El ideal es la meta, la opción fundamental, la respuesta. Si el ideal es motivación que atrae, la opción fundamental es la motivación que impulsa. Las dos categorías son necesarias y se complementan. De hecho, quien vive coherentemente un determinado ideal, automáticamente esta ejercitando una opción que puede considerarse como el termómetro que marca la calidad. Por lo tanto, en plan existencial, la opción fundamental es tan necesaria para el ser y el vivir humano como el mismo ideal porque configura el ser, actúa como el motor para el obrar coherente e imprime radicalidad a toda la vida.
Sábado, 2 de junio
Urbano Sánchez García
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn