Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

"Transiciones" la nueva propuesta de Jesús Risueño

14.10.15 | 22:18. Archivado en Arte


"De substancia tóxica" nueva exposición de Manuel Suárez

09.06.13 | 21:06. Archivado en Actualidad, Arte

Clic en la imagen para acceder


Entrevistamos a Alina Granados y Ángeles Salas, los caminos de su arte

02.09.12 | 10:34. Archivado en Actualidad, Arte


Exposición de Rafael Romero en Ferrol

28.08.12 | 09:49. Archivado en Actualidad, Arte


"Olas" por Alina Granados

12.08.12 | 09:38. Archivado en Actualidad, Arte


"El hombre de los cacharritos"

13.01.12 | 18:31. Archivado en Actualidad, Arte


Exposición antológica de la obra de Antonio García Patiño

27.06.11 | 16:06. Archivado en Actualidad, Arte


Cuando éramos vanguardia

02.07.10 | 20:29. Archivado en Arte

Publicado originalmente en ABC-Galicia 28/6/10

No hace mucho, dejando vagar la vista sin prisa a lo largo del enorme monumento que Francisco Asorey realizó en los jardines coruñeses en honor de nuestro Curros, recordé haber visto en algún lugar, tal vez en mi editorial de siempre, una vieja foto en la que se retrataba de espaldas al autor en el acto de firmar su obra, era una foto magnífica, tanto como el monumento, y evocadora además de un tiempo en el que el arte gallego buscaba, y solía encontrar, un lenguaje propio. Pensé entonces qué lejos nos encontramos ahora de aquel bullente panorama intelectual de la generación NÓS, de la fuerza creativa de Os Novos, del entusiasmo, en fin, del laboratorio de formas de Sargadelos, cuando Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane trabajaban generosamente, codo con codo, proponiendo ideas artísticas tan hermosas como innovadoras.
Había entonces intelectualidad en Galicia. Gente que permanecía al cabo de las cosas, de todas, tanto de las vanguardias que proliferaban una tras otra en Europa, como, y a la vez, en la lucha por dotar de estilo y coherencia lo propio, dominado hasta entonces por un general “enxebrismo” de escaso interés. Así, en algunas de las cartas enviadas por Vicente Risco al poeta Manuel Antonio se observa casi con sorpresa, si no supiéramos de quien se trataba, el profundo conocimiento que poseía el intelectual ourensano de las últimas teorías y movimientos artísticos y culturales europeos. De ellas se desprende que en los primeros años veinte Don Vicente se hacía enviar periódicamente revistas tan raras y especializadas como las parisinas Literatture, órgano de expresión del arte negro, Nord-Sud, su homóloga cubista o Dadá 391. Recibía también Ars Nova de Roma y Grecia de Madrid, además de centenares de libros publicados en francés e italiano sobre estos asuntos, léase Unanimismo, Cubismo, Creacionismo, Neo-imaginismo, Ultraismo, Futurismo o Dadaismo. De hecho sus comentarios y opiniones sobre las vanguardias, muchos de ellos publicados en forma de artículo en las revistas Grecia y A Nosa Terra, resultaban ser tan eruditos como chuscos. Por ejemplo, en una de sus citadas cartas a Manuel Antonio, Risco se despacha a gusto con el Dadá: “Dadaísmo: é unha humorada, unha coña inventada por Francis Picabbía (sic) e Tristán Tzara. Non se propoñen nada, fan cousas sen pés nin cabeza, e divírtense d’ise xeito...Eu penso si se queren coñear dos cubistas, futuristas, etc...Antr’eles y-os cubistas odíanse a morte”.
Pese a que los miembros de NÓS, algunos de ellos artistas en activo como el mismo Castelao, estaban, como vemos, muy al cabo de lo que ocurría en el mundo cultural europeo, lo cierto es que excepto en contadas ocasiones, el galeguismo artístico jamás predicó la ruptura con la gramática figurativa, proponiendo soluciones plásticas formalmente conservadoras. Tanto es así, que el mismo Castelao afirmaba sin ambages en su diario de 1921: “Os cadros cubistas de Picasso son para volver tolo a calquera americano do sul; pero unha persoa ben organizada espiritualmente e cunha tradición pesando enriba da súa raza, non pode tomalos en serio anque vexa que isa clás de pintura non sexa enteiramente inútil (...) Con todo eu coido que Picasso ten un enorme talento, un talento de comerciante catalán (...) Eu non dubido do Arte de Picasso; o que pasa é que non o podo considerar como pintor, Picasso é un intelixente.”
Luego vinieron Maside, Camilo Díaz, Colmeiro, Huici, Seoane, Granell, Maruja Mallo, Souto, Rivas, Urbano Lugrís o Laxeiro a darle o quitarle razones, pero contribuyendo, cada uno desde su propuesta, a dotar al país de una verdadera vertebración cultural, la misma que, con el mayor de los respetos para los vivos, tanto echamos de menos si entramos a comparar el entonces con el ahora. Queridos amigos, ahora sólo nos queda el Gaiás, que el buen Dios nos asista.


