Hilario Raguer, en defensa de Pagola.
25.02.08 @ 21:10:52. Archivado en Reflexión

El tema de Pagola no da mucho más de sí. Tras la demoledora enmienda a la totalidad que le lanzó el Obispo de Tarazona y tres teólogos de la talla de Sayé, Rico Pavés e Iraburu, el asunto quedó meridianamente claro y si tenemos en cuenta los defensores que le han salido a la causa, más aún.
Hilario Raguer, un monje de tiempos pasados y confusos, escribe hoy un artículo hilarante, por ser piadoso con él, en el diario El País.
Se mofa el susodicho monje de la acusación de arrianismo a Pagola. Yo también me río. Pagola no tiene ni por asomo el nivel del presbítero Arrio. Dudo mucho que Pagola sea capaz de sostener un debate teológico sobre el ser de Cristo, su naturaleza, su esencia y sustancia, por eso quizás el acusarle de arriano sea un motivo de orgullo para Pagola y un demérito para Arrio. Hasta para ser hereje hay que tener un nivel.
Pero lo que sí hace Pagola es desparramar entre la grey doctrina confusa bajo el disfraz de historia y aproximación histórica cuando en el fondo no hace más que ideología.
Raguer, el monje, defiende el libro de Pagola, no sabemos si por convicción o por la comisión y para ello utiliza todos los pseudoargumentos disponibles en su arsenal. Así según el monje Raguer tras los ataques de Pagola se esconde una Iglesia preocupada «sólo por la vida eterna y las realidades celestiales, pero que esconde un apego a la situación política, social y económica imperante y una hostilidad a toda interpretación del evangelio que amenazara cambiarla, con lo que justifican la acusación marciana de ser opio del pueblo». Yo creo que Raguer quiere decir que defiende al PP, pero como no tiene ninguna prueba mantiene un discurso que piensa es demoledor, sin embargo, le sale al revés: acusa a la Iglesia española de ser socialista, defensora del aborto, del divorcio rápido, del condón, etc. Esto en España. Porque en Cataluña, la Iglesia sería nacionalista a tope. Es la única explicación racional a sus palabras. Y al apego que dice tener a la situación política, social y económica imperante. A no ser claro está, que esté llamando inútiles a sus conmilitones de la izquierda.
Añade Raguer que esa Iglesia le tiene miedo al Jesús histórico: nada más falso. La Iglesia siempre ha predicado a Cristo por eso ha tenido que estar en tensión frente a los que querían inclinar la balanza hacia el lado humano de Jesús o bien hacia el divino. Ninguno de esos dos extremos se corresponde con el Cristo del Evangelio.
La Iglesia ha mantenido siempre el principio mantenido por los Santos Padres sobre Cristo, el principio soteriológico que expone muy bien Orígenes, «no hubiera podido salvar a todo el hombre si no hubiese asumido todo el hombre», en resumen, lo que ha sido asumido ha sido salvado, por eso el Concilio de Calcedonia afirma que «ha de confesarsea uno solo y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad, y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, semejante en todo a nosotros menos en el pecado…».
La Iglesia lleva defendiendo la humanidad de Cristo desde hace solo dos mil años. Lo que no defiende la Iglesia ni lo promueve es la humanidad sola de Cristo, sin la divinidad. Ese Cristo sería sólo Jesús y un hombre no salva a nadie, sólo Dios lo puede hacer. Por eso se encarnó.
Hay una diferencia fundamental entre el Jesús de Raguer y el Cristo de cualquier católico: el primero no existe ni existió, nada más que en su mente, el segundo sí.
Los argumentos de Raguer apelan más al sentimiento que a la razón, por eso están hueros. Pagola podrá hacer unos ejercicios espirituales tan preciosos que dejen a los monjes de Montserrat estupendos, pero si no llevan a Cristo, no vale nada, no sirve para nada.No se si el Jesús de Pagola es fruto de muchos o pocos años de investigación, sin embargo es cierto que no el mucho estudiar lleva a una conclusión cierta, si eso fuese así, todavía hoy se pensaría que la tierra era plana.
Quizás no sólo sea cuestión de arrianismo, quizás sea un averroísmo latino que lleva mucho tiempo en Occidente de forma larvada que quiere separar la razón de la fe, cayendo en un irracionalismo.
Decir esto de Pagola y de Raguer es cometer un exceso. Y a un olmo nunca se le pueden pedir peras. Ni rosquillas a Pagola.
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Lo difícil de entender es que vosotros lo critiqueis tanto sin haberlo leido. ¿Obedecéis consignas del obispo de Tarazona?
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