Amar es la gran respuesta de la persona que está presente en toda motivación porque el amor lo abarca todo: relaciones, tareas, instituciones, cosas y creación entera. En efecto, cada persona se ama a sí misma y procura su realización o desarrollo de facultades, derechos y aspiraciones. Además, la persona como “animal social adulto” prolonga el amor a los de su familia, pueblo, nación, iglesia y mundo entero. El amor personal se convierte en actitud de sintonía ante el “tú” necesitado con quien comparte su suerte y a quien procura servir. A esta apertura y donación llamamos “amor humano” por ser patrimonio de toda persona creyente o no. Ahora bien, la experiencia confirma que bajo la capa del “amor” se esconden motivaciones egoístas que corrompen la auténtica donación interpersonal. ¿Cuándo, pues, el amor es auténtico y cuándo no lo es?
Sábado, 2 de junio
Urbano Sánchez García
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn