Pagola reafirma su postura, por José Antonio Sayés (I)
27.01.08 @ 18:00:00. Archivado en Teología, Actualidad, Reflexión

PAGOLA REAFIRMA SU POSTURA, José Antonio Sayés
"«La verdad os hará libres»; este es el título de una carta que Pagola ha publicado recientemente en la edición digital de la revista 21RS la revista cristiana de hoy. En ella responde a la crítica que hemos hecho a su obra Jesús. Aproximación histórica J. Rico, L. Argüello, J. M. Iraburu, Demetrio Fernández (Obispo de Tarazona) y un servidor.
En las primeras páginas se queja de que a veces hemos malinterpretado su intención o de que hacemos un juicio del autor. No me interesa ahora entrar en estas consideraciones, porque creo mucho más importante entrar en el meollo de la cuestión.
I. UN ESTUDIO HISTÓRICO DE JESÚS
Defiende Pagola que su trabajo responde a una aproximación histórica de Jesús y que no trata de hacer cristología. Por ello no se le puede acusar de no entrar en la doctrina de la Iglesia y, particularmente, en los concilios cristológicos. Él quiere basarse en la metodología expuesta por la Pontificia Comisión Bíblica La interpretación de la Biblia en la Iglesia (abril 2001) y que consagró el estudio de la Biblia con los métodos actuales, particularmente con los métodos histórico-críticos. Resalta que se basa en estudios acreditados como los de J. P. Meier, J. Gnilka, J. Schlosser y G. Barbaglio que según él desconocemos los que le hemos criticado y sobre todo no hemos tenido en cuenta el carácter histórico-crítico de su libro. En una palabra, su obra es un estudio histórico-crítico y no una cristología.
Por mi parte, quisiera recordar que llevo enseñando Teología fundamental desde hace 32 años y que he usado siempre los métodos histórico-críticos desde el principio como se puede ver en mi obra Teología fundamental (Edicep, Valencia 20003) y, por lo tanto, creo que podemos hablar de tú a tú en este campo.
Pagola presenta los criterios de historicidad en las pp. 488-490 y enseguida llama la atención una serie de detalles. Habla p. ej. de un criterio llamado “de dificultad” (la comunidad no puede inventar lo que es embarazoso para ella) que en el fondo coincide totalmente con el criterio que expone a continuación llamado criterio de discontinuidad (tiene garantía de ser verdadero lo que no puede derivarse de la mentalidad del judaísmo y de la Iglesia). El criterio de coherencia (llamado de conformidad para la mayoría de los autores) lo interpreta como aquello que encaja en una serie de datos ya establecida por otros criterios (489). Creo que sería mejor decir que tiene garantía de verdad aquello que encaja con el tema del Reino, que todos los exegetas admiten como núcleo del mensaje de Cristo y que efectivamente está garantizado también por otros criterios. Llama la atención que desconozca el criterio de explicación necesaria: tiene garantía de verdad aquello que aparece como explicación única de una serie de acontecimientos evangélicos, de modo que sin ellos quedarían sin explicación alguna. Un ejemplo: o Cristo instituyó la Eucaristía o no se entiende que se celebre en todas las comunidades (que son de origen judío) desde un principio y sin excepción en sustitución de la celebración pascual judía.
Por mi parte podría decir también que yo he usado en mi obra una bibliografía extensísima en el desarrollo de mi método histórico-crítico. Cito algunos autores: Mussner, Rigaux, Schürmann, Conzelmann, Trilling, Leon Dufour, Martini, McArthur, Perrin, De la Poterie, Caba, McEleny, Lührmann, Lambiassi, Letzen Deis, Latourelle. He sido discípulo de este último en la Gregoriana que nos enseñaba a amar y utilizar los métodos histórico-críticos. Toda esta bibliografía la puede encontrar en la p. 250 de mi obra. He estudiado títulos cristológicos como Hijo del Hombre e Hijo de Dios con una bibliografía casi exhaustiva, y lo mismo he hecho con los milagros y la Resurrección de Jesucristo. Pero quisiera también hacerle una breve observación sobre los cuatro autores que cita (de los cuales yo también cito algunos) para recordarle algo que es de sentido común: que un autor puede ser bueno en un aspecto y malo en otro. No se puede sacralizar a ningún autor. Me he pasado mi vida estudiando filósofos alemanes que pensaban que el ser no estaba en las cosas sino en su cabeza.
