Bono homenajea a Tarancón
21.11.07 @ 18:00:00. Archivado en Reflexión

El ex ministro José Bono escribió el pasado Domingo en el diario El Mundo un artículo donde repasaba la figura del Cardenal Tarancón, «el Cardenal del Cambio», a partir de las anotaciones que Bono ha ido realizando durante este tiempo y que «se corresponde con la verdad» de su memoria. A pesar de esta laudatio que Bono hace de Tarancón, cuando uno se sumerge en el artículo y pondera las opiniones vertidas por el ex ministro, queda la duda si realmente el Cardenal estuvo a la altura que la ocasión demandaba o más bien pasteleó con los socialistas.
Lo primero que hace Bono en su artículo es soltar una coz: «Cuando hoy algunos eclesiásticos más que pastores se erigen en dogmáticos y severos jueces, cuando «la tortícolis por mirar a Roma» ha degenerado en artrosis, me agrada poner en valor a quien fue llamado el cardenal del cambio». ¿Se refiere a Cañizares?. ¿Pero no era su amigo?. Toda una declaración de intenciones.
A continuación realiza una petición de principio, ya que afirma que «si fuera incompatible ser cristiano y socialista, habría que cerrar la mitad de las parroquias y la mitad de las agrupaciones locales del PSOE». Otra cosa en la que Bono no destaca: la argumentación.
Una vez establecidas las bases (¡qué raro que no le dedique alguna lindeza a la COPE!), se dedica Bono a ensalzar la figura de Tarancón. Para ello va escogiendo una serie de fechas con el fin de ir mostrando la personalidad del Cardenal. No duda en mostrar los disgustos que tuvo el Cardenal del cambio. Por ejemplo, dice que Tarancón «quedó muy disgustado con el clero toledano». También resalta la la mala relación existente entre este y Guerra Campos (Tarancón fue acusado de pro nazi por Guerra Campos, aunque tampoco el primero se quedó cojo: «no comprendo que una persona tan inmoral como Guerra Campos haya podido llegar a Obispo», añade Bono).
Según Bono, Tarancón se dirigió a Pablo VI para decirle que «las palabras del Papa, con motivo de los fusilamientos de septiembre de 1.975, podrían dividir a los Obispos españoles y que no había derrochado prudencia». La respuesta del Pontífice dejó helado al Cardenal: «hay veces en que es preciso hacer más caso a la conciencia que a la prudencia».
Pero en lo que más incide es en las continuas acusaciones que le hicieron a Tarancón de ser aliado del marxismo, como las de López Bravo. Aprovecha esta cuestión para mostrar la poca simpatía que parecía tener el Cardenal por Juan Pablo II; según Bono, Tarancón le contó que su carácter –el del Papa- era algo irregular. Juan Pablo II, recién elegido Papa, en una audiencia con Tarancón, le hizo responsable de haber contribuido a la aprobación de una Constitución en España, laica y atea.
No sabemos realmente si Tarancón era favorable o no a Juan Pablo II. Lo que sí deja entrever Bono es su condición malévola. Deja caer Bono, como el que no quiere la cosa, veladamente, arteramente, que la causa de la hemiplejía que agostó a Bueno Monreal fue causada por Juan Pablo II. Así lo cuenta el ex ministro: «Días más tarde, también recibió a Juan Pablo II al cardenal de Sevilla, Bueno Monreal, ¿qué le diría al bueno de Bueno Monreal, que cuando acabó la audiencia le dio una hemiplejía en el antedespacho papal y ya no volvió a hablar en toda su vida?». Se nota que Bono es un alumno aventajado de la «víbora con gafas», Tierno Galván.
Pero esto no acaba aquí, ya que casi al final del artículo, vuelve Bono con el mismo tema: la relación entre Juan Pablo II y Tarancón y la de este último con el marxismo. Para ello aprovecha una anécdota que, según Bono, acaeció cuando el Cardenal Wojtyla, cuando partía de la casa donde se hospedaba para ir al Cónclave del que saldría elegido Papa, preguntó a dos religiosas que le atendían:
- ¿De dónde son ustedes?.
- Españolas, eminencia.
- ¡Ah!, pues recen mucho por un cardenal español que es marxista.
Para Bono, Tarancón no era marxista ni de izquierdas. Sin embargo esto no casa con la percepción que tenía de él un Papa que sabía de sobras lo que era el comunismo, aunque, añade Bono, «Tarancón no fue instrumento de tensión social sino de concordia entre los españoles».
Otro hecho que narra Bono es el intento del régimen franquista de chantajear a Tarancón, con el contenido de unas cartas que habían sido interceptadas en la Comisaría de Toledo, que iban dirigidas «a Bilbao y su pueblo». ¿Cuál era su contenido?. Bono da a entender que el mismo no tenía que ser nada bueno, ya que dice que él no se cree su contenido. Como siempre, tira la piedra y esconde la mano, ¡qué felonía!. ¡No se salva ni Tarancón de la traición!.
Muere Tarancón y dice Bono que «todo son alabanzas, especialmente procedentes de la izquierda».
Aunque el objeto del artículo de Bono no sea éste, deja traslucir que Tarancón con su actitud, ayudó a disolver la ecología moral de la sociedad española. La instauración del divorcio y del aborto ha sido mortal para España. Tarancón cedió en cosas que no tenía por qué haberlas admitido. La defensa del bien común, de unos principios sólidos y la democracia no son mutuamente excluyentes. Eso, claro está ,si hubiese democracia en España, donde el pueblo no elige a sus representantes, sino a partidos, y además, no hay división de poderes.
Todo ello gracias a los amigos de Tarancón.
Comentarios:
Este artículo es bastante tendencioso, poco objetivo, y acaso ofensivo hacia la gran figura del cardenal Tarancón.
Gran figura por ser un ferviente y auténtico católico.
Tarancón se formó en la tradición católica, tanto en su familia como en el seminario de Tortosa, persona de relive y de gran inteligencia, la transición sin él hubiese sido más complicada.
Lo de marxista es algo que se le ha querido endosar, al ser una persona dialogante, dialogó con marxistas evidentemente lo cual no quiere decir que precisamente lo fuese lo fuese.
Un obispo debe dialogar con todos marxistas y no marxistas.
Al calor de esa Iglesia Isaac ha podido ser "persona", pero no lo reconocerá u criticará a quien le da el Evangelio.la derecha odia el evangelio
Pero Tarancón siempre tuvo don de gentes, allí donde estuvo, desde cura en Vinaroz (Castellón), Solsona...Madrid...de regreso a Castellón.
Siempre tuvo amigos de verdad, ayudó a muchos comprometiéndose y fue el mismo amigo de muchos,tanto de derechas como de izquierdas...
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