El bajonazo a la Fiesta de la Narbona...: la ministra contra la dignidad del toro
21.12.06 @ 18:08:07. Archivado en España
"Como el toro he nacido para el luto y el dolor"...
Miguel Hernández, Como el toro.
La ministra Narbona quiere prohibir que el toro muera en la plaza y dejar -como primer paso hasta le supresión definitva- las corridas de toros españolas a la usanza portuguesa. Pero la ministra Narbona tendrá que escuchar lo que le voy a contar, y si no escucha (lee), peor para ella, porque otros se lo dirán con el estilo abroncado de una mala tarde Curro Romero. Allá se las componga…: ha tocado lo fundamental, lo totémico, lo intocable…
Uno, que soy yo, nació en Algemesí… Y en Algemesí hay una gran feria de novilladas, con alguna corrida de toros inclusive, según los años.. Aún no tenía yo diez cuando veía los mal llamados festejos por las rendijas de de los tablones. Digo “mal llamados” porque, certadamente, el profesor Tierno Galván, marxista de lo castizo, no como los progres éstos que nos han tocado en mala suerte, decía que los toros no son un festejo, sino un “acontecimiento”. Definición perfecta, porque nadie va a los toros ni a ver sufrir al animal, ni a divertirse, ni a regodearse: es algo mucho más profundo que tiene que ver con la vida, con el arte y con la muerte... Tanto, que, como me dijo una vez José Carlos Arévalo, no puede ser descrito en prosa, es matera esencialmente poética. La Generación del 27, o Generación de la República, no sería nada sin los toros, sin el Llanto por la muerte de Ignacio Sáchez Mejías o sin el Verte y no verte de Rafael Alberti, además de otros muchos poemas de Vicente Aleixandre, Gerardo Diego , Bergamín, etc.. La ministra Narbona, culturalmente hablando, a pesar de que ya está en la edad resabiada de las cinqueñas, digamos que es añoja
Pero volvamos a Algemesí... Recuerdo que, tras la muerte de cada astado, los percherones arrastraban su cadáver hasta la puerta del casino “Liberal” (téngase en cuanta que se trata de una plaza de quita y pon, al estilo de la de Chinchón, pero rectangular). Recuero que palpaba la piel del misterioso y bellísimo animal y todavía estaba caliente por el sudor, por ardor de su pelea, por el peso de dos mil años de ritos y atavismos… Allí nació mi existencialidad taurina: en Algemsí. Todo en esta vida es interpretable según la jerga y los modos del toreo. Lo mismo le sucede a España. Para entender este país (esta piel de toro), hay que ir a los toros, como decía Ortega… Y no hay vuelta de hoja.
En mi adolescencia, escapé de casa para irme a Córdoba, porque quería ser torero…, pero sólo llegué a la playa de Pinedo… Después estudié todo el bachillerato con Manolo Montoliú. Cuando acababan las horas del colegio, y a veces sin acabar, haciendo –
nunca mejor dicho- “novillos”, nos íbamos a torear de salón a un descampado de la avenida de Gaspar Aguilar, cerca del cementerio, todo un mal fario, porque Manolo murió el 1 de mayo del año de los grandes fastos y escándalos del PSOE (1992), de una cornada en corazón que le propinó el “atanasio” Cubatisto, de 598 kilos. La cornada la tenía yo presentida por un sinfín de circunstancias que algún día contaré. Pero fui quien le escribió y publicó el llanto artículo en España (¡Va por ti, Manolo!, Levante de Castellón, 2 de mayo de 1992). Dejé mis vocaciones taurinas porque tenía mucho miedo. Pero he toreado algunas becerras. Es posible que si me leen César, Juanjo, Miguel y Mariano, de la Cooperativa Vinícola Requenense, recuerden la noche que me soltaron, a puerta cerrada, una novilla que gardaban en los corrales de la plaza…
Digo todo esto, sencillamente, no porque quiera salir a hombros, no; me conformo con saludos desde el tercio. O, como dice Jesulín de Ubrique, “donde esté una buena división de opiniones, que se quiten los triunfos clamorosos”... En fin digo esto porque, sencillamente, sé de lo que hablo, mucho más que la Narbona, a pesar de que ella sea hija de un crítico taurino. Le pasa a esta señora algo así como al torero cómico Josep Lluis Carod Rovira, hijo de un guardia civil, seguramente ferviente defensor de la unidad de España, que él se empecina en fragamentar. Me pregunto cuántos del PSOE, sobre todo der los de la época de Felipe Gonzélez, no provienen de la OJE (Organización Juvenil Española) del franquismo…
En fin, cambiémosle los terrenos a la ministra (con perdón... Pienso que podría haber pedido que se lidiaran vacas, por aquello de la discriminación positiva, o las corridas a cutro: dos matadores y dos matadoras... Y perdonen ustedes, pero me puede el devenir de las palabras: tienen voluntad propia y es dificil someterlas, como las vacas no vírgenes.
