¡Qué boda sin la tía Juana!
28.11.07 @ 20:00:00. Archivado en Actualidad

Se ha desatado un huracán por la decisión tomada, en conciencia, por Luis Fernando Pérez Bustamante, de denunciar a Masiá por su postura referente al dogma de la virginidad de María.
Lo que Luis Fernando pretende con ello, como lo ha reiterado en numerosas intervenciones, es que el Magisterio tome una determinación al respecto, es decir, si lo que expone Masiá es católico o no. Simplemente.
No se busca un castigo, sino un lugar, es decir saber si Masiá está en la Iglesia o si ha decidido largarse de la misma. La verdad es que todo esto es más sencillo, con un ejemplo se entenderá todo mejor.
Como todo el mundo sabe, yo soy sevillista confeso. Sería un absurdo que yo quisiese que los sevillistas se hiciesen béticos. Si propusiese eso todo el mundo se preguntaría, evidentemente, qué hago en el Sevilla. Incluso los del Betis. Pues algo similar, aunque sea un ejemplo demasiado grueso, es lo que quiere Masiá y compaña. Quiere que la Iglesia Católica acepte que la Virgen no sea Virgen, cosa que lleva confesando desde hace sólo 2.000 años.
En este tema han salido algunos en defensa de Masiá, como es el caso de Xabier Pikaza. En su último artículo, dedicado al tema, desliza algunas tesis, que no son del todo ciertas, y al menos un sofisma.
Afirmar que Masiá está en la tradición de la Iglesia es incorrecto. Si Masía está en línea con alguna tradición será con la de Arrio, Nestorio –sin su nivel, eso sí- y demás, no con al Iglesia de los Santos Padres. Santos Padres que, por cierto, no tenían pelos en la lengua para llamar al pan, pan y al vino, vino. Por esta sencilla razón no ha realizado un gesto de comunión, a no ser que sea comunión con él mismo.
La primera falsedad que desliza Pikaza es que “otros autores de blog cuyo nombre no quiero citar (pues están en la boca de todas) quieren acusarle y llevarle a la Congregación de la Doctrina de la Fe, para que le expulsen de la Iglesia cristiana o, por lo menos, de su pretendida jerarquía (que no le dejen ser jesuita o presbítero)”. Otros autores no, sino otro. El resto de los innombrados nos hemos limitado bien a exponer la noticia, bien a comentarla, pero no hemos participado en la decisión de Luis Fernando. Él es muy mayor para tomar esas decisiones, y no necesita de ir en comandita para ejecutarlas.
La segunda falsedad de Pikaza es decir que “unos compañeros de blog se atrevan a condenar a otros compañeros, rompiendo la baraja del diálogo”, primero porque el que no es juez no puede condenar; segundo, porque una cosa es llevar a juicio a una persona (cosa que tampoco se ha hecho, la que le preguntará se la comisión competente, no Luis Fernando) y otra es condenarlo; y tercero, Luis Fernando ya no es compañero de Religión Digital, se fue por no estar de acuerdo con la línea editorial de la revista y, a no ser que se considere a todos los que escriben blogs como compañeros (luego entonces si todos somos compañeros, ninguno lo somos), esto no responde a la realidad. Aún así, esto no es una secta y cada uno tiene libertad de escribir lo que piensa.
Por otro lado, la afirmación que realiza Pikaza “el creyente cree en Dio y en los demás y se alegra de que exista vida y vida en abundancia”, es falso, porque Luis Fernando no quiere meter en la cárcel a Masiá. Quiere saber si Masiá está confundiendo al pueblo o no. Ahora bien, ¿hacía lo correcto San Pablo cuando condenó a Himeneo y Fileto (2 Tim 2,18) por decir que la resurrección “es ya hecha”?. ¿Y San Juan cuando habla en el capítulo segundo de su primera carta de los anticristos, aquellos que niegan que Jesús es el Mesías?. Los apóstoles desde luego no tenían esa supuesta “sensibilidad eclesial”. Ni creían en el “pluralismo”, al progresista modo. Sí creían, por el contrario, en la Verdad.
Sólo puede haber pluralismo si hay Verdad, de otra forma lo único que quedan son un buen montón de tesis contrapuestas y una incapacidad manifiesta para discernir cual es la correcta: todas valen lo mismo. Según Masiá, Pikaza et alia, en la Iglesia caben todos, es decir los que creen en la resurrección, los que no, los que niegan la virginidad de la María, los que la creen, los que hablen de la revolución, los que no, etc., retrotrayéndose a una “supuesta Iglesia primitiva plural” que sólo existió en sus mentes. Porque nunca fue así.
Habla de diálogo y de mente sana, pero a mí me gustaría saber, qué es lo que opina de este comentario de Masiá:
En el post anterior recordamos la enseñanza de la iglesia sobre el mal original y la gracia originaria ( cuando se la entiende bien, con fidelidad creativa y hermenéutica adecuada!!!, no como la entienden quienes no han pasado del mito infantil a la fe adulta, cosa que ocurre a menudo en algunos movimientos de espiritualidad de ultraderecha anticonciliar que merodean por los blogs de los alrededores…). Hoy seguimos preparando el terreno para la fiesta de la Inmaculada que se acerca.
No se si Pikaza tiene que decir algo al respecto, yo sí. Es una estupidez hablar de espiritualidad de derechas, o de ultra derechas, y de izquierdas, eso es reducir la religión a la política, que es lo que hace continuamente Masiá; tampoco queda muy plural y conciliar tirar la piedra y esconder la mano y hablar de “movimientos de espiritualidad de ultraderecha anticonciliar que merodean por los blogs de los alrededores”.
