Boca de Oro
13.09.07 @ 20:00:00. Archivado en Historia, Iglesia

San Juan Crisóstomo (344 – 407). Doctor de la Iglesia.
Nacido en Antioquia. De su madre, Antusa, la educación (“¡Dioses de Grecia, qué mujeres hay entre los cristianos!”, Libanio), de su padre, Secundo, el valor. Flaviano le ordenó sacerdote. El pueblo le puso el apodo de “boca de oro”. Tras la muerte del Patriarca Nectario de Constantinopla, fue promovido a Obispo de dicha ciudad.
Orador sin igual, elegante, pensador grande, espiritualidad honda. Juan se convirtió en un Bautista redivivo (¡qué ejemplo!). Denunció los vicios y las fornicaciones de la Emperatriz Eudoxia. Ésta, orgullosa, amiga de herejes, junto con el clero vil, en el sínodo de la Encina lo depuso.
El pueblo pidió la vuelta del santo y Eudoxia rió.
Pero la Emperatriz se asustó por un terremoto y Juan volvió. Era una época donde los hombres interpretaban los acontecimientos naturales como avisos de Dios para cambiar sus vidas, hoy los hombres no la cambian aunque se les aparezca el mismo Jesucristo.
Eudoxia se erigió una estatua de plata frente a la Catedral. Delante de la estatua se hacían juegos que ofendían la piedad y el nombre cristianos. Crisóstomo, valiente, en conciencia, la denunció.
"¡Todavía queda algo de la raza de Jezabel! ¡La hija de Herodes pide de nuevo la cabeza de Juan!. ¡Si danza es para perpetuar semejante infamia!", dicen las lenguas que exclamó Juan Boca de Oro.
La emperatriz, airada, lo mandó a una región fronteriza con Armenia.
El papa protestó, pero no fue escuchado.
Crisóstomo siguió escribiendo cartas, causando polémica en Contastinopla. Por eso lo mandaron más lejos, cerca del Cáucaso, intentando apagar su voz. Murió en el traslado, el 14 de Septiembre de 404.
Doxa to theo panton eneken, Gloria a Dios por todo, fueron sus últimas palabras.
Gloria a Dios por habernos regalado tan gran Santo.
San Juan Crisóstomo, ruega por nosotros.
Comentarios:
Ese sujeto cobarde que se esconde en el anonimato de un nick es un ejemplo de ello. De todas formas, no te preocupes. Si alguna vez quisieras plantearte lo del diaconado permanente, cosa que hoy no te aconsejo que hagas, al menos allí, tipos como ese no serán un obstáculo para ello.
Tanto criticar a la Inquisición y resulta que el único problema es que no sois ustedes los Torquemadas.
Para tu tranquilidad, ese "alguien" no se está pensando ser Diácono.
Es más, visto el tipo de formación teológico que se da a las orillas del Nervión, yo aconsejaría firmemente a cualquier fiel que desee alcanzar el diaconado que se busque otro lugar donde estudiar y formarse para servir fielmente a la Iglesia.
Así que, tú tranquilo, anónimo e ilustre tocanarices del blogger Isaac, que dudo que tengáis que "sufrirle" allá, suponiendo que él quisiera llegar a ser diácono, cosa que ni sé ni me importa.
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