Ser y vivir hoy

La causa de las guerras y confictos, del odio y de la muerte

19.11.18 | 11:40. Archivado en Iglesia

Todo ser humano desea su realización personal, la expansión de su yo y del afianzamiento de sus posesiones y tareas y personales. ¿Quién le impulsa a ser más y mejor? El amor propio, gran impulso, que, bien ordenado. conduce a la meta y con plenitud según posibilidades..
Ahora bien, si analizamos la causa más profunda de los confictos sinterpersonales y de laa guerras entre naciones aflorará como protagonista-motor oculto la soberbia en algunsa de sus manifestaciones Con razón, en casi todas las listas de pecados, la soberbia es considerada el original y más serio de los pecados capitales. Y de hecho, es la principal fuente de la que derivan los otros. Por ello esta frase puede definir al soberbio: “mis valores y méritos son los superiores”. Efectivamente, el valorarse, creerse superior a todos los demás incluso ante Dios es una actitud clave de la soberbia.
Cierto que son legítimas las aspiraciones para superarse, triunfar y conservar los derechos personales; es un derecho-necesidad el valorarse bien ante sí mismo y ante los demás, y que nos traten como merecemos Pero el soberbio supervalora estas legítimas aspiraciones. Una persona orgullosa, soberbia o arrogante, es aquella que tiene un exceso de autoestima y en muchas ocasiones un exceso de menos precio hacia los demás.

Soberbia, (del latín superbia) y orgullo, (del francés orgueil), son propiamente sinónimos aun cuando coloquialmente se les atribuye connotaciones particulares cuyos matices lo diferencian. Otros sinónimos son: altivez, arrogancia, vanidad, etc. Como antónimos, tenemos: la humildad, modestia, sencillez, etc. El principal matiz que las distingue está en que el orgullo es disimulable, e incluso apreciado cuando surge de causas nobles, mientras que la soberbia queda definida como el deseo de ser preferido a otros basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del Yo o ego.

Manifestaciones fundamentales de la persona soberbia
Aunque en las definiciones anteriores están contenidos los rasgos esenciales de la persona soberbia, los exponemos nuevamente con un breve comentario para distinguirlos de otras manifestaciones secundarias que afectan a toda clase de personas, soberbias o no.

1º Supervalorar, (exagerar) la estima legítima del propio valer y poseer. Esta personalidad, la del soberbio, vive en sí mismo creyéndose mejor que los demás. Incluso de cualidades que no posee. Si tiene un alto cargo en su trabajo o goza de una economía abundante, se endiosa como si todo fuera mérito propio y no debiera nada a nadie, ni a Dios. Y en cierto modo se cree un dios. "Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; mas donde hay humildad, habrá sabiduría." (Salomón) "La gloria es un veneno que hay que tomar en pequeñas dosis" (Honoré de Balzac).

2º Desorbitar el juicio sobre su dignidad
El soberbio disfruta con su “complejo napoleónico”. Quiere que todos reconozcan su dignidad y solicita piropos o alabanzas de la gente: que le admiren, reconozcan sus méritos. Y se dice a sí mismo: “qué bueno que soy,”, “nadie como yo”, “tengo un cuerpo espectacular”, “soy el más tan inteligente”. Y le gusta escuchar: “qué bien que te ves”, “qué bien que lo haces”, “nadie como usted”. "Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos". (Francisco de Quevedo). "Dios se deja conquistar por el humilde y rechaza la arrogancia de orgulloso". (Juan Pablo II)

3º Compararse con los demás haciendo notar su superioridad.
Es como el fariseo a quien Jesús condena (Lc 23 y 18, 10-14; Mt 2, 12). En su orgullo cabe la alegría por el fracaso de otros y el resentirse por el éxito de los demás. Se alegra del mal ajeno o lo mal que lo está pasando con frase que manifiesta lo grande-bueno que él es y lo malo del prójimo. "La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano". (San Agustín)

Respuestas y gestos comunes al de otras personas
Hemos enumerado las actitudes fundamentales que definen a la persona soberbia. Pero también se dan en el soberbio respuestas y gestos que, ocasionalmente, están presentes en otras personas a las que no calificamos como soberbias. Por ejemplo:

El deseo de de ser preferido y ser tenido en cuenta.
Cualquier persona exige, y con razón, que sea tenido en cuenta y que se respete su fama y honor. Pero lo que es un gesto ocasional se convierte en actitud permanente en el soberbio. "La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder." (José de San Martín)
Rodearse de personas que te aprecien y que sean dóciles a tus mandatos.

En determinadas circunstancia, cualquier gobernante o superior, necesita colaboradores que estén de acuerdo con él y que le obedezcan. Es ley elemental de gobierno y de toda comunidad donde exista un responsable y unos colaboradores. Pero en la persona soberbia sucede continuamente, con prepotencia, como un político dictador (cf. Lc 14, 7-11)..Sirve la repetición: "la gloria es un veneno que hay que tomar en pequeñas dosis" (Honoré de Balzac).

Desprecia interna y externamente a los demás.
El desprecio como tal es una respuesta muy frecuente en la persona soberbia con palabras y gestos que humillan al prójimo. Ahora bien, es muy frecuente en la mayoría de las personas, la crítica sobre el prójimo que no pasa del pensamiento interno y sin gestos despectivos. Quizás todo queda en “juicios internos contra la caridad”. Pero el orgulloso da un paso más y desprecia a todos y siempre. Y sobre todo, a los que no le obedecen o comparten sus ideas

Es rebelde, contrario a todo lo que se oponga a su pensar y sentir
Existen personas que por fuerza tienen que rebelarse. Pero el soberbio lo hace como táctica continua
Idolatra a su ego y no admite a nadie superior a sí mismo a quien tenga que rendir tributo.
Desea tener el control de todo y de todos-as. Quiere que la gente sea a su imagen y semejanza, que piensen como él piensa, que hagan o digan lo que él haría o diría. Son aquellas personas que deciden por los demás, casi son como dictadores porque no aceptan nada que no sea lo que ellos imponen.
También es una persona vanidosa dominada por el afán de manifestar lo que tiene. Y está “siempre” hablando de sí mismo, de sus logros y éxitos. Son esas personas que repiten y repiten: “es que tengo tal cosa”, “viste lo que me compré”, “vengo llegando de...”.
Y otros defectos más: exagera sus cualidades con palabras y gestos; cuida mucho su figura en el vestir y de airear sus valores; es incapaz de reconocer sus propios defectos; le cuesta pedir perdón…


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