Antonio García Patiño, in memoriam

29.03.10 | 17:16. Archivado en Arte

Artículo publicado en ABC-Galicia 29/03/10

Hace algunos años que me he mudado de barrio, nada más llegar caí en la cuenta de que había tenido suerte. Sin buscarlo, es verdad, he sentado el campamento en una manzana vecinal afortunada, una especie de “Barrio Sésamo” donde todo lo necesario se encuentra a un tiro de piedra y los vecinos todavía se conocen por sus nombres. A menos de cincuenta metros pervive la vorágine, el tráfico y el murmullo incesante de la ciudad, pero sólo con doblar un par de esquinas uno desemboca en una especie de Arcadia feliz donde no parece pasar el tiempo, ni falta que hace.
Pero mi suerte no acaba aquí. Porque en vez de tener en el bajo de mi inmueble el consabido garaje o colmado o peluquería de señoras o la tienda de novedades o lo que sería mucho peor un ruidoso pub o bar de copas o como quiera que se llame el tugurio que toque soportar con mas paciencia y resignación que entusiasmo; resulta que en el bajo de mi casa se encuentra el estudio de pintura de Antonio García Patiño, que nos ha sido arrebatado tras una larga enfermedad.
No es necesario que loe aquí las bondades pictóricas de un autor consagrado como él, los lectores las conocen bien, pero sí me gustaría dar cumplida cuenta del impacto vital que uno experimentaba cuando aprendía a conocerle bien. Porque a través de los ojos de García Patiño uno podía comprender que en una vida caben otras mil, que es posible vivir de tu propia capacidad creativa en el Hotel Plaza de Nueva York el tiempo que te apetezca y luego volverse a patear el barrio con la misma socarrona tranquilidad con la que lo has dejado meses atrás, así, sin más, para volver a tomar café con tus vecinos del segundo o, por ejemplo, con el académico Francisco Rico o el editor Manuel Moleiro, si alguno de ellos se presentaba por allí primero.
A Patiño siempre se le veía inquieto, de aquí para allá, aprendiendo cosas con espíritu de cadete renacentista, como si acabase de nacer. En cuanto tenía oportunidad te cosía a preguntas: “Oye Granados, ¿a quien se puede leer estos días?” y comprobabas como procesaba tu apurada respuesta con diligencia por ver si la información interesaba o resultaba irrelevante.
Sé que ahora, después de transformarse por breve tiempo en Obispo de Lugo por gracia de la última producción fílmica de Antón Reixa, andaba Patiño, como un Donatello o un Verrocchio revivido, muy atareado con la idea de plantar estatuas por las plazas de Galicia, congeniando siempre la rotundidad casi románica de su escultura con la increíble sensualidad de sus damas en óleo sobre lienzo.
Reparo en una de estas inalcanzables mujeres suyas, que hoy ilumina mi casa, recuerdo el día en que me regaló aquel cuadro, siempre sonriente, generoso y despreocupado como era. Me sirvo un trago largo y brindo por ti, Antonio, amigo mío, dondequiera que sigas haciendo luminosas trastadas, pergeñando sueños, animando la vida, bien que te echaremos de menos.


