25 Diciembre, fecha del nacimiento de Cristo
26.12.07 @ 18:00:00. Archivado en Historia de la Iglesia, Reflexión

Recupera Carmen Bellver un artículo apologético de William J. Tighe sobre la fecha del nacimiento de Cristo. Tighe polemiza contra los que buscan las raíces paganas de la Navidad, lo que resulta, por otro lado, la mar de extraño.
La Iglesia, con suma inteligencia, absorbería una fiesta pagana, la celebración del solsticio de invierno con el objeto de atraerse a los paganos. Sin embargo sería al menos dudoso que un pagano, que consideraba a los cristianos como ateos, sintiera deseos de acercarse al cristianismo por coincidencias de celebraciones.
Además no deja de ser sorprendente que los mismos que acusan a la Iglesia de perseguir a los paganos y ateos, defiendan, sin ruborizarse, que la Iglesia para ganar adeptos entre los politeístas, actuase con métodos incruentos. Por un lado los mata, por otro los embelesa. Absurdo.
Pero el artículo de Tighe tiene razón. Cualquiera que se haya acercado a los Padres de la Iglesia y a los escritores eclesiásticos lo podrá comprobar. Un ejemplo palmario es San Agustín.
El santo africano, en el libro IV, capítulo V, de su obra «De Trinitate», dice lo siguiente:
No sin causa, en la formación del cuerpo del Señor, simbolizado en el templo, que fue destruido por los judíos y que Cristo se comprometió a resucitar en tres días, el número seis tiene la valencia de un año. Dijeron los hebreos: «Cuarenta y seis años se tardó en edificar este templo» (Io 2, 20). Cuarenta y seis multiplicado por seis da doscientos setenta y seis; es decir, nueve meses y seis días; es decir, nueve meses y seis días, tiempo que se computa como si fueran diez meses en el parto de las mujeres, no porque todas lleguen en su preñez al sexto día después de los nueve meses, isno porque la perfección del Señor exigía que se emplearan íntegros los días prescritos, como nos lo enseña la Iglesia por la autoridad de sus mayores. Se cree fue concebido y padeció el 25 de marzo. El sepulcro nuevo donde nadie había sido sepultado es como el seno virginal de María, donde, ni antes ni después, ningún mortal había de nacer por seminación de varón. Se cree también que Cristo nació el 25 de diciembre. Luego desde su concepción hasta su nacimiento tenemos doscientos sesenta y seis días, número igual a seis repetido cuarenta y seis veces.
En este número de años se construyó el templo de Jerusalén, y en el mismo número de senarios fue perfeccionado el cuerpo del Señor, cuerpo que será destruido en su pasión para resucitar al tercer día
San Agustín, De Trinitate, libro IV, cap. V, 9.
Los cristianos no asumieron ninguna fecha pagana, simplemente calcularon el día del nacimiento de Cristo a partir de la fecha de su muerte contando hacia atrás, teniendo en cuenta que además, su muerte coincidiría con la fecha de su concepción.
Esta época que nos ha tocado vivir, tan crítica para algunas cosas, no tiene sin embargo ningún reparo en tragarse las bolas más gordas con el único fin de desterrar la religión de la sociedad. Sus tragaderas son infinitas.
Todas las religiones son iguales de la misma manera que todos los hombres son iguales, porque todos tienen dos piernas. Absurdo.
Sin embargo la realidad y los hechos son tozudos. Cristo es el Hijo del Dios Vivo. El cristianismo no es un paganismo redivivo, no es un mito.
El Santo Padre nos lo recuerda en su libro Jesús de Nazaret (cap 2):Jesús,
ha traído a Dios. Aquel Dios cuyo rostro se había ido revelando primero poco a poco, desde Abraham hasta la literatura sapiencial, pasando por Moisés y los Profetas; el Dios que sólo había mostrado su rostro en Israel y que, si bien entre muchas sombras, había sido honrado en el mundo de los pueblos; ese Dios, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios verdadero, Él lo ha traído a los pueblos de la tierra.
Ha traído a Dios: ahora conocemos su rostro, ahora podemos invocarlo.
Comentarios:
Solera, anda majete, pásate por el blog de Carmen Bellver y ahí te encontrarás un artículo que desmonta la teoría de la asunción de una fiesta pagana.
Reflexione y documéntese un poquito, buen hombre. Ello no le restará un ápice de su catolicismo y le ayudará a escribir con alguna mayor precisión.
No olvide sonreir.
Si nos atenemos a los Evangelios el nacimiento en Belen es a consecuencia del edicto imperial. No creo que fuera tan descerebradp el emperador como para hacer moverse a todo el imperio en pleno invierno y todos los inconvenientes que eso acarreaba en aquellos tiempos.
Un poquito de lógica. Y si es de historia ya ni hablamos, el cacareado censo solo figura el los evangelios, con lo importante que parece un censo.
Lo dicho un fundamentalista inculto
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