Carta abierta a José Cretario, de ABC, sobre los "grados de gloria en el cielo"
07.10.07 @ 10:00:00. Archivado en Actualidad

La Asociación Una Voce en Sevilla ha mandado una carta al periodista de ABC José Cretario, seudónimo que esconde el nombre de Francisco José López de Paz, periodista de Canal Sur Radio, en contestación a un artículo escrito en el mismo ABC.
Por su interés la reproduzco.
"Carta enviada al periodista cofradiero de ABC de Sevilla, a propósito de un artículo suyo sobre nuestra asociación".
"Estimado Sr. “José Cretario”:
Un amigo de nuestra asociación nos ha remitido un fragmento de una artículo que Vd. publicó en el diario ABC, en su página dominical de cofradías del domingo 16 de septiembre, respecto a nuestra asociación, mostrando interés por el texto que reseña en él tomado de nuestra página web y solicitándole que le explicásemos algo sobre él. El texto extraído de su artículo, esperamos que no haya error ni confusión, es el que sigue:
“CHISPORROTEOS
Cuatro.- Tras la entrada en vigor el pasado viernes del motu proprio de Benedicto XVI que restituía la misa tridentina, hoy en San Bernardo se podrá escuchar una misa en latín y de espaldas al pueblo organizada por la asociación “Una voce” cuyo fin es mantener la liturgia antigua de la Iglesia. En su web se puede leer lo siguiente: “Con cada Misa aumentarás tus grados de gloria en el Cielo. Acuérdate también de que con ella acortas tu Purgatorio” No sabía yo que el cielo era como el Corte Inglés, con sus plantas sus niveles y sus sótanos...”.
Hemos estimado conveniente molestarle, por lo que comenzamos pidiéndole disculpas, a propósito de este texto, para aclarar algunas cuestiones, que estamos convencidos que serán de su interés.
Nos gustaría comenzar haciendo un par de breves aclaraciones o precisiones terminológicas antes de hablarle sobre los “grados de gloria” en el Cielo.
En primer lugar nos gustaría destacar que el Santo Padre, con su Motu Proprio “Summorum Pontificum” en realidad no viene a “restituir” la llamada Misa Tridentina, sino que por el contrario declara el Misal promulgado por San Pío V y reeditado en 1962 por el Beato Juan XXIII jamás ha sido abrogado jurídicamente, por lo que siempre ha estado permitido. En el Motu Proprio, el Papa cita dos documentos previos, "Quattuor abhinc annis" y "Ecclesia Dei", cuyas condiciones para el uso del Misal de Juan XXIII, eso sí, se sustituyen como se establece en “Summorum Pontificum”. En el documento, declarativo y no constitutivo, su Santidad el Papa no concede un derecho nuevo, sino que reconoce una situación de hecho de la que derivan una serie de derechos.
En segundo lugar nos gustaría precisar que en realidad, la Misa no se dice “de espaldas al pueblo”. La orientación de los fieles y el sacerdote en la misma dirección durante la oración es una práctica antiquísima en la Iglesia, que hunde sus raíces en el Judaísmo del que venimos y que además, es común a otras religiones. En la Misa tradicional, el sacerdote y los fieles rezan en la misma dirección, orientados hacia el Señor. Muchos e importantes liturgistas, como Louis Bouyer, se han ocupado del asunto. A este respecto, nos permitimos recomendarle algunas lecturas que, esperamos, sean de su interés. La primera es “Volverse hacia el Señor”, del P. Uwe Michael Lang, que ha publicado recientemente Ediciones Cristiandad y que viene prologado por el que fuera Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI. Otro libro al que puede acceder, esta vez “on line”, es “Vueltos hacia el Señor”, del fallecido Mons. Klaus Gamber, fundador del Instituto Litúrgico de Ratisbona, y al que el Cardenal Ratzinger alabó diciendo que era “el único sabio, frente a un ejército de pseudoliturgistas, que habla desde el corazón de la Iglesia”. Este texto puede descargarlo de nuestra página web, en la siguiente dirección: http://www.unavocesevilla.info/vueltoshaciaelsenor.pdf
Esperamos que estas aclaraciones sean de su interés, pues, como comprenderá, está entre nuestros objetivos principales ayudar a aclarar malentendidos y lugares comunes extendidos sobre cuestiones litúrgicas que, entendemos, son cruciales.
Pretendemos en breve escribir un artículo divulgativo y sencillo respecto de la orientación en la oración litúrgica, que si tiene a bien, le remitiremos a su correo-e.
