Iglesia ilusionada: ¿a quién convence la nueva evangelización?
10.06.09 @ 13:54:38. Archivado en Iglesia
Para responder a los desafíos y conflictos que afronta la Iglesia, surge con ilusión y entusiasmo la nueva evangelización, lanzada por Juan Pablo II en la XIX Asamblea del Celam y confirmada por Benedicto XVI en Aparecida, la V Conferencia del Celam: “Juan Pablo II os convocó para una nueva evangelización, y vosotros respondisteis a su llamado con la generosidad y el compromiso que os caracterizan. Yo os lo confirmo y, con palabras de esta Quinta Conferencia, os digo: sed discípulos fieles, para ser misioneros valientes y eficaces”. Pero después de 43 años del Vaticano II, es lógico que nos preguntamos ante la nueva evangelización: ¿a quién convence esta iniciativa? Para una respuesta adecuada será conveniente concretar bien su identidad, objetivos y destinatarios.
Identidad La nueva evangelización es la respuesta doctrinal y pastoral de la Iglesia a los nuevos desafíos y necesidades que presentan el hombre, la sociedad y la vida cristiana a finales del siglo XX y principios del XXI. Actualiza por lo tanto la evangelización «de siempre» dirigida al hombre y a la cultura de nuestro tiempo marcada por la secularización, la increencia, por un humanismo antiteísta, ateo, y por el agnosticismo. Como toda evangelización es el anuncio de la buena noticia de Jesucristo y la aplicación de los criterios del Vaticano II-.
La primera evangelización implicó una doble novedad: la de ser anuncio primero y la de ser “pregón”, anuncio de la Buena Nueva. Pero la nueva evangelización pretende ser una actualización de esa Buena Nueva en el contexto socio-religioso del mundo de hoy para humanizarlo, para abrirlo a un futuro nuevo y mejor.
¿Es una simple renovación de la pastoral? No. No se trata de una evangelización renovada que reinstaure el viejo modelo de cristiandad porque el destinatario de esta nueva evangelización, no es ya simplemente la gran masa de la religiosidad popular sacramentalizada y escasamente evangelizada; es fundamentalmente el conjunto de personas no creyentes, de ese alarmante porcentaje de bautizados que rechaza a Dios o vive indiferente o se alejó de la Iglesia y de la práctica religiosa.
El objetivo de siempre
La nueva evangelización asume la finalidad de la evangelización permanente de la Iglesia que «existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa misa...» (EN 14; cf. LG 17). Su objetivo consiste en «propagar el reino de Cristo en toda la tierra para gloria de Dios Padre y hacer así a todos los hombres partícipes de la redención salvadora» (AA 2; cf. LG 9; TMA 56). Como afirmó el Vaticano II: «también por medio de los fieles el Señor desea dilatar su reino: reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz» (LG 36; cf. AA 5).
En nombre de una evangelización actualizada, los obispos latinoamericanos ”quieren iniciar una nueva etapa pastoral, en las actuales circunstancias históricas, marcada por un fuerte ardor apostólico y un mayor compromiso misionero para proponer el Evangelio de Cristo como camino a la verdadera vida que Dios brinda a los hombres”. (Aparecida. En el resumen n.7)
Pero con varias novedades
Como afirmó Juan Pablo II en la XIX Asamblea del Celam, ahora se trata «no de reevangelización, pero sí de una evangelización nueva. Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión»: (Para el comentario seguimos la obra de González-Carvajal, Evangelizar en un mundo poscristiano. En Sal Terrae, Santander 1993):
Nueva en su ardor, sin complejos y con el impulso de la conversión del corazón. Se trata de que los fieles vivan su opción cristiana con toda radicalidad y entusiasmo. El Celam en Aparecida expresa así este espíritu que mira la realidad “con ojos iluminados por la fe y un corazón lleno de amor, (además) proclama con alegría el Evangelio de Jesucristo para iluminar la meta y el camino de la vida humana” (n. 11)
Nueva en sus métodos, sin coacción social ni privilegios de poder político o religioso. La novedad «complementaria» radica en el inteligente uso de los nuevos medios de comunicación social. Y según el Celam “con un tono evangélico y pastoral, un lenguaje directo y positivo, un espíritu interpelante y alentador, un entusiasmo misionero y esperanzado, una búsqueda creativa y realista” (n. 30: 7)
Nueva en su expresión ,de manera que sea creíble para el hombre actual el mensaje cristiano. Que aparezca el frescor del mensaje de la Buena Nueva como lo hizo Cristo y también los Apóstoles, “y busca, mediante un discernimiento comunitario abierto al soplo del Espíritu Santo, líneas comunes de una acción realmente misionera, que ponga a todo el Pueblo de Dios en un estado permanente de misión” (Aparecida n. 11).
¿A quién convence la nueva evangelización?
La nueva evangelización como toda acción pastoral, tendrá presente los variados grupos de creyentes a quienes va dirigida. Por muy nueva que sea, la nueva evangelización quizás convenza solamente a una minoría (¿un 20%?) frente a los otros grupos de bautizados: los ocasionales, los alejados con fe y los alejados contra la fe (un 80%):
-oyentes receptivos y cercanos. Son los fieles que normalmente acuden a misa y confiesan con frecuencia: son los católicos practicantes. Para ellos, la nueva evangelización es, prácticamente, una actualización de los criterios y respuestas cristianas que dan sentido a su vida. Estamos ante el porcentaje mínimo de bautizados, la mayoría de ellos sin influjo en la vida socio-política. Con ellos no hay problema especial porque responderán a la llamada para actualizar su fe y convertirse en discípulos misioneros. Ellos son destinatarios y protagonistas. Les incumbe ponerse al día y capacitarse para transmitir la fe a otras personas;
-oyentes ocasionales. Nos referimos a los católicos que se acercan a la Iglesia con motivo de algún sacramento, procesiones o fiestas patronales. Tienen una receptividad del mensaje condicionada al sacramento correspondiente. Asistirán al cursillo prematrimonial, para el bautizo, primera comunión o para alguna charla obligada. Habrá que aprovechar su buena voluntad “ocasional” para que acepten una formación más amplia, profunda y comprometedora;
-alejados pero con fe. No son practicantes pero guardan la fe y la viven “a su manera”. Quizás por falta de formación o por situación especial no tienen contacto con la Iglesia. Pero tampoco esgrimen una actitud contraria a la fe ni a la Iglesia. En ellos se hace más dificil que la nueva evangelización les llegue. Siempre existe la posibilidad de la conversión que les acerque a la Iglesia y a la práctica religiosa;
-alejados y contra la Iglesia y la fe. Nos referimos a los bautizados que como adultos rechazan la Iglesia y dicen que han perdido la fe. Algunos de ellos mantienen una actitud crítica y beligerante. Por otra parte, influyen en la sociedad mediante la política o la cultura. Es el grupo más difícil y habrá que contactar con ellos mediante valores y respuesas que les puedan motivar.
Ante la diversa receptividad, la nueva evangelización debe implicar a todos los miembros de la comunidad eclesial.
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Urbano Sánchez García
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