Les Coves de Sant Josep: Francisco Javier Paulo Tordera, entre Platón y Caronte
10.11.07 @ 00:54:56. Archivado en Castellón
La percepción de la realidad – según Platón- no era la misma en el interior de su mítica caverna que en el exterior. Los encadenados de la metáfora platónica tuvieron que hacer un gran esfuerzo para acomodar su visión a la luz del mundo abierto. Francisco Javier Paulo Tordera, en cambio, entra y sale de la caverna y contempla la realidad tal como es porque conoce los dos mundos, el suelo y el subsuelo… Caronte, allá en el fondo del Hades, embarcaba a las ánimas en pena para cruzar el río Aqueronte; sólo si podían pagar. Si se declaraban pobres, tenían que esperar cien años haciendo crucigramas en el embarcadero. Paulo Tordera tiene (en su calidad de gerente) que promocionar y rentabilizar el complejo turístico Coves de Sant Josep, y lo logrará sin darse tanto pavón como Caronte. Los embarcados en la pequeña escuadra subterránea de las grutas no van al infierno, como los del III Libro de La Divina Comedia, de Dante, no… pero visitan el Lago del Diablo, que algo es algo, dijo el idem… y, en todo caso, más demostrable que el del renacentista.
Esto queda muy literaturalizado. Ya lo sé… Pero me tomo la licencia porque conozco a Francisco Javier desde hace muchos años. Además de ser una muy buena, tiene un aura poética, porque siempre anda envuelto en asuntos que tienen algo de ayuntamiento entre lo mítico y lo prosaico. En realidad –valga el pleonasmo- no hay contraposición entre lo uno y lo otro, pues como muy bien explicó Claude Lévi- Strauss, los mitos sirven para explicar realidades concretas.
Paulo Tordera almorzó conmigo la primera vez, como un Teseo inadvertido, a la verá de unos corralones donde rumiaban unos cuantos minotauros de lo más bravo.. Luego nos enfrascamos en una serie de alegatos al conseller de Presidencia para que no despuntaran els bous al carrer porque, cae por su peso que un toro despuntado es más probable que, en alguna tarascada, se escobille un pitón y por ende, si prende a alguien le cause mayores desgarros que con el cuerno intacto..
Francisco Javier es un hombre que conoce la crudeza de la lucha por la vida sin necesidad de leer El Capital (a Indalecio Prieto de daba nauseas el libro…), porque ya estuvo al frente de una concejalía de las que precisan tener los pies en el suelo…
-¿De qué era tu concejalía?... Creo que de Servicios Sociales, ¿no?
-No exactamente: era de Bienestar Social, de Fiestas y de Juventud.
-Hombre, pues lo del Bienestar Social (el mítico “Estado de Bienestar” del que habla la socialdemocracia) bastante tiene que ver con los servicios sociales.
-Sí, por ahí anda la cosa…
Y es que yo recuerdo, ahora que viene al caso, que, en otra ocasión de bocadillo y caña, en una cafetería cercana al Ayuntamiento, me dijo: “En cuestiones de sensibilidad para con los problemas sociales, nada tienen que enseñarnos a los del Partido Popular”. Posiblemente tenía razón porque en estas últimas décadas ni socialistas ni comunistas han hablado en España de “la cuestión social”, que sería lo suyo. No, su discurso –salvo la honrosa excepción del de don Julio Anguita, al que no tragaban- ha sido el escrito, en la parte “seria”, por Ludolfo Paramio, y en la “cómica” por Ramoncín y Zerolo.
-Eso tuyo como concejal fue desde el 95, ¿no?
-Si, en el 99 lo fui de Agricultura, Servicios y Obras. Bueno, en el 95 también fui teniente de alcalde.
Tordera sabe más de La Vall d´Uxió que cien raciones de empedrao, y tiene por delante una labor nada fácil, pero posible y apasionante. Porque las grutas son un potencial de actividades culturales y turísticas: los lagos de Diana y del Diablo, suenan a premios literarios de poesía. No tiene vuelta de hoja: Diana, escondida en su lago, meditando la muerte de Acteón; el Diablo, ángel caído, siempre perdedor, esperando visitas guiadas de poetas malditos, que ya ni se llevan, porque son estos tiempos tan malos para el romanticismo como para la cuestión social. Ya ven.
Con Francisco Javier resollaba subiendo por la empinada escalera que da acceso al museo y sala de conferencias. Desde abajo parecía imposible de trepar, pero, una vez arriba, uno se daba cuenta de su pequeño triunfo sobre lo imposible: parecía imposible y no lo era: algo así como lo del mito de la caverna al aire libre.
Luego, tal cual marinero en tierra, desde la pasarla metálica, como un vigía en la gavia mayor, me mostraba el mar el lontananza: “Esto lo vamos a llamar Balcón del Mediterráneo”… Yo pensaba, en mis adentros, en un título que Gironella (El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar), que, como aforismo, le gusta mucho a mi sobrina Salut…
-¿Qué te parece esto como mirador del Mediterráneo? Por aquí la Sierra de Espadán se asoma al mar…
-Perfecto.
… Y el valle, en el esplendor de la mañana, se extendía en serena policromía, suave de verdes y ocres, compresivo para con sus historias ibéricas, romanas, medievales, hasta las playas espumosas donde varan las sirenas y las doradas son felices.
Un matrimonio de Zaragoza miraba ánforas en el el museo. El gerente se metió su despacho de mesa con papeles y PC renovador. Bajo sus pies, nada más y nada menos yacían las mitologías de Platón y de Caronte como esperando, ser comprendidos como tales y reales. Con este artículo Paulo Tordera lo ha logrado. La promoción turística de las grutas también la logrará.
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Juan E. Sanchis
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