Lamentable: muchos son los bautizados que en la edad adulta se alejan de la Iglesia. Pero no es menos de lamentar que sean pocos los católicos practicantes que sean coherentes colaboradores. La práctica religiosa es una condición pero no es suficiente. La coherencia cristiana pide corresponsabilidad de quien ha recibido y tiene que dar. Es un hecho: la Iglesia como familia se encuentra abandonada de muchos de sus miembros que reciben, sí, pero a la hora de colaborar no prestan la menor ayuda al grupo comunitario. La fe recibida queda estancada. Al 80% (o más) de bautizados alejados y al 5% (o menos) de coherentes, está ese 15% (por lo menos) de quienes se llaman católicos pero carecen del mínimo de coherencia en la corresponsabilidad. La pregunta es inevitable: ¿por qué tan pocos católicos practicantes, sí, pero no coherentes?
RAZONES PERSONALES Entre los factores, causas y razones personales que de alguna manera dan una explicación del escaso porcentaje de católicos practicantes y coherentes, destacamos los siguientes:
-la deficiente formación de quienes aprendieron “parte” de la vocación cristiana en la Iglesia e ignoran el mensaje bíblico actualizado por el Vaticano II. Se quedan en la práctica religiosa porque no les enseñaron a ser coherentes con el compromiso completo del católico: la fe, luz sobre el candelero;
-la dificultad del compromiso cristiano. Vivir la vocación cristiana en su integridad, coherentemente, resulta difícil para quienes creen que es suficiente con ser “buen cristiano” cumpliendo determinadas prácticas religiosas. Además, y por principio, muchos de los católicos practicantes descartan el compromiso apostólico y la santidad de vida.
-la presión política. Unos, dada su ideología política laica, estiman que no deben meterse en “cuestiones de Iglesia” aunque ellos sí cumplen con el “ir a Misa”. Son practicantes pero su ideología no les permite manifestaciones públicas de la fe, y mucho menos el colaborar con la Iglesia en cualquier apostolado.
-el miedo “político”. No faltan católicos que son practicantes pero por “prudencia” (es decir, por miedo), no quieren señalarse en la vida social como colaboradores de la Iglesia en cualquier apostolado. Optan por la fe bajo el celemín.
-las confesiones “reducidas”. No faltan quienes se confiesan solamente de no haber ido a misa o de pecar contra el sexto mandamiento olvidándose de los otros mandamientos, virtudes y compromisos dentro de la comunidad eclesial;
-la escasa alimentación espiritual. Son personas que van dejando todo tipo de oración personal. La misma eucaristía es “un cumplimiento” social que poco o nada dice a su fe cristiana. Quien no hace lo menos, tampoco lo que cuesta más;
-el miedo y hasta vergüenza que padecen muchos católicos practicantes de manifestar ante los demás su compromiso con Dios y con la Iglesia;
-el conformismo de quien opina que es suficiente con cumplir los mandamientos y sacramentos pero no el compromiso apostólico-evangelizador con la Iglesia. Son los que reciben pero no dan;
-el cambio de ambiente. El que era católico en el pueblo, quedó desconcertado al vivir en la ciudad; el joven piadoso en el colegio sufre desorientación ideológica en la universidad. A lo sumo, “va a misa” pero nada más;
-la radicalización. El conservador radicalizado, arriesgado por lo antiguo y el progresista radicalizado, arriesgado por lo nuevo terminan por separarse de la Iglesia y en ocasiones de la misma vida cristiana cuando rechazan alguno de los mandamientos o sacramentos como el precepto dominical, el ayuno eucarístico o la obligación de comulgar anualmente. Para los radicalizados, la Iglesia comienza y termina en su grupo. Trabajan, sí, pero con su “cañoncito” y al margen de la comunión eclesial.
FACTORES EXTERNOS
Enumeramos algunas situaciones y factores socio-políticos que explican la escasez de católicos practicantes y coherentes:
-en primer lugar, están las mismas causas que influyen para que el bautizado se aleje de la Iglesia. También debilitan el ser y el vivir del católico practicante. Así por ejemplo: el respaldo de algunas mentalidades, las fuertes presiones contra la moral cristiana, la sociedad del bienestar que propicia una mentalidad materialista y una conducta cómoda, las ideologías aceptadas y que no son compatibles con las enseñanzas de la Iglesia; la falta de tiempo por las muchas tareas y preocupaciones…
-falta de tiempo. Quizás muchos quisieran hacer algo más pero no tienen tiempo, dado el ritmo de vida, las mil ocupaciones, la dificultad para desplazarse por la noche en las ciudades, etc.
-la presión negativa y persistente, tanto de ideologías, personas como de los medios de comunicación social, sobre los valores que defiende el católico practicante;
-el contagio. Es abrumador el porcentaje de los bautizados, pasa del 80%, que no son practicantes y “contagian” a los que desean “débilmente” seguir coherentes en la práctica religiosa. Al final la abandonan o se quedan con una “débil” práctica religiosa;.
