Alatriste
Sepan vuestras mercedes que por fin tenemos desde el día uno en los cines la esperadísima película española del año. “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. Con esta frase comienza el primero de los libros del Capitán Alatriste, la popular obra de Arturo Pérez-Reverte sobre la España de capa y espada del Siglo de Oro, y refleja perfectamente la esencia que impregna también a la cinta del director Agustín Díaz Yanes, basada en dichos libros del escritor y periodista de Cartagena.
Diego Alatriste es un veterano soldado de los temibles y castigados tercios de Flandes al servicio de su indolente majestad, Felipe IV, cuya corte estaba dominada con apoyo de la Santa Inquisición por las intrigas, los lujos, y el Conde Duque de Olivares. En una España que aún era imperio, pero recelosa de sus gobernantes y herida de muerte, el protagonista, encarnado por un inconmensurable Viggo Mortensen al que su aura de presencia y buen hacer alivian ciertos problemillas con el idioma, sobrevive a las continuadas correrías y a la pobreza en compañía de Íñigo, el joven hijo de un camarada de armas caído que está bajo su tutela debido a un asunto de honor.
La película, la más cara de la historia en nuestro país con 24 millones de euros de presupuesto, y con un plantel de lujo, engloba prácticamente todas las aventuras del popular Alatriste, desperdiciando, quizá por falta de autoconfianza, la oportunidad única de crear una franquicia de varias entregas. Ello aportaría mayor tranquilidad narrativa, ya que lo acelerado del guión (sobre todo en su primera media hora de metraje) y el calamitoso montaje, toma tras toma sin tiempo para respirar, evidencia la necesidad de alguna hora más para narrar lo que se pretende como es debido. Una pena que un par de detalles externos eviten la perfección de un film que, por otro lado se antoja impecable y apasionante, con realismo y crudeza inusuales, vestuarios y ambientación perfectos –con la pequeña salvedad de la ausencia de esos planos generales tan necesarios en una batalla para que el espectador se la crea del todo (con tanto presupuesto y al final ha faltado dinero…)
El gran acierto de la obra reside en la enorme fidelidad a la realidad de la España del siglo XVII, de honor y de estocadas, de miseria y de gloria, con sus luces y sus sombras.
No le pierdan detalle a la magnifica caracterización de Juan Echanove como don Francisco "no me jodáis" de Quevedo, a las escenas directamente sacadas de cuadros de Velázquez –en especial la de la rendición de Breda, estupenda-, a las interpretaciones del gran Eduard Fernández y Antonio Dechent como secundarios de lujo, y, sobre todo, a un final que te deja la piel de gallina.
¡Pardiez!, vive Dios que no se me ocurre mejor forma de recomendar esta gran obra que con un versillo anónimo que bien podría estar sacado directamente de las páginas de alguna de las novelas del ya con vida propia Capitán Alatriste:
Con la pluma nunca fue virtuoso,
tampoco decente ni muy piadoso,
y su mirada glauca helaba el fuego.
Pero nunca vi alguien más valiente
sin importarle espada que esté enfrente;
soldado viejo, Capitán don Diego.
Dirección: Agustín Díaz Yanes. Duración: 147 min. Intérpretes: Viggo Mortensen (Alatriste), Elena Anaya (Angélica de Alquézar), Javier Cámara (Conde Duque de Olivares), Juan Echanove (Quevedo), Eduard Fernández (Copons), Antonio Dechent (Garrote), Ariadna Gil (María de Castro), Enrico Lo Verso (Malatesta), Eduardo Noriega (Duque de Guadalmedina), Blanca Portillo (Bocanegra), Unax Ugalde (Íñigo Balboa). Guión: Agustín Díaz Yanes. Música: Roque Baños. Vestuario: Francesca Sartori.
Sábado, 2 de junio
José Lozano Galera
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
Julio César Izquierdo
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver