Desde una perspectiva histórico-sociológica, la Iglesia aparece como un valor controvertido porque son pocos los católicos coherentes y muchos los que se apartan de la práctica religiosa o la critican sin compromiso o viven con una fe débil, “ light”. Y es controvertida también por los innumerables conflictos y desafíos que exigen un rostro nuevo para una Iglesia nueva.
Desde Cristo se comprende mejor a Dios, fuente de todo valor, el Dios del Amor y no del miedo, el amigo personal y padre de todos. Pero hay que lamentar los millones de ateos para quienes Dios no existe, lo consideran como un antivalor. Sin llegar al rechazo, el secularista no niega la existencia de Dios pero lo encierra “en el cielo” y él vive tranquilo y autosuficiente en la tierra. ¿Cómo se manifiestan los creyentes? Entre ellos no faltan quienes critican al Dios verdadero por permitir el sufrimiento; otros justifican en el nombre de Dios la violencia y la muerte de inocentes y otros corrompen las relaciones religiosas por el miedo, el interés o la superstición. ¿Y los auténticos creyentes? Consideran a Dios como la primera motivación para vivir y morir. En el cristianismo, son incontables los cristianos que consagran su vida a Dios en la vida religiosa o en la práctica del amor fraterno con los más necesitados. Más aún, muchos creyentes viven la amistad con Dios aunque exista la desigualdad entre el Tú divino y el yo humano. Tampoco faltan quienes, santos canonizados o no, viven en unión teologal y experiencial con Dios como la meta suprema y la motivación más profunda.
Desde la fe, muchos han sido los cristianos coherentes que no solamente admiraron a Jesús sino que lo siguieron en su vida. Uno de ellos fue el Beato Manuel Domingo y Sol (mañana se cumplen 101 años de su muerte), sacerdote tortosino (1836-1909) del que se ha dicho: fue “uno de los sacerdotes que más han influido en el último siglo en la Iglesia española”. ¿Qué rasgos caracterizan al que vivió una fe dinámica, al “Santo apóstol de las vocaciones Sacerdotales” como le nombró Pablo VI en 1970 para toda la Iglesia universal? ¿Por qué admiramos al siervo de Dios Manuel Domingo y Sol, beatificado por Juan Pablo II en 1987? Varias son las razones
Desde la fe, muchos han sido los cristianos coherentes que no solamente admiraron a Jesús sino que lo siguieron en su vida. Uno de ellos fue el Beato Manuel Domingo y Sol (mañana se cumplen 101 años de su muerte), sacerdote tortosino (1836-1909) del que se ha dicho: fue “uno de los sacerdotes que más han influido en el último siglo en la Iglesia española”. ¿Qué rasgos caracterizan al que vivió una fe dinámica, al “Santo apóstol de las vocaciones Sacerdotales” como le nombró Pablo VI en 1970 para toda la Iglesia universal? ¿Por qué admiramos al siervo de Dios Manuel Domingo y Sol, beatificado por Juan Pablo II en 1987? Varias son las razones
La fe cristiana descansa en el máximo valor de la Historia, Jesucristo, que despertó la admiración de creyentes y no creyentes. La figura de Jesús también suscita la simpatía universal por los interrogantes que encierra su vida y doctrina. Y es tal la complejidad de su personalidad que reúne innumerables títulos bíblicos e indefinidas interpretaciones por parte de exegetas y teólogos. Como revolucionario, Cristo presentó el reino de Dios, eje de toda su doctrina y la gran meta que motivó sus relaciones y tareas. El proyecto de Cristo consistía en la salvación integral del hombre dentro de un mundo más humano. La clave para esta gran misión radica en la amistad con Cristo, en el llamamiento y respuesta para vivir en, con y como Él, con la finalidad de colaborar con Él en la instauración del Reino de Dios.
Para un creyente, el valor más importante es la fe, luz, fuerza y amor para vivir. Pero los datos confirman que la fe está ausente total o parcialmente en un porcentaje alarmante de bautizados. Y tan grave como la falta de fe es la indiferencia que caracteriza a la Europa secularizada y quizás al mundo de hoy, porque el indiferente vive como si el Tú no existiera. Sin embargo, insiste el creyente, la fe es bella y atrayente porque abre el tesoro cristiano: Cristo, la persona más fascinante de toda la historia; la imagen de Dios como padre misericordioso, las perspectivas del Reino para humanizar y salvar al mundo ofrecen un sentido a la vida ante el dolor, la muerte y el más allá. Es cierto que la fe tiene sus exigencias pero son mayores las satisfacciones que ofrece.
El protagonista del ser y vivir hoy fundamenta su mística en el valor o valores, amados como ideal de vida, del que surgen metas, esperanzas y motivaciones. El valor interiorizado da paso a respuestas coherentes mediante la opción fundamental, orientada al bien personal o comunitario. Sin amor, sea de la naturaleza que fuere, no se dan las manifestaciones de la persona entusiasmada, radicalizada y coherente. Es decir, que sin amor no hay mística. Y con amor tenemos el fundamento de toda mística.
El ser místico humano cuenta con un protagonista. Es el hombre de siempre con sus aspectos positivos, negativos y bajo el influjo del mundo actual. Esta persona, que goza de libertad, da sentido a su vida gracias a la elección y vivencia de los valores. Cuando interioriza los valores como pilares consigue el fundamento del vivir místico.
Terminé la redacción y publicación de los 102 artículos de mi blog Ser y vivir hoy. La primera parte estuvo centrada en el “Ser hoy” dejando el “vivir” para una segunda parte. Pero, me pregunté ¿comienzo sin más a desarrollar los temas que faltan? ¿No serán oportunas unas conclusiones que resuman lo que quise decir a lo largo de las 267 páginas? Y a los interrogantes, la decisión: añadiré unos artículos que orienten sobre lo más importante de la amplia temática analizada. Quizás, pensé, sea un buen servicio para algunos lectores que con estas páginas queden satisfechos. Y si no lo están, al final de cada conclusión tienen la referencia al número correspondiente del artículo publicado.
Ahora, y a modo de preámbulo, la pregunta para este artículo: ¿se desprende de la primera parte alguna idea global y persistente? En este artículo, el 103, respondo: el criterio o idea que engloba la primera parte del blog puede se expresa con “la mística del ser humano y cristiano”. El material hasta ahora desarrollado integra la “mística” (en sentido metafórico) de toda persona y, con mayor desarrollo, la que es propia del creyente, seguidor de Cristo en la Iglesia católica. ¿Y después? Posteriormente, al ser hoy seguirá el vivir hoy; a la mística, le corresponderá la praxis actualizada; y a los valores interiorizados, las respuestas coherentes según la situación personal.
Sábado, 2 de junio
Urbano Sánchez García
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn