El galimatías mental de la FERE
19.11.07 @ 23:55:46. Archivado en Moral, Educación

Las organizaciones FERE-CECA y EyG remitirán al Catecismo el tratamiento de temas como la homosexualidad, como si con ello quisiera convencer a los padres de que no hay problemas en la aplicación de la ley.
El problema es otro. Los padres objetores a la ley pensamos que la misma es injusta, es un error que desde la escuela se impongan principios morales de Estado. No es cuestión de que se adapte o no el temario, sino que el problema es el temario en sí.
Aparte de caer en la trampa del relativismo (no hay un discurso racional capaz de dirimir entre distintas opciones éticas), ya que según el colegio donde estudie el alumno, se ofrecerán soluciones contradictorias a un mismo problema moral, los miembros de la FERE demuestran tener un gazpacho tremendo en la cabeza.
La FERE, admitiendo el discurso propuesto por el Gobierno, acepta que una acción pueda ser juzgada como buena y mala a la vez, cosa harto imposible. El aborto no puede ser, por ejemplo, moralmente bueno según un texto y execrable según otro: esto dejará inerme a los alumnos. Pero sin embargo, eso es lo que el Gobierno deja traslucir al impartir esta asignatura: en las escuelas que sigan el libro de texto A, la acción X será buena, mientras que las que sigan el libro de texto B, la misma acción se calificará de mala. Con lo que en definitiva se estará admitiendo que no es posible fundar racionalmente una ética, además de relegar la fe al ámbito de la subjetividad, ya que será una opción más, sin ningún apoyo racional.
Por ende, si entramos en el sendero marcado por el Gobierno, aceptamos también sus reglas confusas, no favoreciendo en ningún caso la ecología moral de la sociedad. Esto es lo que ha hecho en definitiva la FERE, oscurecer aún más el campo de la acción moral.
Pero su confusión en los principios no llega aquí: añade Manuel de Castro que la asignatura hay que darla porque 'no quedaba otro camino legal'.
Dentro de la división de la justicia, la justicia conmutativa tiene como objeto formal el derecho estricto. El problema que encuentra el derecho es su determinación, por eso frente a la posible arbitrariedad de las leyes humanas, se debe apelar a una idea de justicia superior a la de las leyes civiles: el derecho natural.
Las leyes positivas del Estado obligan en conciencia con la fuerza vinculante del bien común y del derecho natura que se expresan en ellas, pero ahora bien, si una ley es injusta, es decir, que pidiese al individuo un comportamiento injusto y que fuese en contra del derecho natural, implicaría que no sólo es lícita, sino que sería obligada la objeción de conciencia y la desobediencia civil.
En el caso de la EpC, se está conculcando el derecho natural originario e inalienable –tal como viene en la Carta de los Derechos de la Familia en su artículo 5º-, es decir derecho originario primario que procede directamente de la naturaleza humana y que posee todo ser humano en cualquier circunstancia, a la educación de los hijos por parte de los padres.
Este derecho se complementa por vía de derechos naturales derivados (proceden de la naturaleza humana pero necesitan de alguna concreción histórica),como el derecho a educar conforme a sus convicciones morales y religiosas, derecho a elegir las escuelas u otros medios necesarios, derecho a colaborar en la vida de la escuela; y derechos subsiguientes (inherentes a la naturaleza humana, pero que proceden de alguna reacción frente a un abuso observado contra ellos, o contra una contingencia humana que los amenaza), como el derecho a la educación sexual de los hijos y derecho a la educación religiosa.
Como podrá comprobar el señor de Castro, la objeción es no sólo lícita, sino conveniente, más a más teniendo en cuenta el comportamiento felón que ha mantenido la FERE en todo este proceso.
Que la asignatura sea legal no quiere decir que, a su vez, sea moral. En el siglo I de nuestra era había una ley que obligaba sacrificar al emperador porque era tenido por un dios. Era una ley promulgada de forma clara y coherente con el resto de las normas del Imperio. También era estable, general y de cumplimiento posible. Era una norma legal, de obligado cumplimiento frente a la cual 'no quedaba otro camino legal'. Sin embargo nuestros hermanos en la fe arriesgaron su vida porque dicha ley era injusta: el emperador era un hombre, ellos sólo reconocían a Cristo como Dios.
Salvando las distancias, la EpC es una norma injusta, por eso es lícita la objeción. El Estado no se puede erigir en educador moral de los hijos: eso es lo que no entiende la FERE, ¿o sí?.
Manuel de Castro con sus razonamientos, nos da pistas de lo que hubiera hecho en el siglo I.
Comentarios:
(Del fr. galimatias, discurso o escrito embrollado, y este del gr. κατὰ Ματθαῖον, según Mateo, por la manera en que este evangelista describe la genealogía que figura al comienzo de su Evangelio).
Curioso, ¿verdad?. No te acostarás sin saber una cosa más. Lea todo y quédese con lo mejor.
Tengo amigos cuyos hijos estudian en los Salesianos y me cuentan cosas sobre la convivencia (es un decir) entre los alumnos y el pasotismo sobre el tema de los profesores, que da escalofrío. ¿Para qué sirven muchos centros de la FERE? Si desaparecieran harían un gran bien.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


