Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

Qué es la Historia hoy?

23.05.13 | 21:58. Archivado en Actualidad, Historia

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BH de Napoleón, balance de una presentación entrañable

02.03.13 | 21:05. Archivado en Sobre el autor, Historia

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BH de Napoleón en la recta de salida

17.12.12 | 19:33. Archivado en Sobre el autor, Historia


Manera en que Napoleón Bonaparte acabó con la bancarrota del Estado Francés

04.08.12 | 20:37. Archivado en Política, Historia

Que puede ser un buen aviso político para tanto desnortado que nos gobierna. Allá por 1800, cuando Napoleón accedió al Consulado, enderezó las cuentas públicas en un año...creando un cuerpo de funcionarios fiscales, miren ustedes por donde y extraigan, si les parece, las consecuencias precisas:

"Como cualquiera podría suponer, Napoleón comenzó su tarea de gobierno al minuto siguiente de ser nombrado. Era mucha la faena que tenía por delante, construir todo un Estado, pero antes de ello, debía sanear las cuentas públicas que el Directorio había contribuido a adelgazar hasta reducirlas prácticamente a la nada, o lo que es peor, a una deuda inasumible. Las cifras que se encontró Bonaparte al acceder al consulado eran ciertamente descorazonadoras: el Tesoro público poseía en efectivo tan solo 167.000 francos, en tanto debía a los acreedores 475 millones. El papel moneda que circulaba por doquier valía menos que nada debido a la inflación que se había generado. Los funcionarios civiles no cobraban desde hacía 10 meses, con el ejército era todavía peor, cuando Napoleón se interesó por el importe de las soldadas a un oficial del servicio de intendencia militar, la respuesta fue desoladora:
—Pero puede saberlo gracias a las nóminas de pago —afirmó el Primer Cónsul.
—No pagamos al ejército —respondió el oficial.
—Entonces, mediante las listas de raciones —insistió Napoleón.
—No lo alimentamos —fue la respuesta —Gracias a las listas de uniformes, entonces.
—Tampoco lo vestimos.

Lo mismo ocurría en todos las partidas que dependían del dinero público, en los asilos de huérfanos ya morían los niños de hambre, era urgente financiarse como fuese. Sin perder el tiempo, Bonaparte obtuvo un par de millones de francos de banqueros de Génova y otros tres de bancos nacionales, con eso y la creación de un juego de lotería, se pudo evitar la quiebra total durante los primeros meses del Consulado, pero no sería suficiente si no se racionalizaba el sistema fiscal y el régimen de exacciones para el Estado. Como primera medida, Napoleón dispuso la creación de un cuerpo de 840 funcionarios, ocho por departamento, dedicados exclusivamente a recaudar impuestos. Para formar parte del mismo, se les exigió adelantar un 5% del ingreso anual previsto. Ni que decir tiene que los nuevos inspectores se aplicaron con celo a su tarea, de forma que pronto aseguraron la continuidad del Estado durante diez días más, poco después un mes. Para incentivar la contribución, prometió que pondría el nombre del primer departamento que alcanzase el 100% de lo exigido a una plaza de París, el resultado del desafío fue la actual plaza des Vosges. El nuevo sistema, que grababa sobre todo las rentas y la propiedad se mostró mucho más eficaz que la desbocada hidra impositiva del Antiguo Régimen basada en docenas de gabelas exigidas al pueblo. Consiguió obtener una media anual de 660 millones de francos, 185 más que los que solía recaudar el sistema anterior. Con el tiempo, el régimen fiscal se complementó con una serie de impuestos indirectos y rentas estancadas: vino, naipes y carruajes (1805), sal (1806) y tabaco (1811).
A la vez que lograba que el dinero volviese a fluir por las venas del Estado, se propuso reducir todo gasto superfluo, enfrentando a dos ministerios como “enemigos naturales” el de Finanzas y el del Tesoro, como el mismo afirmaba: “Uno me dice: "Prometí tanto, y se debe tanto"; y el otro: "Se ha recaudado tanto". Al enfrentarlos obtengo seguridad”. Mientras murmuraba para sí “estoy rodeado por una pandilla de canallas”, el pequeño cabo consiguió equilibrar el presupuesto, retiró el papel moneda sobrante y redujo la deuda pública a la minúscula cantidad de ochenta millones de francos, cuando el Estado había llegado a deber, como ya hemos dicho, 475 millones. Todo ello a costa de revisar, muchas veces en persona, las cuentas públicas. Se cuenta que en cierta ocasión encontró un error contable de un franco con cuarenta y cinco céntimos en un presupuesto de varios miles de francos.
Para evitar el carácter usurario de los préstamos bancarios que debió suscribir al principio a un 16% de interés, cuando consideraba que cualquier tipo superior al 6% era un robo, el 13 de febrero de 1800 creó el Banco de Francia, con un capital inicial de treinta millones de francos, con capacidad de emitir moneda hasta el límite lógico de las reservas reales en oro, limitando el interés de sus préstamos al 6% establecido, cualquier ganancia adicional debería integrar sus fondos de reserva. Para mayor seguridad, en 1807 fundó una oficina de Auditoría con la misión de controlar cada céntimo del gasto público. De esta manera, nunca necesitó devaluar la moneda circulante y el costo de la vida se mantuvo estable desde el primer año de su Consulado. Para muestra la evolución del valor de de los bonos de la deuda pública, que se cotizaban a doce francos al final del Directorio, a 44 francos en 1800 y valían 94,40 en 1807."


