Es cierto que con Berlín Occidente no tenemos entre manos una de las obras consideradas más importantes de la filmografía de Billy Wilder. Claro que hay que tener en cuenta que ya quisiera hoy la mayoría de los creadores firmar cualquiera de los trabajos “de segunda línea” del gran maestro del cine.
La suavecita y poco convincente historia romántica entre un capitán de la armada americana asentada en Berlín tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial y una congresista que se traslada allí para observar la moral de las tropas no se encuentra a la altura de obras de arte como Con faldas y a lo loco, El crepúsculo de los dioses o, sobre todo, El apartamento. Sin embargo, la trama principal y base de la historia, no es el aspecto más interesante a tratar de este film.
La mala leche de Wilder condensada en gotitas de ácido filmídrico se muestra en plenitud con la tremendamente crítica visión de la aportación de los Aliados en la posguerra a la reconstrucción de Berlín y de los valores del pueblo alemán, más ocupados de “confraternizar” con las fräuleins y de no aburrirse en su largo periodo de vacaciones en Alemania que de cualquier otra cosa.
Especial belleza tiene el portentoso tour por un país devastado que el realizador le regala con extremada habilidad al espectador, siguiendo el vehículo de los congresistas, que observan al mismo tiempo que nosotros al titán alemán de rodillas y expectante, encarnado en sus iconos urbanísticos en ruinas. Tan desoladora como hermosa composición que es retratada en la gran pantalla con los ojos de un gran artista y el espíritu de un historiador.
Y hablando de artistas, hay que resaltar necesariamente la participación de una de las mayores estrellas de todos los tiempos, y la sensación de la época; nada menos que Marlene Dietrich, el otro gran punto de interés de la película, que interpreta a una cantante “amiga de los nazis” que ha engatusado al protagonista masculino en busca del mejor nuevo estatus posible, y que se interpone en el casto, puro y perfecto amor americano entre la congresista y el militar. La interpretación de la gran diva alemana derrocha esa fuerza que siempre le caracterizó, e incluso deleita al personal dentro y fuera de la pantalla con algunos números musicales en los que luce su voz inconfundiblemente peculiar y su soberbio magnetismo hacia la cámara. La Dietrich se hace ama y señora de la cinta desde que aparece por primera vez y sólo un idiota o las exigencias del guión escogerían a la mojigata americana.
Como decía Leonard Cohen: “…then we’ll take Berlin”, pero, ¿qué se hace con una ciudad después de ser ocupada? Ese tema siempre ha resultado secundario para cualquier ejército involucrado en una guerra, y así le ha ido al mundo…
Título Original: A Foreign Affair. Año: 1948. Duración: 116 min. Director: Billy Wilder. Intérpretes: Jean Arthur, Marlene Dietrich, John Lund, Millard Mitchel, Peter von Zerneck, Stanley Prager, Bill Murphy, Raymond Bond. Guión: Charles Brackett, Billy Wilder, Richard L. Breen (Relato: David Shaw).
Los comentarios para este post están cerrados.
Carlos:
¿Peor?. Si la tienes a mano, dale hombre, y ya la comentamos. Un saludo y nos vemos por tu casa "raqueta en mano"...
Billy Wilder es, como tú bien dices, uno de los grandes del cine. Por cierto, has descrito a la perfección el film y, lo que es peor, me han entrado unas ganas terribles de verla.
Además es una de esas películas que tienes guardadas pero vas dejando, vas dejando y luego nunca las ves. Creo que este fin de semana es un buen momento. Ya te comentaré que tal.
Un saludo.
fandecine:
Si, es verdad. Es de Steven Soderberg, y tiene pinta de ser parecidísima. Le echaremos un vistazo cuando se estrene...
El otro día hablaron en la tele de una peli que podía recordar a ésta, salvando las distancias... The Good German, con George Clooney y Tobey McGuire.
Billy encadenado y con un ojo te hacía una película para quitarse el sombrero.
Viernes, 17 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Pómez
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Antonio García Fuentes
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio