El sistema democrático y el acto de ayer.
31.12.07 @ 15:00:00. Archivado en Actualidad, Política, Reflexión

El sistema español nunca fue democrático. Primero, porque el sistema representativo no lo es, gracias a la maldita Ley d'Hont. La ley electoral hace que los votos de los españoles no valgan lo mismo, además de permitir la paradoja de que el candidato elegido no sea el más votado. El sistema electoral español sigue necesariamente la paradoja de Arrow.
Segundo, porque el PSOE se cargó la división de poderes, y el PP no hizo nada por reformar la Ley (ahora lloran por ello). En España no hay tres poderes independientes, sino un poder y tres funciones.
Aparte, existe un franquismo sociológico que continua pensando en el régimen anterior, donde el poder fluía de arriba a abajo, es decir, que son los políticos los que nos tienen que solucionar los problemas, como si fuesen nuestros padres. Nada más falso. El poder (que viene de Dios) en una democracia, brota de abajo a arriba. Somos nosotros los responsables de elegir a los gobernantes.
Los católicos nos hemos dado cuenta que a través de asociaciones, con el testimonio, con la acción, podemos y debemos movilizar a la sociedad. De hecho, en Democracia esa es la forma. No hay otra manera.
Uno de los peligros de la Democracia es el despotismo blando. El consenso, como fin último, puede torcer el juicio individual y, por ende, debilitarlo, lo que conlleva que el ciudadano piense que está equivocado porque el consenso democrático haya llegado a una conclusión contraria. El ejemplo palmario lo tenemos en el tema del aborto.
Se quiere imponer la tesis de que la fe es un asunto privado: falso. La fe tiene también una dimensión pública. La fe nos lleva a la acción. Sin embargo, en el fondo lo que se busca es desarmar a los católicos. Si se nos recluye en las sacristías quedará el campo abierto a ideas que van en contra de la misma esencia del hombre. ¿Por qué la fe tiene que quedar reducida al ámbito privado y no las teorías antinatalistas, por ejemplo?
En democracia se hace más necesario que nunca que el debate esté en la calle. Con la «luz natural de la razón humana», se puede conocer la Verdad, por eso en un debate racional nuestras ideas pueden convencer y vencer. Esto nos abre la puerta a otro debate: el despojamiento de racionalidad del discurso postmoderno.
En definitiva, lo de ayer fue una puesta al día del valor añadido que representa el catolicismo en una democracia: salir a la calle, a la opinión pública, discutir, son acciones que el católico debe poner en juego. Las cosas no se arreglan solas, hay que ocuparse de ellas, más a más, sabiendo que la victoria es de nuestro Dios.
Parece que los Obispos se han dado cuenta. Hay que aprovechar este filón.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/135003
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Otro que quiere que la legislación civil, aplicable a todos los ciudadanos, refleje la fe de los católicos...hay que echarse a temblar cuando empiezan a abundar los que quereis implantar una especie de Irán católico en España. Menos mal que nos queda Portugal.
pienso que cuando muera o renuncie Benedicto XVI, el cónclave no tendrá dudas.
Con tres cardenales como R.V., A.C., y A.G.-G., los restantes 117 (el reglamento supone un total de 120) se sentirán inspirados de elegir de golpe a tres sucesores: un Papa, un Vicepapa y un Papa suplente.
Con el peso y grandeza inconmensurables de los tres que protagonizaron el acto del 30.12.07 en Colón, qué dudas pueden tener los conclavistas.
Los tres nuevos papas (titular, vice y suplente) organizarán enseguida una dura cruzada contra el persecutor de los cristianos, que otro no es, ¡para ellos!, J.L.R. Zapatero...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