Hablando de "La Pepa" en Anatomía de la Historia

19.03.12 | 17:44. Archivado en Actualidad, Historia

http://anatomiadelahistoria.com/2012/03/cambios-y-permanencias-en-la-espana-preconstitucional-1808-1812/

La España preconstitucional, 1808-1812 | Anatomía de la Historia via kwout


El "Sansón de Exttremadura" en la revista Anatomía de la Historia

09.01.12 | 18:18. Archivado en Literatura, Historia


"El adoquín de María Pita"

26.09.11 | 17:28. Archivado en Actualidad, Historia


Conferencia: "El Ferrol de la Ilustración"

08.05.11 | 22:15. Archivado en Sobre el autor, Historia

El próximo jueves, 12 de mayo, a las 20:00 horas, impartiré una conferencia que bajo el título “El Ferrol de la Ilustración”, servirá de marco de presentación del nº VI de la revista NALGURES, publicación de la Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia. Será en la sede de la Fundación Caixa Galicia en Ferrol. Ni que decir tiene que están todos invitados.


Crítica de Breve Historia de los Borbones españoles en la web de Historia Hislibris

09.12.10 | 21:14. Archivado en Sobre el autor, Historia

Extensa y agradable crítica que bien que agradezco. Pinchen sobre el enlace para acceder al artículo.


Entrevista en Periodista Digital en torno a nuestra Breve Historia de los Borbones

11.11.10 | 00:53. Archivado en Sobre el autor, Historia


Presentación de nuestra "Breve Historia de los Borbones españoles"

08.10.10 | 19:33. Archivado en Sobre el autor, Historia

Invitacion_presentacion_Breve_historia_de_los_Borbones_españoles

Será el próximo jueves, 14 de octubre, a las 20,30 horas. Como digo siempre, están todos invitados.

Sinopsis de la editorial

Todo comenzó un 25 de julio de 1593 en Francia, cuando Enrique III de Navarra, con un gesto que ha quedado para la Historia como uno de los mejores ejemplos de praxis política, decide que “París bien vale una misa” y repudia la doctrina protestante a favor de la fe católica. Es así como este monarca llega a ocupar el trono francés con el nombre de Enrique V y marca el comienzo de la que sería la casa reinante más poderosa de Europa, los Borbones.

Esta obra de Juan Granados recorre tres siglos de la Historia de España y de Europa para desvelar las claves socio-biográficas que permiten entender el devenir de una dinastía real tan poderosa y longeva como controvertida.

Desde el acceso al trono de Felipe de Anjou, tras la Guerra de Sucesión, fue claro que su modo de administrar el poder se distanciaba del de sus antecesores los Austrias. Empezaba a imponerse una monarquía absoluta atemperada bajo los cánones del que luego se dio en llamar Despotismo Ilustrado. Sus sucesores no se desviaron del recorrido macado de Felipe. Desde el melancólico Felipe V hasta Fernando VI, abúlico y demente en los últimos años de su reinado, y Carlos III, amante del ocio y la caza, todos apelaron a personalidades con sentido de estado como Patiño, Ensenada, Carvajal, Aranda o Campomanes para afirmar el célebre reformismo borbónico.

