He aquí una breve respuesta: lo que más motiva al ser humano es el valor elegido como prioritario cuando se convierte en la meta central de la vida. Otra respuesta pero más desarrollada: toda persona es motivada por la realización personal, el amar y ser amado, el bien de la comunidad, y por cualquier ideal transformado en opción fundamental. a las motivaciones antropológicas, unirá las que surgen de las relaciones religiosas, y el cristiano tendrá como motivación global el seguimiento de Cristo dentro del Reino de Dios y de su comunidad eclesial. Pero el creyente, tendrá a Dios como la motivación decisiva, luz y fuerza para su vivir Ahora bien, toda persona, creyente o no, seguirá la dinámica de la motivación o de la desmotivación.
Sábado, 2 de junio
Urbano Sánchez García
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn