Si escuchas hoy su voz, Carta pastoral con motivo del Día del Seminario, Mons. Amigo Vallejo
20.02.08 @ 18:00:00. Archivado en Cardenal

SI ESCUCHAS HOY SU VOZ, Carta pastoral con motivo del Día del Seminario (9 de marzo de 2008)
Si escuchas hoy la voz de Dios, que no se endurezca tu corazón. Al contrario: déjate llevar de la mano de Dios. Buena recomendación es ésta, particularmente dirigida a quienes son llamados por el Señor para responder a una vocación de servicio a la Iglesia, en el ministerio sacerdotal.
Tenemos que reflexionar sobre estas palabras con motivo del Día del seminario. Pues, cuando hablamos del Seminario, no debemos identificarlo solamente con el lugar donde se forman los seminaristas, sino que es algo propio de todos, que nos incumbe y que siempre tenemos que considerar como una tarea personal.
El Seminario y las vocaciones para el sacerdocio son algo inseparable. Por eso, la promoción de nuevos candidatos que se preparen para ser sacerdotes, también nos responsabiliza a cada uno. Hay que “ayudar” a Dios para que su llamada tenga respuesta en el corazón de los hombres.
Unos u otros, todos, tenemos que emprender una entusiasmada y eficaz campaña vocacional. Lo primero, hablarle a Dios y decirle cuánta necesidad de sacerdotes tiene su Iglesia. Pedirle, y confiar que su ayuda no nos ha de faltar. Esta oración de súplica es imprescindible.
Después, hablar de Dios a la familia y a los jóvenes, y decirles lo que el Señor quiere y lo que la Iglesia necesita: sacerdotes que sirvan a la comunidad, que haya jóvenes que se presten a ser esos servidores.
A los jóvenes habrá que presentarles la posibilidad de ser sacerdotes, no sólo como una opción más en la vida, sino como la primera que se debe elegir, si uno se siente llamado para ello.
Los jóvenes y la familia son el objetivo pastoral diocesano para este año. Como decía en la carta pastoral Juventud y Familia, la vocación es una llamada de Dios, que se traduce en un deseo interior de seguir fielmente a Jesucristo y realizar la misión de acercar los hombres a Dios.
El Señor sigue poniendo en el corazón de los jóvenes el deseo de servir a Jesucristo y a su Iglesia. Pero esa propuesta vocacional se encuentra con el parapeto del miedo a tomar una decisión generosa y valiente, y a emprender el camino para ser sacerdote. Puede existir, incluso, un temor a perder la libertad. Cuando, más bien, habría que decir que esa libertad ya se encuentra hipotecada por el temor, y que solamente se puede liberar en una incondicional entrega a Jesucristo y al bien de los demás. Acerquemos los jóvenes a Cristo, pongámosles a su lado, hagámosles ver el rostro del Señor. Lo demás vendrá por añadidura.
En la familia es donde, con el apoyo de los padres, se puede escuchar mejor la llamada vocacional al sacerdocio. La familia es escuela de los más grandes ideales. También el de la vocación al sacerdocio. Que los padres recuerden a los hijos que, si Jesús les llama, que no tengan miedo. Que confíen en Él y no quedarán decepcionados. Pero, ese temor a seguir la vocación sacerdotal, no sólo es de los hijos. También los padres sienten inquietud y hasta miedo de los riesgos a los que se expone su hijo. ¡No tengáis miedo! La alegría de ver feliz a vuestro hijo pagará con creces la inseguridad que ahora podáis sentir.
Si escuchas hoy su voz y la sigues, habrás llenado tu vida con los sentimientos y el ministerio de Cristo. Si escuchas hoy su voz, no esperes a responder mañana, cuando hayas disipado todas las dudas, pues el corazón puede endurecerse y olvidar.
Esperamos vuestra ayuda para el sostenimiento de nuestro Seminario, pero, sobre todo, la oración de súplica al Señor, Padre y Pastor de nuestra Iglesia para que nos conceda las vocaciones que necesitamos. Seguro que seremos escuchados.
Con mi bendición.
+ Carlos Amigo Vallejo
Cardenal Arzobispo de Sevilla"
Fuente: web Arzobispado de Sevilla.
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Pero también a ellos se les acaba el tiempo. El sucesor de Monseñor Amigo acabará con esa situación.
Una candidata a la Presidencia de la Conferencia Episcopal que dice:
«es comprensible la reacción de la Conferencia Episcopal, le ven las orejas al lobo y les da muchísimo miedo perder poder».
Se siente, como MUCHOS nos entimos «libre para hacer y decir lo que quiera, de acuerdo con mi conciencia y a la luz del Evangelio».
Los obispos «piensan que la sociedad española se encamina hacia la perdición».
Hay que ponerse las pilas sintonizar «con el Pueblo de Dios», de lo contrario se corre el peligro de no salir del punto muerto.
«Eso sería lo peor. ¡No podemos vivir anclados en el pasado! Ése es precisamente el error de los obispos. Viven en otra galaxia».
ANIMO SOMOS MUCHOS
Se calmo el gallinero??
Les entro el panico... no sea que el Sr. Cardenal no nos ponga sus manos... y echemos por la borda los años de seminario... total en septiembre seremos diaconos y presbiteros y una vez con las manos impuestas ya diremos y haremos ....
Esa es vuestra fortaleza en defender la fe, la Iglesia, la realidad... Vuestro silencio es elocuente de vuestra debilidad y de hasta donde llegan los tentaculos asfixiante del poder eclesiastico.
La vocación sacerdotal es: responder al llamado de Jesús y este llamado no es más que servicio al projimo.
Ese es el unico SERVICIO que Jesús reconoció.
Y tampoco deberia confundir el termino teológico de "sacerdote"... hable de presbiteros Sr.
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