A lo largo de los siglos XIX y XX, la dinastía no dejó de poner de manifiesto su facilidad para la polémica. De hecho, la muerte del rey reformador Carlos III en diciembre de 1808, trajo al poder a su hijo Carlos, quien bien pronto mostró su tendencia pusilánime a la hora de tomar las riendas del Estado, entregando los resortes del poder a un favorito, Manuel Godoy, cuyo único y dudoso mérito era el ser amante de la reina. En esta condición de decadencia, España se dispone a afrontar la profunda crisis planteada en toda Europa por la Revolución Francesa, un acontecimiento sin precedentes que marca el fin del Imperio y el giro liberal que cambia para siempre el destino de España. Es ahora cuando asistimos al bochornoso enfrentamiento entre Carlos IV y su hijo Fernando, tres guerras carlistas causadas por la indignación de un pretendiente, una reina, Isabel II, castiza y liberal, entregada al poder de la milicia.

Más tarde, a un campechano Alfonso XII le correspondería presidir el periodo de estabilidad conocido como «la Restauración» y que su hijo Alfonso XIII arrojó por la borda al entregarse al arbitrio de una dictadura. Empieza entonces un largo período de exilio y los reiterados y siempre frustrados intentos de Juan de Borbón para recuperar el trono de España… hasta Juan Carlos I, encargado de curar las heridas del pasado y conducir a España hacia la democracia y la modernidad.

Breve historia de los Borbones españoles no solo es una obra divulgativa rigurosa y documentada, sino que también relata un sinfín de anécdotas desconocidas para el gran público, que dejan al descubierto la cara más humana de los protagonistas de la Historia. El estilo ameno y la facilidad de lectura de los ensayos históricos de Juan Granados hacen que “se lean como una novela”, en palabras del catedrático de Historia Moderna José Luis Gómez Urdáñez, que firma el prólogo a este libro. Lo que no le quita solidez a los datos y argumentos esgrimidos en esta obra, más necesaria que nunca –cono nos recuerda Gómez Urdáñez– para que el lector sepa enfrentarse a la incertidumbre y el vértigo de las transiciones sucesorias que se avecinan en la casa real.

Entrevista al autor

¿Qué le ha impulsado a escribir la historia de esta dinastía? ¿Cree que había un vacío editorial sobre la dinastía borbónica?

Desde luego mi trabajo como historiador digamos “formal”, buena parte de mis investigaciones se han centrado en el estudio de las élites gubernamentales durante los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, inevitablemente terminas estudiando la Corte y la Monarquía. Por otra parte, estas líneas de trabajo me habían conducido también a la narrativa histórica a través de Sartine y su época, donde de nuevo nos dimos de bruces con el atribulado Fernando VI. A mayores de esto, en 1999 la EDITORIAL Vía Láctea me encargó la elaboración de un manual de Historia Contemporánea de España, de forma que mi contacto con los Borbones se ha vuelto casi un asunto de familia.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta, como bien dice mi buen amigo el profesor de la Univ. De la Rioja Jose Luis Gómez Urdáñez en el prólogo de la obra, la última incursión biográfica realizada desde el campo de los historiadores, data de los años 2000/2002, cuando la editorial Arlanza publicó una serie de excelentes biografías sobre los Borbones españoles, yo creo que una obra de difusión como esta cae muy bien en este 2010.

¿Qué van a descubrir los lectores sobre los Borbones leyendo esta obra?

Espero que muchas cosas, la mayoría les sonará porque el rico anecdotario de la dinastía pertenece ya al acerbo popular. No obstante he procurado descubrir alguna perla extraída directamente de los archivos, además de aportar mi particular visión de este largo período, algo obviamente inevitable. He procurado, creo que lo procuro siempre, congraciar el rigor historiográfico con la amenidad. Los lectores nos darán su veredicto y dirán si lo hemos logrado o no, yo sólo puedo decir que he disfrutado enormemente con el trabajo que requería esta obra, breve en extensión pero muy amplia en asunto y documentación.

¿Podría explicarnos el proceso que lleva a cabo para redactar una obra de estas características (documentación, fuentes empleadas, contrastación de datos, escritura, revisión)?

Una obra de estas características se basa casi exclusivamente en una amplia base de documentación bibliográfica, aunque, como le decía, también hemos recabado fuentes documentales primarias. En cuanto a la bibliografía, es evidente que se ha de usar lo más reciente y autorizado, pero nunca he desdeñado la utilización de aquellas viejas historias publicadas en el siglo XIX, que son un monumento literario y riquísimas en datos y anécdotas, mucho más que las recientes, ponga por caso la Historia General de España de Modesto Lafuente, que es un verdadero filón de “historias menudas”. Junto a esto, siempre me ha gustado consultar fuentes de otro tipo, por ejemplo diarios de sesiones de las Cortes, archivos fotográficos y, naturalmente, la literatura del momento. En este sentido, Benito Pérez Galdós, comentando el reinado de Isabel II, resulta insuperable, no le digo nada de Pio Baroja si del problema carlista se trata.