Bien, llegados aquí, quisiera decir por mi parte que la utilización de los criterios de historicidad es necesaria en la teología católica, ¿por qué? Porque la fe cristiana tiene la pretensión de basarse en la historia, en hechos históricos. La fe cristiana no es una ideología ni un mero reflejo de la experiencia del hombre, sino la entrada del Verbo en la historia. Y este hecho de Cristo con su conciencia divina, sus milagros, su Resurrección, aparecen en las Escrituras como hechos históricos. De ahí que están expuestos a la crítica histórica-crítica, de modo que la fe cristiana tiene que dar cuenta de ellos con un método histórico-crítico que justifique su historicidad. Esto es indiscutible y por ello tanto la PCB como el Papa han defendido la aplicación de esta metodología. Hay por lo tanto una independencia de método, pero no una independencia de fe. Me explico.
La Escritura no constituye el único principio regulador de la vida de la fe y de la vida de la Iglesia. La Iglesia y la Tradición existieron antes que ella y coexistieron con ella, mientras se redactaba, y continuaron después de ella de forma viva. La Escritura presupone por lo tanto la fe de la Iglesia y sólo dentro de la Iglesia se puede interpretar auténticamente. Lo dice así el Conc. Vat. II: «y como la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados, hay que atender no menos diligentemente al contenido y a la unidad de toda la Sagrada Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia y la analogía de la fe» (DV 12).
La Escritura surgió de la predicación de los apóstoles, escogiendo algunas de las cosas que ya se transmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la situación de las iglesias (DV 19). Por tanto no se puede desvincularla de la Tradición con la que está entrelazada y del Magisterio que posee la auténtica interpretación de la misma (DV 10), como dice el concilio: «el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado únicamente al Magisterio de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo» (DV 10). Dice también el concilio: «es evidente, por tanto, que la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el designio sapientísimo de Dios, están entrelazados y unidos de tal forma que no tienen consistencia el uno sin los otros, y que juntos, cada uno a su modo, bajo la acción del Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas» (DV 10). Pero esto no significa que haya que deslegitimar el estudio histórico-crítico de los Evangelios que sigue siendo siempre necesaria, aunque tenemos que sacar una clara conclusión: dado que la Escritura y la Tradición tienen ambas a Dios como autor (DV 9, 11, 12), dado que ambas tienen un mismo origen y tienden a un mismo fin, no puede haber contradicción entre la Escritura y la Tradición.
Y así lo que reprochamos a Pagola no es el estudio histórico-crítico de los Evangelios, sino la arbitrariedad con la que utiliza dicho método, dado que en muchas ocasiones se deja llevar por prejuicios y aprioris. Es más, no vemos que use los principios de historicidad que antes ha citado. Ya lo expusimos esto en la crítica que le hicimos anteriormente y lo volvemos a hacer ahora aunque más brevemente, simplemente por exigencias de brevedad. Por ello nos vamos a limitar a la divinidad de Cristo y a la Resurrección. Como conclusión de este capítulo aceptamos que es legítimo el estudio histórico de los Evangelios, este estudio tiene independencia de método, pero no independencia de fe.
Comentarios:
Las disquisiciones entre real e histórico son muy peligrosas, porque si un testimonio directo (o cuatro) no son suficientes, entonces nos cargamos la mitad de los hechos presuntamente históricos de la Antigüedad, que normalmente sólo tuvieron un testigo, o simplemente la tradición oral, y no pueden ser corroborados con fuentes o arqueología.