Exposición de Rosa Otero

23.04.09 | 19:15. Archivado en Actualidad, Arte

Texto para la exposición "ENVEJECIENDO"
de Rosa Otero
A Coruña > El Corte Inglés de Ramón y Cajal > 6ª Planta
Desde el 16 de abril al 2 de mayo de 2009

Huye la tarde en mi prisión
Una dulce lámpara arde
Estamos solos en mi celda
Bella luz razón adorable

De Prisionero sin horizonte, Apollinaire

Es fama que la invasión por parte de Henri Matisse y sus amigos de Colliure del Salón de Otoño de París, supuso para la pintura el definitivo triunfo del subjetivismo. El rechazo del color imitativo y su substitución por la pureza expresiva, se hizo bandera de la vanguardia. De este modo y a la vez que el inimitable André Derain ilustraba el primer libro de poemas de Guillaume Apollinaire, quien supo ver, admitió por fin la distancia que conviene establecer entre la naturaleza y el hecho creativo. Luego vinieron otros a confirmar la poética de los nuevos hallazgos. Paul Klee, para quien era el color el que se apoderaba del artista y no al contrario; dictando así sus normas y su estética. Kandinsky, que entendía la pincelada del pintor como la nota, exacta, necesaria, gentilmente depositada sobre la partitura por el compositor. El matrimonio Delaunay, para quienes el color era la esencia misma de la dinámica natural…

El resultado fueron aquellas paletas de tonos inolvidables, que hacían de la obra de arte una creación hermana de la naturaleza, pero en ningún caso remedo de ella, sino su mismo complemento. Bien es verdad que al gusto por la explosión de luz le siguieron nuevas opciones y nuevas propuestas, pero la luz es la luz y siempre regresa al mundo plástico para reclamar lo que es suyo. Y esto es lo que ocurre cuando se contempla la obra de Rosa Otero, una pintora que evidencia su capacidad para escuchar en su interior, congraciando así las impresiones de su retina con la demanda expresiva más íntima. La utilización subjetiva del color, la simplificación del dibujo, la explosión casi anímica de sus colores por veces violentos, sugieren el espíritu de aquel otoño de 1905, cuando los pintores decidieron dejar de comportarse como fotógrafos para tornar en poetas plásticos, eso salimos ganando y uno siempre se alegra de que aquella fuerza creativa resurja una y otra vez, por diferentes manos, pero con un mismo espíritu.


Jose Luis Pardo presenta nueva exposición fotográfica

28.01.09 | 23:14. Archivado en Actualidad, Arte

Mañana, el fotógrafo y escritor coruñés, Jose Luis Pardo, presentará una nueva serie de fotografías nocturnas en el Casino de La Coruña, patrocinada por el Casino Sporting Club y la Asociación de Estudios Históricos de Galicia. Allí estaremos, como no. Un excelente momento para disfrutar del arte junto a los amigos. Cuando pienso en la obra de Jose Luis, siempre me viene al magín este sabroso dicho de Antonio Escohotado:

Aristóteles decía que los niños no podían ser felices y estaban haciendo siempre trastadas porque eran incapaces a aprender a hacer algo bien; cuando una persona sabe hacer algo bien, lo hace y no molesta a los demás. Cuando, por neurosis, por torpeza o por ignorancia no es así, nos encontramos con gente problemática. El único antídoto contra el aburrimiento es la maestría.