Usted es conocido principalmente como autor de ficción, de la saga Sartine, ¿cómo espera que acojan sus lectores esta obra divulgativa?

Desde luego el gremio de los historiadores ya tiene noticia de mí, fundamentalmente por mis investigaciones sobre los Intendentes españoles del siglo XVIII o la política naval de la dinastía Borbónica. En cuanto al gran público, espero contar al menos con el mismo apoyo que han brindado a mis novelas históricas, con la idea de complacer sus expectativas he trabajado, no podría ser de otra manera.


El general Luis Alejandre Sintes presenta su nuevo ensayo: "La aventura mexicana del general Prim"

26.05.09 | 22:17. Archivado en Literatura, Historia

Mi buen amigo y compañero en Edhasa Luis Alejandre Síntes anda de presentaciones de su último ensayo: La aventura mexicana del general Prim, un libro excelente, al que auguro tanto éxito como el anterior dedicado como saben a seguir los pasos del coronel Carlos Palanca en medio de la apasionante aventura española en la Cochinchina (1858). Nuevamente el esfuerzo heurístico, que es más que notable, con documentación que ve, en muchos casos, por primera vez la luz, se combina con la amenidad narrativa propia del general, que sabe de esto y mucho. He disfrutado enormemente con las peripecias mexicanas de aquel hijo del pueblo de Reus, tan sensato como valiente, al que sólo pudieron parar a traición en la infausta calle del Turco. Y es que aquella romántica aventura al socaire de los proyectos políticos de Napoleón III (1861), con Juárez, Maximiliano y Prím, nada menos y todos a la vez, resulta cinematográfica, verdaderamente apasionante. Como el que suscribe posee muy afortunadamente información privilegiada, gracias a un largo café casi conspirativo con el general en la Bayona de Galicia, donde fue tomada la foto que ilustra esta reseña, creo que cabrá esperar más ensayo histórico, incluso podría decirles a dónde viajaremos la próxima vez, pero me lo voy a guardar, claro que sólo por el momento.

Sí les adelanto que las próximas presentaciones de La aventura mexicana del general Prim, tendrán lugar el martes 9 de junio a las 19.30 horas en el palacio de Buenavista de Madrid (calle de Alcalá), donde por cierto han colocado una estatua enorme de “nuestro” Gran Capitán. Y, como no, en la misma Reus y en su Museo Archivo Municipal, el viernes 12 de junio a las 20.00 horas. No es cosa de perdérselo.

Esto nos cuenta la contraportada:

El 31 de octubre de 1861, Gran Bretaña, Francia y España firmaron en Londres un tratado para intervenir conjuntamente en México –país que acababa de suspender el pago de la deuda externa durante dos años y de expulsar al embajador español–, con la intención de salvaguardar sus intereses económicos y la seguridad de sus ciudadanos, y con el propósito explícito de "no ejercer en los negocios interiores de México influencia alguna capaz de menoscabar el derecho que tiene la nación para escoger y constituir la forma de su gobierno".
Apenas dos meses después de la firma de este acuerdo llegaba a Veracruz quien por entonces, tras la Guerra de África (1859-1860), era ya el militar español de mayor prestigio. Sin embargo, la situación con que se encontró era muy distinta a la que el Gobierno le había anunciado, y las relaciones con las tropas británicas y sobre todo francesas fueron muy diferentes a las que el tratado de Londres permitía augurar.

Sin dejar de lado su pericia castrense, Prim sorprendió al mundo manifestándose como un habilidoso diplomático capaz de atemperar el deseo de los franceses de instaurar a sangre y fuego una monarquía en México, convencer a las autoridades americanas de que no tenía ninguna intención de ocupar territorios y, no menos importante, evitar que los convulsos acontecimientos que vivía Centroamérica en esos meses se lo llevaran por delante.

El general Alejandre consigue aunar rigor y amenidad en un tipo de ensayo poco frecuente en nuestras letras.

LA AVENTURA MEXICANA DEL GENERAL PRIM (EDHASA)
Luis ALEJANDRE SINTES
ISBN 978-84-350-3983-3
Páginas : 384 - Formato : 15 x 23 cms.
Encuadernación : Tapa dura


Miércoles, 22 de noviembre

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El Gran Capitán Sartine

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