Además, no entiendo porqué un teólogo se tiene que meter en esos berenjenales, y sigo pensando que la aplicación del método histórico-científico es una herramienta que no trata de servir a la Verdad, sino a una construcción intelectual previa sobre Jesús que elimina todo aquello sobrenatural de su vida. Como creyente, no puedo aceptarlo.
1. No argumentan
2. Consideran a Jesucristo un libertador revolucionario (por cierto, lo que esperaba el pueblo judío que no le creyó) pero no a un Dios hecho hombre que muere para redimir nuestros pecados
3. NUNCA nombran a Jesucristo o a Cristo. Siempre a Jesús. Es una forma manipuladora de la Verdad: que Jesucristo es Dios. Jesús bien puede ser mi primo o el vecino de la esquina. Pero...Jesucristo es el ungido, el Hijo de Dios hecho carne para nuestra redención.
Las trampas del lenguaje sustituyen a un estudio serio en Pagola y otros ¿qué narices es eso de que la concepción virginal de Jesús puede no ser histórica pero sí real? Los evangelistas la cuentan con total naturalidad: o es verdad o es una trola, ya está bien de enredar.
Por cierto, en efecto Juan es el mejor cronólogo de todos los evangelistas (si no fuera por él no sabríamos que la vida pública de Jesús duró 3 años), y precisamente es él el que pone la expulsión del Templo de los mercaderes en su primer viaje a Jerusalén (Jn 2, 13-22). Pagola y resto de teólogos que consideran esa expulsión una especie de conato revolucionario que condujo a la condena de Jesús por motivos políticos (joder, que el marxismo ya huele a naftalina) se basan precisamente en los tres sinópticos, que la colocan al final.
Toda esta jerga Bultmanniana está más anticuada que el polisón. Superada como el flogisto. A ver si los abueletes ganados por el r...
Los estudios históricos sobre los Evangelios son pura especulación en la mayoría de los casos, pues NO EXISTE UN TEXTO ALTERNATIVO CON EL QUE COMPARAR. Y puestos a poner en duda la veracidad de los evangelistas, me pregunto porqué iban a mentir sobre los milagros o el juicio a Jesús y no sobre el sermón de la montaña. Tan válido sería un estudio que considerara que el mandamiento del amor es en realidad "una construcción posterior de las primeras comunidades cristianas". Todo es arbitrario en esos estudios que se basan en teorizar por teorizar. No existe manera de tomar los Evangelios que no sea asumirlos como verdaderos o deshecharlos como falsos. Las posturas intermedias no tienen ninguna apoyatura científica.
¿Cuantos juicios del sanedrían nos ha legado la historia? ¿cómo podemos decir con tanta seguridad que el juicio a Jesús no existió en realidad si nosotros NO CONOCEMOS NI...
En cuanto a lo que se puede saber o no, tú evidentemente nada, pero hay personas que han dedicado (y dedican) su vida a la arqueología bíblica y al estudio de textos Bíblicos. Pero claro, no está hecha la miel...
En cuanto a Vàticinus, jamas ha tenido que ver con instituciones de la Iglesia, ni depende de ella solo es un fiel mas que ha estudiado en la Escuerla de Teología para seglares. Así de simple. Y por mi parte puede enviar quien quiera la carta.
Pues ya lo sabes, majete. Se acabó la broma.
Porque, vamos a ver: ¿la concepción virginal de Cristo fue un hecho real o una elaboración posterior? ¿la resurrección ocurrió realmente o es una elaboración posterior? Podemos seguir con una lista de preguntas similares hasta donde quiera.
LN, dudo mucho que Burgense haya sido seguidor de Karl Barth. El cual, por cierto, a pesar de ser amigo de Küng, tenía una opinión muy mejorable sobre la calidad de éste como teólogo. Por ejemplo, a Barth le hacía mucha gracia que Küng hablara de que se podía protestantizar Trento.
