¿Quién añora qué?
10.01.08 @ 21:00:00. Archivado en Actualidad

La asociación de teólogos, que se ha apropiado del nombre del Papa Juan XXIII, ha emitido un comunicado totalmente hilarante. Estos «demócratas» utilizando técnicas que sonrojarían a Goebbels, falsean la realidad y acusan a la Iglesia Católica española de querer retroceder hasta el nacional-catolicismos. Parece que estos señores, a los que se les llena la boca de las palabras «libertad»y «democracia», están molestos con el éxito de la convocatoria llevada a cabo por el Cardenal de Madrid.
Este cabreo les lleva a realizar una afirmación gratuita y es decir que el acto « se ha convertido objetivamente en un acto político de confrontación con el Gobierno y de clara vinculación ideológica con una opción política concreta, lo cual nos parece teológicamente indefendible y contrario a la Doctrina Social de la Iglesia».
Eso de que sea objetivo es falso a todas luces, ya que el que lo ha convertido en un acto de confrontación ha sido el partido en el gobierno, no la Iglesia. La Iglesia no se presenta a las elecciones, no es un partido político. Pero a la izquierda gobernante sí le interesa el debate para movilizar a su ala más radical. Además, la Iglesia no se ha vinculado ideológicamente con nadie, ¿o es que están insinuando que la Iglesia está defendiendo las tesis del PP, partido que ha hecho poco –por no decir nada- por la familia, y que en temas sociales no es más que una mera continuación del PSOE?.
Por otro lado, es sorprendente que esta asociación que ha hecho de la protesta eclesial su lema, invoque ahora el argumento de autoridad. Apártate que te tizno, le dijo la sartén al cazo. Los disidentes eclesiales diciéndoles a los Obispos que están actuando contra la Doctrina Social de la Iglesia. Cualquier día los vemos firmando algún tipo de excomunión progre contra el Papa.
Sin embargo, son los teólogos de la Juan XXIII los que se adscriben a una opción política. Pero claro, la Asociación es «metamagisterial», si se me permite utilizar ese palabro. Ellos están por encima del Magisterio eclesial.
Esta muestra de cinismo les conduce a usar y abusar del «argumentum ad logicam», que consiste en rebatir un argumento que no se identifica con el razonamiento ofrecido por el interlocutor, afirmando ulteriormente que se ha rebatido el argumento.
Afirma esta Asociación que «en una sociedad democrática, pluralista y no confesional como la española, no se pueden imponer las creencias, los modos de vida y las concepciones morales cristianas como normas de obligado cumplimiento a todos los ciudadanos y ciudadanas». La semántica es obscena. ¿Qué es una sociedad democrática?. La Democracia es un sistema político, pero ¿una sociedad democrática?. La neolengua, nueva forma de expresión donde no se dice nada, campa a sus anchas.
Atentados lingüísticos aparte, la Asociación falta a la verdad, ya que la Iglesia no pretende imponer ninguna creencia, simplemente propone y quiere ser una voz distinta del pensamiento único imperante. Para vehículo de ideas rancias y casposas ya se encuentra la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Sin embargo, el PSOE sí quiere imponer su forma de entender la vida a los demás, arrebatando además la libertad al ciudadano: por ejemplo la libertad de las familias a educar a sus hijos sin que se le imponga moral de Estado. ¿Quién le ha dado al Estado el derecho a meterse en ese tema?. Es más, ¿quién se lo ha pedido?.
Los métodos totalitarios, facistoides, de los que hace gala esta Asociación son patentes. Dicen ni «debemos impedir la elaboración de leyes por parte de quienes han recibido el mandato popular para ello. Impedirlo supondría el cuestionamiento del Estado de Derecho y de sus instituciones».
El Estado de Derecho es una cosa, y la Democracia es otra. Por ejemplo los regímenes de Stalin, Lenin, Pol Pot, Mengistu y Castro son Estados de Derecho: tienen, o tenían, un ordenamiento jurídico. Sin embargo, no eran Democracias. ¿Cabía entonces la lucha en esos regímenes?. ¿Hizo mal Lech Walesa en Polonia?. Y si se hacen leyes injustas, por ejemplo si se impone la esclavitud, ¿hay que aguantarse?. Pero, ¿no erais vosotros los que acusabais a la Iglesia de ser inmovilista socialmente, de aceptar las estructuras existentes, de no buscar el Reino?. ¿Entonces ahora defendéis lo opuesto?.
Queda claro que no es la Iglesia la que retrocede, avanzamos mientras esperamos la vuelta de Jesucristo. Los únicos que caminan como los cangrejos son los miembros de la Asociación. Quieren un nacional – catolicismo progre, quieren y aspiran por la llegada del nacional-progresismo.
Comentarios:
masones en 2oo años no han conseguido nada, la filosofia no puede con la religion
Ya está bien de tanto cuento y de tanta tontería.
Al nacional-progresismo, yo le llamaría más bien nacional-retroprogresismo. Y añado el prefijo retro porque es un progresismo "estancado" en el siglo XIX. No se trata de progreso real.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


