En los años setenta, una persona muy piadosa me dijo que amaba mucho al Señor pero no creía en la otra vida, en el cielo.
No hace mucho tiempo, un enfermo grave, con angustia y escepticismo me preguntaba: “¿y después de la muerte, qué?
La semana pasada, al plantearte a un joven de 27 años sobre lo qué existía más allá de esta vida, me contestó: “nada, nada”.
Efectivamente, el cielo o vida eterna, parte del Credo, es un misterio cuestionado cuando no rechazado por muchos, fuera y dentro del cristianismo. Y no falta quien crea en el cielo pero no tiene razones para esperar y amar lo que le sucederá en la otra vida.
Varios artículos de este blog ofrecieron la respuesta completa y detallada al interrogante propuesto. Ahora, las razones más importantes: el cielo o vida eterna es un tema central en la obra y mensaje de Cristo; la esperanza responde al enigma de la muerte; la meta final consiste en ver a Dios cara a cara. Conviene añadir que el cielo comienza en la tierra y que la falta de fe explica el rechazo de este misterio tan esencial en la vida del cristiano.la vida eterna.
Sábado, 2 de junio
Urbano Sánchez García
Juan Fernandez Krohn
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Josemari Lorenzo Amelibia
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Asoc. Humanismo sin Credos
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Religión Digital
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