Y yendo al asunto por el que nuestro amigo nos preguntaba en su correo electrónico, pasamos a explicar el asunto de “los grados de gloria en el Cielo”.
Comenzamos aclarando que el texto que está colgado en nuestra página web y al que hace referencia Vd. en su artículo no es una creación nuestra, sino que se trata del texto de una pequeña hojilla que se distribuyó ampliamente a principios del Siglo XX y que iba con el Imprimatur del que fuera Arzobispo de St. Louis (EEUU), John Clennon. Ese texto se puede encontrar en muchos sitios de Internet, y aunque “antiguo”, nos parece un excelente acicate para animar a la gente sencilla, como nosotros, a acudir a Misa. Por supuesto que esta percepción, subjetiva, puede ser compartida, o no, por nuestros lectores, pero ahí ya no podemos entrar.
Citas prácticamente idénticas a esta se pueden encontrar en multitud de obras católicas. A modo de ejemplo, le traemos aquí una sacada del libro del sacerdote Jesuita Jorge Loring “Para Salvarte”, que es conocido en medio mundo.
Dicho esto, permítanos explicarle que el hecho de la existencia de diferentes grados de gloria en el Cielo es de Fe para los católicos. En el número 50 de dicho libro, el P. Loring redacta lo que sigue:
“50.- La Misa es el acto más importante de nuestra Santa Religión, porque es la renovación y perpetuación del Sacrificio de Cristo en la Cruz”
50,1. En la Misa se reactualiza el sacrificio que de su propia vida hizo Jesucristo a su Eterno Padre en el calvario, para que por sus méritos infinitos nos perdone a los hombres nuestros pecados, y así podamos entrar en el cielo. En la Misa se hace presente la redención del mundo. Por eso la Misa es el acto más grande, más sublime y más santo que se celebra cada día en la Tierra.
Decía San Bernardo: el que oye devotamente una Misa en gracia de Dios merece más que si diera de limosna todos sus bienes.
Oír una Misa en vida aprovecha más que las que digan por esa persona después de su muerte.
Con cada Misa que oigas aumentas tus grados de gloria en el cielo.”.
Enrique Denzinger, por ejemplo, en su “Doctrina de la Iglesia”, en el Índice Sist. (XIII-2) ¿Qué es el Cielo?”. Nos recuerda que el cielo “admite grados”.
Pero ¿qué es esto de los “grados de gloria”? se preguntará Vd, a la luz de lo leído en su artículo. Trataremos de explicarlo, sin entrar en explicaciones de demasiada profundidad teológica, e intentando hacer el lenguaje comprensible a cualquiera que pueda leer.
Brevemente, lo que nos enseña la doctrina católica es que los diferentes grados de gloria que tendrán los Justos en el Cielo, se dan según el grado de santidad que hayan alcanzado en la tierra. En verdad, todos los santos en el Cielo ven claramente a Dios mismo, Uno y Trino, tal como es, aunque unos sin embargo lo conocen con más perfección que otros, conforme a la diversidad de los merecimientos que adquirieron mientras vivían en la tierra. Es lo que se ha llamado “el aumento de la gloria”.
Encontramos esta verdad de fe definida en el Concilio de Trento, en la sesión sexta, dentro de los cánones sobre la Justificación, y concretamente en el Canon XXXII en el que se explicaba que “Si alguno dijere, que las buenas obras del hombre justificado de tal modo son dones de Dios, que no son también méritos buenos del mismo justo; o que este mismo justificado por las buenas obras que hace con la gracia de Dios, y méritos de Jesucristo, de quien es miembro vivo, no merece en realidad aumento de gracia, la vida eterna, ni la consecución de la gloria si muere en gracia, como ni tampoco el aumento de la gloria; sea anatema ”.
Como sabrá, la herejía protestante vino, entre otras cosas, a afirmar que el hombre se justifica ante Dios por la sola fe, y que las buenas obras son meramente el fruto del estado justificado, pero no meritorias para la justificación. Dentro de este importante contexto de confrontación teológica, es en el que la Iglesia vino a recalcar la importancia de las buenas obras para la salvación, y en de ella definió el aumento de la gloria.
Evidentemente, la Misa, en cuanto que es el mismo Sacrificio salvífico de Jesús en la Cruz, de manera incruenta, es una importantísima fuente de frutos de santidad y de merecimientos para alcanzar el cielo. La Santa Misa, nos perfecciona, y como nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La Eucaristía es también la anticipación de la Gloria Celestial” (1402). Con cada Misa, pues, nos preparamos para conocer con mayor perfección al Padre en el momento de hallar la gloria celestial.