-la deformación y el prejuicio. Es generalizada la opinión que reduce el actuar de la Iglesia y la conducta de los católicos a la celebración de sacramentos, procesiones y actos de piedad. Los críticos, y los mismos católicos practicantes, no tienen en cuenta la fe profunda y las obras de evangelización, de amor y servicio de los que practican la piedad y la caridad;
-algunos sacerdotes alejan. La conducta de algunos sacerdotes aleja de la vida espiritual y de la apostólica. Muchos creyentes dejan de ir a Misa o de colaborar en alguna obra de la Iglesia, por el clericalismo, por el mal trato recibido o por la manera de llevar la parroquia o la misma diócesis;
-la mala imagen que se tiene de los católicos influye para debilitar la adhesión a la Iglesia. Se juzga al católico como persona anticuada, algo fanática y enemiga del progreso social. En ocasiones, los que colaboran estrechamente con la Iglesia reflejan una imagen poco atrayente ante los alejados;
-la cultura diferente. Los jóvenes, y los de 30, 40 años, de hecho, pertenecen a una cultura muy diferente a la de sus padres y a la educación recibida de niños. Siguen como creyentes, con sus oraciones y son practicantes de ocasión. Pero rechazan la obligación de la misa dominical, los temas religiosos, y por supuesto, el colaborar en obras eclesiales.
Los comentarios para este post están cerrados.
yo soy muy kaliente por favor padre chucho ayudeme a bajar esta kalentura
2) cuando la realidad es que hace muchos años el occidente cristiano es tan pagano como lo fue en tiempos de Pablo.La verdad es que hay pocos cristianos convencidos, diría que ni siquiera ese 20 % que va a misa los domingos.
Se impone empezar a evangelizar desde cero, casa por casa, todos los rincones,como lo han entendido los hermanos protestantes que le están comiendo el terreno a la Iglesia católica en sud América. Mientras tanto, pasen por nuestras parroquias y verán cómo la mayoría de curas se limitan a atender a los cuatro que van a misa los domingos. Fuera de la misa no se les ve el pelo, con las sabidas excepciones.
De la confesión-absolutamente desfasada en la práctica católica- hablaremos otro día.Por favor, no la ponga como una causa de la falta de práctica religiosa,porque el tema es mucho más complejo.
¿Se ha preguntado alguna vez por las consecuencias nefastas para el cristianismo de las conversiones a la fuerza? (aunque sea algo muy lejano, está en la raiz del problema que Ud. analiuza)Primero los emperadores romanos que obligaron a sus súbditos a hacerse cristianos, luego los reyes bárbaros que se convertían al cristisanismo y arrastraban consigo a todo su pueblo (¡vaya cristianos¡), en la Edad Media la Inquisición persiguiendo a todo lo que era ortodoxo, los musulmanes y judíos obligados a convertirse (¡eran cristianos en apariencia¡), y ya en el S. XX, regímenes como el franquismo que presionaron a los ciudadanos para que fueran católicos a-la-fuerza.Ahora la gente siente que no se le obliga a ser creyente, y muchos siguen bautizando a sus hijos , los cuales de mayores forman ese 80% de bautizados que no son creyentes en la práctica.
Mientrs,la Jerarquía católica ha actuado como si estuvieramos en plena era de cristiandad, cuando la realidad es que hace muchos años el occi...
Lo que agrada a los sentidos nos gusta gozarlo, aunque moralmente sea malo. Lo que cuesta, tendemos a rechazarlo, aunque sea bueno. Esto pasa en todos los estados de la vida donde no se tiene una mirada de futuro y fuerza de voluntad. Pasa entre padres e hijos: tolerar todo no suele crear problemas, de momento. Aconsejar y exigir lo qye cuesta, trae problemas, quita "libertad".
En la Iglesia pasa lo mismo. El deber, por muy bueno que sea, nos interpela. Prescindir de las norma y leyes, es un atractivo.
Lo malo es que para triunfar en esta vida y, sobretodo en la otra, se necesita esfuerzo.
Creo que este es un motivo por el que los falsos profetas trienen más éxitos que la Iglesia. Al final se recoge lo que se ha sembrado.
Padre Urbano le pedi al Señor muchas veces algo parecido a lo que usted hoy sintetiza y concluyo dos ideas una la ignorancia que tenemos la mayoria de los catolicos, pero ahi veo que falta mucha pedagogia sencilla pero atrayente en la presentacion de la Fe y la segunda el pecado de soberbia, nos creemos dioses y queremos seguir tropezando con la misma piedra y por eso no acepto que me digas que esa piedra existe.
Padre Urbano le pedi al Señor muchas veces algo parecido a lo que usted hoy sintetiza y concluyo dos ideas una la ignorancia que tenemos la mayoria de los catolicos, pero ahi veo que falta mucha pedagogia sencilla pero atrayente en la presentacion de la Fe y la segunda el pecado de soberbia, nos creemos dioses y queremos seguir tropezando con la misma piedra y por eso no acepto que me digas que esa piedra existe.
Jueves, 16 de febrero
Urbano Sánchez García
Jesús Mauleón
Pedro Tarquis
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Ana Bou
Francisco Baena Calvo
Jose Luis Cortés
Salvador García Bardón
Asoc. Humanismo sin Credos
Carmen Guaita