Entrevista a Jorge Morillo, un «profeta de la esperanza» (y III)
31.01.08 @ 12:00:00. Archivado en Testimonios

P: ¿Comprenden su labor en esos barrios los propios afectados?.
R: En el Vacie me tiré veinte minutos discutiendo con un adulto, fue una bronca tremenda, a aquel hombre no le entraba en la cabeza que yo hiciera todo aquello gratis total, que no cobrara de los medios de comunicación que iban por allí. Aunque, para falta de comprensión, la que sufrí cuando me tiré al río en 1.989 para salvar a un chaval. Me dieron una medalla y me dijeron que tenía que pagármela. Don Carlos corrió con los gastos, pero Amparo Rubiales, que era la delegada del Gobierno, se lavó las manos.
P: ¿Cómo compagina su labor social en los barrios duros de la ciudad con sus salidas en el Corpus o con la Virgen de los Reyes?.
R: Es muy fácil de explicar. La Semana Santa es la cruz y el Rocío es la resurrección. Los barrios marginales son la cruz de mi compromiso y lo otro es la oración. Son compatibles porque son diferentes, ahí está la clave. Soy acólito y lector, y asistí el pasado viernes a la manifestación contra el aborto Estuve en la Misa del Gallo en la Catedral para disfrutar de esa ciudad exquisita, del dulce fino que luego lo compagino con la dura realidad. No sé cómo hay gente que reza y luego no se compromete, o que se compromete y no lo interioriza. Si no lo sintiera de verdad, no saldría en esas procesiones. Conozco bien la Iglesia y soy de misa y rosario diario, y no me da vergüenza decirlo. La misa y el rosario son la gasolina que el echo al depósito.
P: ¿Y Jesús de Nazaret?.
R: Es Dios, no lo he dudado nunca. Y tú eres mi prójimo, lo más importante para mí en este momento. La sociedad se ha contagiado de pesimismo. Soy progeta de la esperanza, y por eso voy casi siempre vestido de verde.
Una oportunidad.
A lo largo de la entrevista Jorge Morillo insiste en un deseo que aún no se ha hecho realidad: «Pido que me den una oportunidad, como los toreros». Este educador de la calle se ofrece para la primera institución que le ofrezca un sueldo digno con el que mantener a su familia. Un sueldo que no se iría en informes ni estadísticas, en burocracia ni en asesores, sino en educación pura y dura. Morillo no se parapeta y sabe dónde hay que actuar. Gracias a José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto y Rey Mago de la cabalgata ateneísta, ha conseguido los 1.145 euros que pedía para llevarles juguetes a los niños que más lo necesitan. Si las cofradías, por poner uno de los mejores ejemplos de caridad que ha dado la ciudad en su historia, se pusiesen manos a la obra, podrían tener en primera línea a uno de los suyos. Dicho queda.
Francisco Robles.
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