Cuanto vejestorio morralla tenemos aún metido en la Iglesia. Chavales, cuando se pierde la fe en Dios y en Jesucristo, en vez de quedarse mareando, intentando que el resto de fieles la pierda también, lo más digno es colgar las botas e irse a casa.
La suerte es que el tiempo y la jubilación los irán acabando. A sus discípulos no hará falta; como es lógico, son todos agnósticos.
Y ahí viene Pagola, con los monaguillos burguense, amatoma, acs, etc.. Tras un fárrago de terminología teológica para marear, acabamos diciendo que "parece que", "podríamos decir", "no parece creíble". Resumiendo, que nos tenemos que fiar del criterio de Pagola. Lamentable metodología. Como Küng, Pagola niega al Magisterio la infalibilidad que está seguro de poseer. Y sus acólitos agresivos, faltones y groseros no le hacen ningún favor con sus insultos y su falta de argumentación.
De un sacerdote como él, que ha sido fiel seguidor de Barth, Bultmann y Küng no se pueden esperar los mínimos rasgos de catolicidad que debe demostrar un sacerdote católico.
Así es el mundo progre...ya ve.
Decir que Sayés es superficial es tan duro como hacerse ver un auténtico inútil siguiendo sus deducciones en los libros que ha escrito (varias decenas).
Sayés llega al fondo de la cuestión en TODAS y cada una de sus afirmaciones. Otra cosa, Burgense, es que usted no pueda o sepa seguirle. Esto de la filosofía y la teología es algo difícil, sobretodo cuando se toca la metafísica. No le veo a usted capacitado para ello, por lo que me inclino más bien a pensar que le tiene el suficiente odio (o envidia) para tratarle así, porque hasta ahora no he visto que usted rebata ninguna de sus argumentaciones contra las ideas de Pagola.
DIÓCESIS SEVILLA
Jueves 31 de enero
19.00 h. Presentación del libro “Jesús. Aproximación histórica” de José Antonio Pagola. En el Centro de Estudios Teológicos (C/ Cardenal Bueno Monreal, 43), Sevilla.
http://www.ongffi.org/agenda/
"... A otro al que no le entro más al blog. Hasta siempre. Y, tan sólo un consejo: estudia más. Te ayudará a afinar, a matizar, a comprender, a abrir tu mente.
Comentario por amatoma 27.01.08 @ 12:50
La marcha fue momentánea. Enseguida volvió.
Leamos la segunda parte de la réplica de Sayés a Pagola, que seguro vuelve a molestar a los que gustan del terrorismo teológico.
Por otra parte esperamos esas "plumas" tan importantes. Que sean algo mejores que Sayés y Rico Pavés (Iraburu debería dedicarse a lo suyo: la espiritualidad, que en eso sí es bueno).
Pues está claro: los Pagola, Masiá, Burgense, Pikaza, etc.
De ellos, hijos predilectos de su padre amantísimo Bultmann, nos viene la luz, la fe verdadera, la fe que salvará al mundo.
Es una lástima que todavía existan millones de católicos débiles en la fe que se crean lo de Belén, lo del cometa, lo de Cristo andando por el agua, lo de los exorcismos -como si Satanás existiera de verdad-, y todas esas fábulas moralizantes.
Pobres diablillos, que confían ingenuamente en la historicidad de los evangelios en vez de hacer caso a mentes tan privilegiadas y eruditas como las suyas. ¿Quién les educará en la fe adulta?
...
Pues lo llevan claro. Es más, esto no ha hecho sino empezar. Pronto se van a publicar más comentarios profundamente críticos al libro de Pagola. Y vendrán de plumas muy acreditadas en el ámbito teológico.
Lamentable, en este asunto se está dejando ver cómo han llegado a ser los seguidores de los pseudoteólogos. Mucha "compasión" y mucho "corazón" (o mejor "bilis", pero de caridad y raciocinio nada y menos.
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