A los rasgos generales del hombre de nuestros días se unen los que proceden de la mentalidad posmoderna. De esta manera, la persona de siempre, víctima de la crisis cultural, se manifiesta con una conducta en parte positiva y en parte negativa.
A lo largo de la historia, las religiones han tenido como protagonista al hombre en sintonía con una cultura. Ahora, al presentar al protagonista del Ser y vivir hoy, necesitamos tomar conciencia de cuáles sean los rasgos que caracterizan a la persona de siempre pero que vive en la cultural global de los tiempos posmodernos.
Afrontamos la segunda gran pregunta de nuestro blog que versa sobre el hombre, actor principal del ser y del vivir dentro de las coordenadas que le marca el mundo en el que vive. Nos interesa conocer los criterios básicos sobre el ser humano de siempre que son modificados, (enriquecidos o deteriorados), por la persona que sufre el impacto de la aldea global, de la torre de Babel y del sunamis ético. También conviene evaluar las manifestaciones, positivas y negativas de quien vive en la denominada posmodernidad. Responderemos a la pregunta de quién es el protagonista presentando a dos tipos radicalizados que representan a buen porcentaje de nuestro mundo. Son los exaltados conservadores y progresistas.
El hijo pródigo volvió a la casa de su padre. No se puede afirmar lo mismo del mundo ante una posible vuelta a Dios. Es muy difícil, por lo menos en la situación actual de Europa que sigue apartada de Dios. Es un error afirmar que el retorno religioso equivale a un esplendoroso despertar de las relaciones con Dios, porque religioso puede ser una costumbre que se actualiza, una tradición que se restaura pero no, precisamente, la instauración del Reinado de Dios. La vuelta del mundo a Dios es posible pero muy difícil, por la indiferencia, el ateísmo, la ambigüedad de algunas manifestaciones “del retorno” y por la presión mediática de varias ideologías
Cuenta el relato de Lucas cómo fue el regreso del hijo a la casa de su padre: las razones para volver, la actitud paterna y el encuentro padre-hijo. En el mundo de hoy encontramos un retorno religioso con ambigüedades y un imposible retorno y encuentro con el Dios personal
Las relaciones del hombre con Dios, con la religión o con lo sagrado, son rasgos fundamentales. Ciertamente que es muy difícil entender a la persona sin la dimensión trascendental. Y los interrogantes sobre el Ser y vivir hoy quedarían incompletos si no analizáramos la situación del mundo en un porcentaje creyente y en otro alejado del Tú divino.
Pero ¿cómo enfocar en el siglo XXI el rasgo religioso de la aldea global, torre de Babel, en parte farisea y víctima del sunamis? La parábola del Hijo pródigo nos puede servir de marco para un mundo, (el occidental sobre todo), que se alejó de Dios, que vive bajo los efectos de la confusión ideológica y de la tergiversación de valores, y en el que hay indicios de un regreso a la “casa del padre”.
Una respuesta completa a la pregunta sobre los responsables del maremoto, ese sunamis destructor de valores éticos, pide repetir criterios sobre el cambio alocado, las ideologías de la torre de Babel, el influjo de los medios de comunicación, la facilidad que prestan la nuevas técnicas como internet y los móviles, y el clima de bienestar en algunas naciones de la posmodernidad. ¿Alguien más? Sí. En el trasfondo y como factor decisivo está la exaltación de la conciencia de la denominada ética de situación y que se manifiesta en el subjetivismo y relativismo presente en toda la vida ético-religiosa. El subjetivismo es un factor decisivo pero no único del sunamis o maremoto.
Nuestro mundo, (tren alocado, aldea global, un tanto fariseo y torre de Babel), ¿vive bajo los efectos de un “sunamis” que destruye la ética? ¿Es un mundo de nuevos esclavos sin libertad o de personas que gozan de una libertad exaltada? ¿Ha conquistado, por fin, la libertad o es libre con una libertad violada para muchos y exaltada por otros? ¿Existe alguna ideología-mentalidad que sea factor determinante para este maremoto sobre la conducta humana? ¿Podemos dar un balance ético de la humanidad actual? Intentamos la respuesta con la mayor brevedad posible.
Sábado, 2 de junio
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