La movilización de los votantes y la elección del Cardenal Rouco
05.03.08 @ 18:30:00. Archivado en Actualidad

Separar el poder terrenal del poder espiritual no es óbice para que lo terrenal esté ordenado a lo espiritual ni tampoco implican casualmente la total independencia de ambas esferas, de manera que lo que no esté permitido en una sea válido para la otra. No hay dos moralidades, ni por supuesto dos verdades: la verdad es una.
La relación entre el Estado y la Iglesia siempre ha sido difícil. Por un lado, el Estado ha mirado siempre el pastoreo de almas, con envidia, porque lo veía como una oportunidad de controlar las conciencias de los ciudadanos, no ha sido capaz de comprender la grandeza del cuerpo místico, siempre la ha visto como una mera estructura de poder. Por otro, la Iglesia siempre ha vivido con la tensión de superar la tentación de querer reducir el poder político a un mero brazo de lo espiritual como defensa de los continuos intentos de los Estados para controlarla.
La Iglesia mira al cielo con los pies puestos en la tierra. La Iglesia no levita sobre la tierra.
Todavía hoy, los Estados ven con recelo la independencia y la libertad con la que se mueven los católicos en el mundo y la libertad con la que se manifiestan sus pastores: somos del mundo pero no pertenecemos a él.
La izquierda no es ajena a este conflicto. Su interés por intervenir en todos los ámbitos de la vida de los individuos no tiene límites, no se limitan únicamente a meter las narices en el mercado fijando precios y creando desequilibrios por este intervencionismo atroz, sino que también buscan inmiscuirse en las conciencias de las personas, de ahí la necesidad de desarmar al hombre destruyendo la familia o con tratamientos de lobotomía con asignaturas como Educación para la Ciudadanía.
El reduccionismo de todo a la política es la razón por la que a la izquierda le ha molestado tanto la elección del cardenal Rouco como presidente de la CEE: los Obispos han elegido a su presidente sin consultarles. Otro indicio de la falta de libertad en España. Nada debe quedar fuera del Estado.
Evidentemente, la izquierda es la más interesada en propalar la confusión entre el poder político y el poder espiritual, o más bien reducir el poder espiritual al poder político, eso sí bajo el velo de la legitimidad democrática. Fruto de esta confusión es la relación que se quiere establecer entre la elección del Cardenal Rouco como presidente de la CEE y la movilización del electorado izquierdista. Existen muchas motivaciones por las que la gente vota, pero de ahí a establecer una relación causa-efecto entre Rouco y el PSOE es, como mínimo, hilarante.
Comentarios:
En mayo de 1979, en la celebración del 28º Congreso del PSOE, Felipe González dimite como Secretario General porque la mayoría no admite abandonar el MARXISMO.
Esto fue símplemente un paripé, porque en septiembre del mismo año se convoca un Congreso Extraordinario donde se vuelve a elegir a Felipe González como Secretario General y el PSOE renuncia al MARXISMO como ideología oficial del partido.
Y ahora viene la trampa. Pero en este mismo congreso, por mayoría absoluta, se acuerda que el PSOE NO RENUNCIA AL MARXISMO COMO INSTRUMENTO CRÍTICO Y TEÓRICO.
Es decir, oficialmente el PSOE es democrático, pero en la realidad sigue siendo MARXISTA.
Que cada uno saque sus conclusiones.
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