En multitud de manuales de Teología, en los novísimos se habla de los grados de gloria en el cielo. A modo de muestra copiamos aquí un texto encontrado en Internet, en la página “Gratis Date”, en el que se toca el asunto. La obra es “Fundamentos Bíblicos de la teología católica”, de Enrique Pardo Fuster*. Puede leerlo al final de la página, para satisfacer en más profundidad su curiosidad.
Por supuesto, como asociación de fieles católicos que somos, nos sometemos en todo al Magisterio de la Iglesia, y si hay algo que en nuestra página se pueda entender como contrario a lo que la Santa Iglesia Católica nos enseña, puede darse por retirado inmediatamente.
Le emplazamos a que visite nuestra web y nos comunique cualquier sugerencia o duda que le pueda surgir. Estaremos encantados de recibirlas.
Sintiendo haberle molestado, y esperando haber aclarado sus dudas, nos despedimos con un muy afectuoso saludo.
ASOCIACIÓN UNA VOCE SEVILLA"
*“Fundamentos Bíblicos de la teología católica”, de Enrique Pardo Fuster
85. Cielo. Grados de gloria
-Existen muchísimos
-El grado de gloria de cada bienaventurado es eternamente el mismo que el merecido al entrar en el cielo
-Corresponde a los méritos propios
-Los méritos corresponden a la caridad
-La felicidad y la gloria de cada uno, son mucho mayores que los padecimientos aceptados por amor en esta vida
-Muchos justos ignorados serán glorificados con una gloria incomparable
-La gloria accidental puede aumentar por ciertos tributos de la Iglesia en el mundo
-La capacidad de felicidad será saciada
-Existen muchísimos grados de gloria en la bienaventuranza eterna.
Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna, otro el de las estrellas. Y una estrella difiere de otra en resplandor. Así también en la resurrección de los muertos,... (1 Cor. 15, 41-42).
-La gloria esencial de cada bienaventurado es eternamente la misma que la merecida en el momento de entrar en el cielo.
Si las nubes van llenas, vierten lluvia sobre la tierra, y caiga el árbol al sur o al norte, donde cae el árbol allí se queda (Qo. 11, 3).
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «...Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta (Mt. 16, 27).
Aclaración. «pagará a cada uno según su conducta» es decir, según los méritos adquiridos que corresponden a la caridad practicada en esta vida, porque con la muerte termina el tiempo de merecer.
Porque es necesario que todos seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal (2 Cor. 5, 10).
-Los grados de gloria que posee y goza cada bienaventurado en el cielo, corresponden a sus propios méritos.
Dales, Yahvéh, conforme a sus acciones,... (Sal. 28, 4).
Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras (Sal. 62, 13).
...dijo Jesús a sus discípulos: «...el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta (Mt. 16, 27).
...la revelación del justo juicio de Dios, el cual dará a cada cual según sus obras,... (Rom. 2, 5-6).
...cada cual recibirá el salario según su propio trabajo,... (1 Cor. 3, 8).
Os digo esto: El que siembra escasamente, escasamente cosecha; y el que siembra a manos llenas, a manos llenas cosecha (2 Cor. 9, 6).
Mira, pronto vendré y traeré mi recompensa conmigo para pagar a cada uno según su trabajo (Apoc. 22, 12).
-Los propios méritos de los bienaventurados corresponden exclusivamente a la caridad.
La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud (Rom. 13, 10).
Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad (1 Cor. 13, 13).
...para que arraigados y cimentados en el amor, podáis comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad y conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que os vayáis llenad hasta la total plenitud de Dios (Ef. 3,17-19).
Aclaración. La caridad tiene a Dios como fin último y todas las demás virtudes, p.e. humildad, paciencia, etc., tienen relación al premio esencial de la bienaventuranza eterna en cuanto se hayan practicado por puro amor de Dios y por tanto, en orden a la vida eterna, tiene mucha más importancia la caridad -amor a Dios y al prójimo por Dios-, que el mayor y menor talento natural poseído y ejercitado en este mundo.
-Dios concede a los bienaventurados del cielo un caudal de felicidad y de gloria mucho mayor que los sufrimientos y las tribulaciones padecidas por amor a él en esta vida.
En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos los ojos en las cosas visibles sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas la invisibles son eternas (2 Cor. 4, 17-18).
Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros (Rom. 8, 18).
-Muchos justos que mueren despreciados, ignorados e incomprendidos serán glorificados con una gloria incomparable.
Entonces el justo se mantendrá en pie con plena seguridad en presencia de los que le afligieron y despreciaron sus sufrimientos. Al verle, quedarán consternados, sobrecogidos de espanto, estupefactos por lo inesperado de su salvación (Sab. 5, 1-2).