Yo no se quién le ha dado a Masiá el título de repartidor de carnés de fe adulta y mito infantil, pero es un cargo que se atribuye con fuerza, supongo que serán maneras aprendidas durante el franquismo.
Pero no nos perdamos. Volvamos al tema que nos ocupa.
Después de estas dificultades hermenéuticas en las que entra Pikaza, deslices y errores (reitero lo mismo: el que denuncia es Luis Fernando y no es compañero de Religión Digital), entramos en el sofisma. Para apoyar la tesis del pluralismo, la imaginación, el tanteo y el premio a Masiá (adelante, yo no voy a poner un chavo), habla de Meier, que es citado por el Papa en su libro Jesús de Nazaret.
Evidentemente esto es un sofisma, ¿por qué?, porque el que ha escrito el libro es Ratzinger, no el Papa, no ha hecho un acto magisterial y por ende no implica nada. Pero aunque lo hubiese hecho, no significa nada, ya que en su primera encíclica cita a Nietzsche, ¿nos hacemos entonces todos dionisíacos?. Además, si no hablamos de pluralidad, ¿por qué utilizamos el Magisterio como arma defensiva, cuando no estamos dispuesto a aceptarlo cuando se vuelve contra nosotros?. Absurdo.
Meier y Brown son dos exegetas de lo más casposo que nos podemos encontrar. Sus tesis han sido superadas desde hace tiempo, cualquiera que haya leído su libro Un Judío Marginal lo podrá comprobar. Ellos parten de una preconcepción de lo que debió ser el Jesús histórico y lo único que hacen es buscar argumentos para confirmar sus puntos de partida, por esta razón, olvidan o ignoran fuentes que contradicen sus prefiguraciones. No hay investigación, sino confirmación de unos datos de partida.
Y para terminar, una pregunta: ¿a qué vienen tantos nervios?. Si Masiá está en lo cierto, ¿dónde está el problema?.
Comentarios:
Ahora dices que soy "un gordo desgraciao". Macho no confundas y no hagas creer a la parroquia que me conoces, porque es mentira. ¿Gordo?. Eso es un signo inequívoco de que no sabes quién soy.
Lo de las faltas de ortografía, ¿se deben al estado nervioso en el que te encuentras?.
Sea cual sea la valoración que de ellos se haga, te aseguro que no se recurre a las tan mañidas como ignorantes "casposidad" o la "meapilería". Recurriendo tú a ellas, has quedado retratado.
Atent.
Gracias por darme la clave que resuelve el interrogante que te planteaba ayer (el primer post).
Veo que a falta de argumentos, recurres a la descalificación de quienes catalogas irónicamente "asociación de amigos de Meier" e incluso de "meapilas" si gustan de saber qué dice otro estudioso como es Theissen (que por cierto, no es de mi agrado).
Yo, he reconocer, que no estoy familiarizado con el método científico, propio, por ejemplo, de la ingeniería. Pero el desprecio (y desconocimiento) al de la investigación histórica que has logrado hacer gala en un par de líneas es admirable. Precisamente porque esos autores que desprecias tanto cuando ignoras (tal vez por haber leído miles de páginas " del tirón y sin respirar") son de referencia obligada (con su justa valoración, claro está) en cualquier investigación neotestamentaria actual.
Sea cual sea la valoración que de ellos se haga, te aseguro que no se recurre a las tan ...
Voy a escribir al PIB (Pontificio Instituto Bíblico) para que te den el doctorado en Sagrada Escritura por tus méritos.
A la asociación de amigos de Meier: Por desgracia piqué y me compré todos los tomos. Cuando me leí los dos primeros del tirón y sin respirar, creí que Meier era el número uno -aunque siempre me quedaba un regusto extraño-. Hasta que hablé con un historiador y me caí del caballo. No en el camino de Damasco por supuesto.
Entonces me puse a contrastar lo que decía Meier con las fuentes y Un Judío Marginal no resistió la prueba del algodón. Ni siquiera pasó la prueba de Josefo.
Igualmente me ocurrió con un libro idolatrado por muchos meapilas, "La sombra del Galileo" de Theissen.
Eso pasa por estudiar en "manuales" y no acudir a las fuentes.
¡Que asco de página!
Los talibanes son asi
¿Pero como te atreves a escribir sin parpadear (es un suponer) eso de "Meier y Brown son dos exegetas de lo más casposo que nos podemos encontrar. Sus tesis han sido superadas desde hace tiempo"?
¿Qué cualificación tienes tú para decir semejante estupidez?, ¿una diplomatura -sin terminar según has confesado- en Ciencias Religiosas?
¡Amos anda...!
Me satisface que Ud. utilice correctamente el castellano cuando escribe: "reitero lo mismo". Tranki que yo no escribiré, como Ud.: "¡Qué ínfulas".
Poquito a poquito va Ud. aprendiendo.
Otra cosita y concluyo: No le niego a Ud. su buena voluntad, pero ¡qué mal argumenta!. No olvide sonreir.
"Meier y Brown son dos exegetas de lo más casposo que nos podemos encontrar. Sus tesis han sido superadas desde hace tiempo".
Permíteme que estime esta afirmación como temeraria y sin fundamento.
Una voz acreditada, y nada sospechosa de posiciones extravagantes ni en exégsis ni en teología, ha escrito al respecto:
"con i risultati del suo studio (el cattolico John P. Meier “Un ebreo marginale”), dovranno presumibilmente misurarsi per decenni tutti gli studiosi delle origini del cristianesimo".
¿Serías tan amable de explicarnos desde cuándo adquirieron la "caspa" estos estudiosos de los orígenes cristianos? ¿Debo entender que sus estudios, sin ser la última palabra exegética, no son de referencia obligada?
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