género, sino una denominación de origen, y quiero aclarar que no despierta en mí ninguna aversión terrible que desemboque en urticaria grave y congestión nasal. En otras palabras, que no odio al cine que se hace en España, sino sólo al mal cine que aquí se fabrica. Y también me espanta la sobreprotección patria de una película cuando no se lo merece, porque “defender la cultura” es un argumento demasiado usado como arma arrojadiza, y al final va a resultar que paguen justos por pecadores con aquello de “que viene el lobo”. Lo que hay que fomentar es a la cantera cinematográfica y premiar al buen trabajo, apostar más por las escuelas de cine y politizar menos pretendiendo adueñarse de la cultura que, como siempre digo, no es patrimonio exclusivo de nadie. Y la realidad es que el nivel medio de calidad de las películas españolas es alarmantemente bajo, y ya pueden patalear lo que quieran, que el único argumento posible que se puede utilizar no es la palabrería, sino que uno salga del cine con esa felicidad que sólo te aporta haber visto una gran historia.
Por Andrés Pons
Título original There Will Be Blood
Año 2007
Duración 158 min.
País EEUU
Director Paul Thomas Anderson
Guión Paul Thomas Anderson (Novela: Upton Sinclair) Música Jonny Greenwood
Fotografía Robert Elswit
Reparto Daniel Day-Lewis, Paul Dano, Kevin J. O'Connor, Ciarán Hinds, Russell Harvard.
Productora Miramax Films Paramount Pictures
Web oficial http://www.paramountvantage.com/blood/
SINOPSIS
Descenso a los infiernos de un magnate del petróleo enfrentado por las tierras a un joven predicador.
Por Daniel Vicente
"Si lo sé no vengo". Gran programa de televisión de mis años mozos, y que viene a cuento con, y valga la rebuznancia, esta película de horroroso nombre.
En compañía de los amigos fui al cine, todos bastante interesados en un filme muy bien vendido por, cómo no, J. J. Abrams, responsable de series de renombre como Alias y Perdidos, productor y titiritero para este caso del director Matt Reeves.
Siempre me ha fascinado el escenario helado en el cine, por el ambiente irreal y mágico, y por lo extremo que debe de ser llevar una vida que se acerque a la normalidad. Y, además, están los hermosos paisajes. Pero claro, si a lo complicado de las condiciones naturales de Barrow, la ciudad de Alaska más septentrional que existe, le añadimos el ataque de vampiros salvajes e inteligentes que, aprovechando los treinta días que dura allí la noche en pleno invierno, vienen a comerse a todo bicho viviente, pues la cosa ya traspasa las barreras de lo “incómodo”.
Al estilo de Pequeña miss Sunshine el año pasado, esta modesta realización de Jason Reitman (director de Gracias por fumar) se ha colado de puntillas y sin demasiadas expectativas, –pero se ha colado a fin de cuentas– como candidata al Oscar a la mejor película del año. Y no sólo opta al premio gordo de Hollywood, sino que luce también flamantes nominaciones a Mejor guión original, Mejor director y Mejor actriz: casi nada.
No tuvo tampoco este año demasiado de especial la ceremonia de los Goya. Con un Corbacho voluntarioso y mucha, muchísima sobriedad, no pasará a la historia una gala ausente una vez más de glamour y los pesos pesados de nuestro cine, deseando con mucha razón salir pitando hacia otros países para que su trabajo cuaje en prestigio en algunos casos o dinero en otros. El único de renombre que apareció por allí fue Alejandro Amenábar, que entregó el Goya a la mejor película del año para... ¡tachán!, La soledad, una modesta y dicen que lúcida -no he tenido la oportunidad de verla- apuesta del igualmente modesto realizador Jaime Rosales, que se llevó también el premio al mejor director; y todo sin hacer ruido...
Harto de escarbar entre la basura que ofrece la cartelera, me voy a permitir el lujo de hablar de una buena película. Expiación: más allá de la pasión –el “genio” que le ha añadido en español al título el sobrenombre telenovelesco se ha cubierto de gloria– supone, tras su triunfo en los Globos de Oro, la apuesta del cine británico para conquistar el territorio americano de los Oscars. La historia, muy sencillita, por cierto, es la adaptación de la novela de Ian McEwan, y cuenta en la Inglaterra de los años treinta la dramática historia de amor (¿quién dice que las mejores son las de final feliz?) entre Cecilia –la esquelética Keira Knightley, que sólo parece buena actriz a las órdenes de este director–, una joven de clase alta, y Robbie, el hijo del ama de llaves.
Os voy a dejar de un plumazo las canciones nominadas este año al Oscar en su categoría, y de paso se pueden ver en videoclip. A buen seguro amenizarán la gala de entrega de los mismos, que siempre queda muy bien que le metan actuaciones musicales. Las pongo por orden alfabético para que nadie me acuse de favoritismo, aunque por la lista, parece que los de Disney siguen siendo los amos de esto...
Hoy voy a contar una historia de espías. Una historia con misterios, secretos, amor, deber y mucha acción, como manda cualquier guión del mismísimo 007. Pero no se trata de una aventura de James Bond, sino de la apasionante vida al límite de una persona de carne y hueso, una mujer valiente y singular que fue reconocida como uno de los más legendarios agentes del KGB.