-La gloria accidental de los bienaventurados en el cielo puede aumentar por ciertos triunfos de la Iglesia en el mundo.
a) -Por la conversión de los pecadores.
Habrá más alegría en el cielo por un sólo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión (Lc. 15, 7).
Se alegran los ángeles de Dios por un sólo pecador que se convierta (Lc. 15, 10).
b) -Por otros triunfos de la Iglesia parecidos.
-Por la llegada al cielo de los seres queridos.
-Por el desarrollo de una institución religiosa,
-Por el aumento de cristianos,
-y otros semejantes.
Aclaración. Estos otros triunfos de la Iglesia se afirman solamente por la semejanza con el primero, pero no son verdad revelada. Sea el que fuere, apenas tiene importancia comparados con la posesión del Bien absoluto e infinito. Algo así, como si a quien posee múltiples bienes de todas clases, se le hace un pequeño obsequio.
-La capacidad de felicidad de cada uno de los bienaventurados del cielo será saciada plenamente.
Que yo, en la justicia, contemplaré tu rostro, al despertar me hartaré de tu imagen (Sal. 17, 15).
Aclaración. La capacidad de poseer, de ver, de amar y de gozar de Dios deriva, no de la propia naturaleza racional, sino del «Lumen gloriae» concedido a cada uno según su grado de caridad logrado vivido y practicado en la tierra. Esta diversidad de grados no originan ni envidias ni otras aspiraciones desordenadas puesto que todo gozan de una visión y de un amor plenamente saciativo y todos son consumados en el gozo de los demás.
86. Cielo. Grados de gloria especiales
-Los mártires
-Los que sufren persecuciones por su causa
-Los que renuncian a los bienes de este mundo por amor a Él
-Los mártires gozan de una gloria especial en el cielo.
Consta con bastante claridad en algunos textos del Apocalipsis.
Cuando abrí el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron...Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus con siervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos (Apoc. 6, 9 y 11).
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero (Apoc. 7, 14).
-Jesucristo concede grande recompensa en los cielos a los que sufren persecuciones, injurias, difamaciones y demás injusticias por su causa.
Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa (Mt. 5, 11).
-Jesucristo promete, a los que renuncian a los bienes materiales por amor por amor a Él, una recompensa mucho mayor en el Reino de los cielos.
Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna (Mt. 19, 29).
Jesús respondió: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos y hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madre, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el tiempo venidero, vida eterna» (Mc. 10, 29-30).
Él les dijo: «Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir mucho más al presente y, en el tiempo venidero, vida eterna» (Lc. 18, 29).
Comentarios:
Mea culpa.
José Cretino
Me ahorraría las horquillas, las medias, los faldones y quizás hasta el presenciar un ahorcamiento clerical involuntario, aunque no me ahorre una buena temporada de purgatorio.
Me parece que este domingo me pongo la minifalda y cambio a San Bernardo por San Carlos Borromeo.
PAS, díselo a tu mujer: minifalda, top...y "pa Madrid".
Con los tiempos que se avecinan veo urgentísimo que se implemente esta nueva asignatura en los seminarios para que no se multipliquen los mártires de la Misa tridentina.
Pasionaria: nada de Entrevías y Romaxes, con el cutrerío que tiene que haber allí, por Dios. Tú paciencia con el velo y yo con la capa, y lo conseguiremos. Además que las otras misas no consiguen grados de gloria. ¡Dónde va a parar!
de un buen cofrade de la gran Hermandad
de Sevilla "LA SOLEDAD de SAN LORENZO"
la Hermandad de la Soledad de Sevilla.
No tiene otra cultura,que la del cun hisme
y del capillismo barato que es uno los grandes despretigio de nuestras Hermandades.Señor cuide con educación y dignidad sus apreciaciones que son nesfastas.....Vd.que se unio ante la
Virgen de la Soledad....pidale que le ayude a ser un cofrade digno,antes que periodista ....ligero...para ello se va Vd "al tomate..." que ese es su estilo
JOSEMAR
Al final me quedé sin confesión dieciochesca, sin cilicio, sin cañas, casi calva y con 4 hojas en el misal.
¡Definitivamente creo que las Misas "del San Pío no sé cuántos" no son para mí!. Ya estoy pensando en irme a Entrevías o a las Romaxes.
¿Ves Pasionaria como si que lo estamos haciendo bien? Por cierto el tocado de ganchos con que te sujetabas la mantilla estaba muy chulo. Dice mi mujer que se lo tienes que enseñar para hacerselo ella igualito.
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