Yo no, en respuesta a los Obispos del Sur de España
17.10.07 @ 18:17:09. Archivado en Actualidad, Cardenal, Reflexión

Johannes Fest, profesor católico, se negó en la alemania nazi a ser engullido por el Führer y la ideología nacionalsocialista. Por su fortaleza perdió el trabajo, pasó apuros económicos y fue abandonado por los que creía sus amigos, pero, por otra parte ganó una familia y mantuvo la dignidad de los alemanes. Su ejemplo pervivió en los suyos y en los que lo conocieron. Él fue uno de los que, simplemente, dijo no.
Johannes Fest fue el padre de Joachim Fest, que recogió el ejemplo de valor de su padre, católico, en el libro “Yo no” , contrastando su valor con el de intelectuales como Grass y Habermas, que coquetearon con el régimen nazi, el primero perteneciendo a las Waffen-SS, escribiendo una carta de elogio al Führer.
Hoy nos hemos desayunado con el último comunicado de los Obispos del Sur de España, donde leemos lo siguiente:
En cuanto a la asignatura obligatoria “Educación para la ciudadanía y Derechos Humanos”, nos ratificamos en las Declaraciones que al respecto realizó la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (28 de febrero y 20 de junio de 2007). La responsabilidad última, en este sentido, recae sobre los padres. En cuanto a los colegios católicos, afirmamos que por exigencia jurídica, además de la declaración oficial de la Vice-consejería de Educación de la Junta de Andalucía (30 de agosto de 2007), de impartir dicha materia, han de desarrollar su programa de conformidad con el Ideario del Centro, primando éste en cuanto a los valores y principios morales que han de inspirar la educación de la Escuela Católica.
Los Obispos con este comunicado le han puesto una vela a Dios y otra al Diablo. Por un lado animan a los padres a que hagan lo que quieran, porque es su libertad y si quieren objetar que lo hagan, por otro, le dicen a los colegios católicos que por imperativo legal impartan EpC, adaptada eso sí al ideario del centro (¡qué valientes!), con lo que consiguen varias cosas:
1º.- Desproteger a los padres católicos de la escuela pública. Ellos sólo podrán objetar si están en contra de la asignatura, porque sus hijos no tienen el derecho a que se les de “adaptada”.
2º.- Mantener en la nebulosa si la imposición de dicha asignatura,es decir si la moral de Estado, es buena o mala y además demostrando que a ellos el principio de subsidiariedad, el cual apareció en la Quadragesimo Anno y fue recordado de nuevo en la Centesimus Annus, les importa una higa, además de olvidar la misión del Estado y los tipos de prudencia según Santo Tomás.
3º.- No contribuir a la ecología moral de los católicos al crear confusión entre la actitud permitida al pueblo y a la tomada por los obispos del sur.
Los obispos saben que los padres que han objetado contra la enseñanza de la asignatura están recibiendo presiones en Andalucía. Así, el diario El Mundo en su edición de Andalucía, nos contaba el pasado Domingo 7 de Octubre dos hechos ocurridos en dos puntos distintos de Andalucía.
En Córdoba, un alumno de 3º de ESO cuyos padres habían objetado, fue obligado a ir a clase por la Jefa de Estudios del instituto. Como el alumno se negó, le amenazó espetándole «o vas a clase o te vas a la calle», y se tuvo que ir a la calle.
En el Puerto de Santa María (Cádiz), se le solicitó a un padre que acreditara su «representación legal». Además, la Consejería de Educación andaluza le pidió que explicitara a qué contenidos en concreto objetaba.
Pero la cosa no queda aquí. El diario ABC de Sevilla informaba el pasado día 11, que
«La presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos por la Escuela Pública (Codapa), Pilar Triguero, advirtió que los padres que objeten a la asignatura de Educación para la Ciudadanía pueden ser hasta «multados o condenados a prisión» a propuesta de la Fiscalía de Menores, al ser sus hijos considerados absentistas por la Junta.»
Con su impostura han dejado a los padres con las témporas al aire, aunque eso sí, habrán salvaguardado la subvención.
Santo Tomás distingue tres niveles de sabiduría prudencial, ya que en ST, II-II q.48 dice que «el bien de los individuos, el bien de las familias y el bien de la civitas, son objetivos diferentes por tanto, hay necesariamente diferentes especies de prudentia correspondientes a estas diferencias en sus respectivos objetivos».
Éste es el porqué hay que diferenciar los ámbitos de actuación, ya que, igual que el Estado es capaz de asegurar el orden público, la familia es un educador adecuado. El Estado es incapaz de educar.
Luego el Estado, al imponer una moral, se inmiscuye en algo que no le compete: atenta contra la ecología moral del pueblo.
Esto lo saben los Obispos, sin embargo han preferido contemporizar con el régimen chavesiano, porque se lo impone una ley injusta. Como ha dicho mi amigo Luis Fernando, menos mal que la Ley no obliga a la apostasía.
Sin embargo, todavía queda dignidad. Por eso yo, igual que Johannes Fest en su tiempo, digo NO.
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Es usted un manipulador.
El texto no nombra a Dios; ni Cristo, ni una palabra de los Evangelios, ni una cita del Magisterio.
Parece un comunicado de cualquier institución pública.
Medido, pesado, contado...Para no molestar ni irritar al psoe, la Junta del super-cacique Chaves, las Consejerías con las que hay que entenderse. Esa es la clave.
Implícitamente se leen entre líneas...etc. Pero la palabra de un Obispo (y la de dos Archidiócesis juntas) no puede, no debe ser un código implícito, ni mensajes supuestos. No hablan claro porque no quieren, ni se atreven, ni pueden; quizá también porque no saben.
Pero eso es lo que hay.
El capitán de la escuadra es nuestro Don Carlos - no se olvide -. Los demás, o están con él o no se atreven contra él.
Y no se esperan mejorías (ni "valentías") proximamente.
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