Así es, y, afortunadamente, de maestría, sentimiento y técnica es de lo que procuraremos hablar mañana, están todos invitados. Aquí les dejo los datos del acto por lo menudo:

José Luis Pardo Caeiro tiene el placer de invitarle a la presentación de la exposición de fotografías “La Coruña, una ciudad, un faro” que tendrá lugar el próximo 29 de Enero de 2.009 a las 20,30 horas en la Sala de Cultura y Exposiciones del Sporting Club Casino de La Coruña, C/Real nº 83-85, con laintervención de:

D. Juan José Medin Guyatt. Presidente Sporting Club Casino
D. Pedro Arias Veira. Economista, Profesor Teoría Económica USC
D. Juan A. Granados Loureda. Escritor de Novela Histórica


Farine Five Roses

02.01.09 | 18:41. Archivado en Arte

El mundo novelesco no es más que la corrección de este mundo, según el deseo profundo del hombre. Pues se trata indudablemente del mismo mundo. El sufrimiento es el mismo, la mentira y el amor. Los personajes tienen nuestro lenguaje, nuestras debilidades, nuestras fuerzas. Su universo no es ni más bello ni más edificante que el nuestro. Pero ellos, al menos, corren hasta el final de su destino y no hay nunca personajes tan emocionantes como los que van hasta el extremo de su pasión, Kirilov y Stavroguin, la señora Graslin, Julián Sorel o el príncipe de Cléves. Es aquí donde nos alejamos de su medida, pues ellos acaban lo que nosotros no acabamos nunca.

(Novela y rebeldía, Albert Camus)

Por mucho empeño que muestren esa suerte de secundarios con ínfulas a los que les gusta presentarse como “agentes sociales”, siempre propensos a educarnos el gusto derramando ideología y colmando la faltriquera de humo enlatado con chorretones de infausto colorido acrílico, me gusta pensar que el Arte camina como quiere y por donde mejor le parece. El “así es la rosa!” de Juan Ramón, la conmoción que causa reconocerse en la obra de otro, nada tiene que ver con memorandums y subvenciones, lo pertinente triunfa huérfano de padre y madre, como un acto de dignidad, como esencia de proyección humana, la más poderosa razón para esperar y existir.

Para comprobar certezas como éstas no hay más que sentarse a la vera del camino en espera de noticia y acontecimiento. Y en estas andaba, entre el burgués hastío y las ganas de pelea, cuando di con la imagen que ilustra este artículo. Es obra de un joven fotógrafo, canadiense de Montreal, llamado Mario Jean (Aka Madoc). Lo conocí casi por casualidad, por indicación de un viejo compadre también aficionado a la cosa de la imagen. Un paseo por la web de Madoc nos descubre una retina privilegiada a la expectativa de cuanto ocurre alrededor. Es evidente que Mario posee un depurado dominio de la técnica, pero esto nunca es suficiente, poseer técnica sin alma creativa, sin inquietud para desterrar lo obvio y mostrar el verdadero interés que subyace tras la cotidianeidad es, sencillamente, perder el tiempo. Las imágenes de Mario Jean trasmiten esencia de humanidad, cualquiera se puede reconocer en ellas, urdiendo historias completas al pie de sus fotografías, historias de amor y sufrimiento, como casi todas las historias susceptibles de ser contadas. “Farine Five Roses”, por ejemplo, esa imagen de la vieja fábrica de harinas, varada como un pecio inerme entre los fríos canales de Montreal, con su nombre medio francés y medio inglés en rojo desvaído, haría una portada excelente para una novela que hable de esperanza y redención, de lucha por la vida en la era postindustrial. Más aún, haría por sí misma asunto de narración. Así se lo he hecho saber y le ha parecido una buena idea, es así como el espíritu generoso de unos alimenta el de otros, como se suele decir, a la hora de encontrar inspiración y motivo, nos aupamos a hombros de gigantes.

La foto “Farine Five Roses” nos ha sido amablemente cedida por Mario Jean para ilustrar este artículo.
© 2007-2008 Mario Jean, Madoc photo.


Lunes, 24 de julio

BUSCAR

Editado por

El Gran Capitán Sartine

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31