¿Qué os han traído los Reyes Magos? Me apuesto la pistola de Robocop a que nadie ha sido tan original como para pedir cosas como las que os pongo a continuación...
Por varios motivos resulta evidente que esta película supone un punto y seguido en la filmografía de Alex de la Iglesia: se enfrenta a un reto importante, con más presupuesto del que acostumbraba, con un plantel internacional de actores, rueda en inglés (salto comercial cualitativo), y se atreve en esta historia (dentro de lo razonable) a tratar con unos cánones distintos a los que siempre han marcado su estilo. El resultado, siento decir que es irregular en exceso y harto decepcionante para los que consideramos que este director es de los pocos capaces de sorprender para bien en nuestro país, y le sigue faltando ese peldaño que le faltaba, y que con esta producción algunos pensábamos que iba a subir definitivamente.
Siempre me ha parecido que el pedante pontificado de muchos al calificar algunas producciones de Woody Allen como “trabajo menor” no hace más que reconocer el genio de esta histriónica figura con sombra alargada en el cine. Y es que cuando se dice que algo no está a la altura es, por definición, debido a que el listón está muy alto. Por supuesto, el prolífico realizador tiene obras mejores que otras, y siguiendo estrictamente la terminología, y aun con la lupa con la que se le suele mirar en la mano, se puede decir con total tranquilidad a prueba de detractores que Delitos y faltas supone una “película mayor” del neoyorkino.
Suelo estar en el polo opuesto de la mayoría de las opiniones del ínclito descenciente con ojos saltones del gran escritor. Pero a Antonio Gasset, hasta finales del año pasado presentador del programa Días de cine de La 2 y crack profesional -esa profesionalización del crack es otra de las cosas que no me convencen-, hay que reconocerle que lograba gracias a su popularidad que mucha más audiencia de la que sería normal en un espacio de cine de madrugada siguiera las andanzas del séptimo arte. Ahora ha abandonado (según fuentes oficiales; opiniones hay varias) el programa y será sustituido por la afín Cayetana Guillén.
El incisivo Billy Wilder clava con crueldad sus colmillos en el cínico y muchas veces hipócrita mundo del periodismo sensacionalista, que no se limita al mal llamado “del corazón”. El gran carnaval, tachada en su momento de antiamericana –como cada película cuya temática incomoda en yankilandia- supuso el primer gran fracaso en taquilla del genial realizador, pero el tiempo ha puesto a esta obra en su sitio.
Hasta la fecha eterno aspirante a caballo ganador, al irregular Ridley Scott se le atisba cierta ansiedad por entrar en el Olimpo de los que han ganado un Oscar al mejor director, distinción que ya rozó con sus nominaciones por Thelma y Louise, Gladiador y Black Hawk derribado, las dos últimas de forma consecutiva en 2000 y 2001. Y para lograr el ansiado oro de la estatuilla se ha diseñado una película de temática atractiva (los gángsteres siempre tienen su tirón), un presupuesto escandaloso, inspiración en historia real (del gusto de los académicos) y un reparto cegador con los ya ganadores del Oscar Denzel Washington y Russell Crowe como protagonistas del film; ya puestos a gastar dinero y rodearse de oro, hasta se ha permitido Scott el capricho de contar para un papel terciario con el también ganador del Oscar –cómo les gusta en yankilandia esa frase más promocional que otra cosa- Cuba “enséñame la pasta” Gooding Jr., tan insufrible como de costumbre, por cierto.
Embriagado por el espíritu navideño que aún nos acosa, me he decidido a escribiros mi, desde el año pasado, otra vez tradicional carta, ahora que las reuniones familiares y los excesos me permiten un ratito de tranquilidad.
En nuestra última comunicación me temo que me dejé llevar por el entusiasmo y me permití solicitar presentes demasiado inalcanzables, así que me tuve que conformar con la ropa y el Mp3 de rigor. Y muy agradecido les quedo, no me entiendan mal, por concederme esa generosidad material de la que no gozan en la mayoría de los sitios. Aprendida la lección, este año voy a intentar pedir algo a más pequeña escala y factible, aunque igualmente me haga ilusión, y todos contentos. El día seis comprobaré si he conseguido no excederme en el carácter utópico de mi lista, que a continuación paso a enumerar con orden ascendente de prioridad:
El director de la fría Constantine llega a las pantallas de los cines españoles con la también algo fría, aunque interesante apuesta Soy leyenda. La cinta no ganará el premio del año a la originalidad, ya que no se conforma con estar basada en la archiconocida novela de 1954 de Richard Matheson, icono de la literatura de ciencia ficción, sino que también se alimenta de las dos adaptaciones de dicha obra que ya se han plasmado en el cine: El último hombre sobre la Tierra (1964) y El último hombre... vivo (1971), con Charlton Heston. Sin embargo, la reflexiva historia sobre evolución de la novela se transforma al final de esta película en metafísica intentando abrirse camino sin éxito en un “The end made in Hollywood”. Quitando la liviana pero con pretensiones media hora final, el metraje mantiene un nivel de interés bastante alto, con pocos mimbres, un actor (Will Smith) que lleva con eficacia todo el peso de la historia, y más de medio presupuesto dedicado a unos efectos visuales que actualicen el libreto.
Jueves, 16 de febrero
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio