El Diablo viste de Prada
Cinta basada en el best-seller de Lauren Weisberger que se supone que critica a modo de sátira la vida del glamour y el exceso de los mandamases de la moda.
Anne Hathaway (Princesa por sorpresa, Brokeback Mountain) pretende dar vida a Andrea, una joven periodista que se interna en un mundo de sabandijas de la alta costura en busca de abrirse camino y prosperar en su carrera. Para ello se convierte en el caniche personal de Miranda Priestly (Meryl Streep), editora de la revista de actualidad más importante de Nueva York, y una de las figuras clave en las nuevas tendencias. Ella solita puede decidir cómo van a vestirse millones de personas, por lo tanto, puede considerarse una de las personas más influyentes del planeta.
La idea no es mala para una película, pero la puesta en escena deja bastante que desear: si lo que se pretendía era una comedia romántica (cosa de la que no estoy seguro), nada más lejos de la realidad, porque no hace gracia en absoluto, y poco tiene de romántico el vaivén del personaje de Hathaway, dando tumbos por el guión inconsistente intentando darle calor a una línea argumental más tiesa que una mojama.
Lo que a duras penas transmite torpemente, y dudo que fuera la idea, es un maniqueo mundo de la moda en el que para triunfar has de dejarte el cerebro en casa, hacer una dieta leonina de hacer ramadán día y noche y comportarte como una divina de la muerte; todo ello previo lamer a todas horas el recto de un personaje tan inconcebible y esperpéntico como el que interpreta Streep, que más que de moderna mujer de negocios hace de esclavista sin sentido de siglos pasados. O eso o eres un adefesio que no sabe ni peinarse. Hala, así, sin términos medios. Como ya les decía, podría ser el argumento para una comedia surrealista, pero me da la impresión (ni siquiera de esto se puede estar seguro con una cinta tan tibia) de que se le ha pretendido dar seriedad al asunto, quedando el resultado esperpéntico, si, pero no en tono de comedia precisamente. ¿Moraleja? Final feliz con vuelta al redil (que sorpresa) de la pobre víctima de la sociedad del marketing, con lo que recupera su cerebro y a cambio deja de ser una triunfadora. En fin, me voy a vomitar un rato y ahora vuelvo (…)
Los personajes unidimensionales -no se pierdan al pretendiente de plástico y cejas de escoba que le buscan a la pobre protagonista- sin sangre ninguna son más achacables a los “avispados” guionistas que a la labor del reparto, en el que tenemos destacada a una Meryl Streep que hace todo lo que puede (suficiente) con semejante cosa que no se cree nadie, y, milagrosamente, lo hace bien, porque ella destaca interpretando lo que se proponga. Hasta la actriz más nominada de la historia tiene que venderse de vez en cuando para pagar las facturas, que la vida de una estrella no es barata.
Dirección: David Frankel. Título Original: The Devil wears Prada. Duración: 109 min. Intérpretes: Meryl Streep (Miranda Priestly), Anne Hathaway (Andrea Sachs), Stanley Tucci (Nigel), Simon Baker (Christian Thompson), Emily Blunt (Emily), Adrian Grenier (Nate), Tracie Thoms (Lilly), Rich Sommer (Doug), Daniel Sunjata (James Holt), Rebecca Mader (Jocelyn). Guión: Aline Brosh McKeena; basado en la novela de Lauren Weisberger. Fotografía: Florian Ballhaus. Diseño de producción: Jess Gonchor. Vestuario: Patricia Field.
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fandecine:
Desde luego. Que sea la más nominada de la historia y una actriz impresionante no quita que no pueda dar más de un papel que no es para más. Hollywood se ha vuelto loca. Imagino que no lo ganará, pero aun así...
no entiendo que hayan nominado a los Oscar a esta pedazo de actriz pero que aquí hace un papelito muy por debajo de sus posibilidades (hablo de Meryl Streep, claro, de la otra qué voy a decir... :S)
Sábado, 2 de junio
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