...Yo he visto apuntillar muchos toros en los corrarles de la plaza de Valencia: los devueltos por defecto físico, falta de trapío... o por incapacidad del torero para matarlo, y puedo decir que es lo más cobarde, triste y lamentable que se puede hacer con el gallardo tótem de España... El noble animal queda atrapado en un potro de manera que un travesaño de hierro le obliga a humillar la cabeza. No tiene la mínima defensa: su asesinato es alevoso. En cambio si es muerto al volapié, al encuentro, recibiendo, etc., por su matador natural, durante fracciones de segundo (recuérdese al desgraciado Yiyo) puede devolver el golpe, la puñalada, la muerte. Como escribió Rafael Alberti: “Corre, toro, a la mar, embiste, nada,/ y a un torero de espuma, sal y arena,/ ya que intentas herir, dale la muerte”.
Otras cosas que omite la ministra (¡cómo se puede ser ministra con tanta ignorancia!...: Zapatero no va a los toros… ) es que en la muy elaborada ética de la tauromaquia, se premia el estoconazo en todo lo alto que hace rodar al burel inmediatamente, y se castigan y reprimen los intentos fallidos, los bajonazos de fácil
huida del matador, los amorcillamientos agónicos. Por lo general, el toro herido de muerte busca las tablas, pero los muy bravos siempre mueren en el centro del platillo. Yo no sé si la ministra se entristece o no cuando el toro, ya teóricamente muerto, al sentir el amarre a las cadenas de las mulillas, a veces parpadea y se despide de la luz... Yo no sé si la ministra ha caído en este detalle. A mí me ha hecho llorar bastantes veces. No quere ella a los toros, ni mucho menos, más que nosotros, los taurinos. Que vuelva a sus desaladoras, pero, por favor, matar al toro en los corrales, sin gloria, sin rendirle sus merecidos honores, no, nunca, jamás... Que lo tome como quiera, pero no se lo vamos a consentir.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/63227
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Creo que es por la muerte de Fabrilo... si alguien la sabe estaria muy agradecido que me la mande... y si alguien esta interesado le puedo mandar hasta donde me acuerdo...la utilizaba para dormirme gracias
Ser cristiano y taurino es incompatible. No es que lo diga yo. Lo dicen, entre otros muchos, personajes relevantes de la Iglesia como el Arzobispo de Valencia Tomás de Villanueva (1487-1555), San Juan de Ávila (1500-1569), el Papa San Pío V (1504-1572), el Papa Sixto V (1520-1590), Fray Francisco de Alcocer (1559), Tirso de Molina (1579-1648), el Arzobispo Luis Manuel Fdez. Portocarrero (1635-1709), el filósofo y Sacerdote Jaime Balmes (1810-1848), el Cardenal Isidro Goma y Tomás (1869-1940), el Obispo Iniesta (en la reviste Tiempo del 29 de Julio de 1981), el Arzobispo Montuja (Méjico), el Obispo de Vic Antonio Pascual, el Obispo de Nimes Planier, el Obispo de Troyes (Francia), y un largo etcétera. La fuente y las citas se pueden encontrar en: http://usuarios.lycos.es/arcadenoe/toros.htm
Que los animales no son objetos sino criaturas con alma lo reiteró también el Papa Juan Pablo II. Que los animales son nuestros hermanos benjamines...
ADIOS
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Juan E. Sanchis
autor
Contacto








