
04.10.09 @ 12:41:39. Archivado en Literatura

EL REENCUENTRO
¿Cómo aman las mujeres?
Editorial Cálamo
2CVoces
243 págs.
ISBN: 978-84-95860-60-6
"El deseo es la verdadera esencia del hombre."
Spinoza
“El Reencuentro”, con prólogo de la gran Neus Arqués, es la primera novela de la escritora barcelonesa Carmen Robles, que estará en las librerías a partir del próximo 20 de octubre. Como ya pueden suponer, es novela de amor, o por mejor decir, un glorioso y casi didáctico esfuerzo por desvelar ciertas notas, ciertas esencias, que dominan las relaciones entre hombres y mujeres. Asunto complejo y harto difícil de reflejar con palabras, del que la autora, por cierto, ha salido bien airosa. A muchos, hablando de amor, nos suele quedar una cierta sensación de imposibilidad, un “el Amor es”, “el Amor es…”, como le ocurría al viejo Jack Nicholson en aquella extraordinaria película “Mejor imposible” (As Good as It Gets) ¿recuerdan? El Amor, sí, esa cosa olorosa y orgánica que nace, crece, en ocasiones se reproduce y tiende indefectiblemente a morirse o a malvivir a base de cuidados paliativos; siempre a medio camino entre la conmiseración, el confort y la hipoteca.
Pues bien, lejos de arrendarse ante tamaño proyecto, Carmen Robles se ha armado de bisturí y ojo clínico, para radiografiar la más intensa de las relaciones a través de los ojos de una mujer. Y lo ha hecho de tal manera, que casi causa sonrojo reconocerse en éste o aquel personaje, demonios, ¿somos todos tan parecidos o tan previsiblemente distintos? Se ve que sí, que hay distancias, salvables, pero distancias entre hombres y mujeres, barreras que hay que saber traspasar a base, imagino, de sentido del humor, un punto de intuición y algo de suerte.. No es fácil, decía Gordon Childe que el hombre caza y la mujer recolecta, esto es pura fisiología antropológica a la que hoy se le dice “la teoría del gen egoísta”, y algo de esto debe subyacer en todos nosotros en el prólogo del siglo XXI. Carmen lo sabe bien y así lo refleja, con prosa tan sensual como directa. Adelantaré aquí que “El Reencuentro” guarda un lugar para la luminosa esperanza, claro que sí, el resto léanlo allí, no les defraudará. Como aseguraba Woody Allen en su “discurso a los graduados”: “Resumiendo, resulta claro que el futuro ofrece grandes oportunidades. Pero puede ocultar también peligrosas trampas. Así que todo el truco estará en esquivar las trampas, aprovechar las oportunidades y estar de vuelta en casa a las seis de la tarde”.
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14.08.09 @ 12:48:45. Archivado en Literatura

“Las divas no eran estrellas jóvenes que se prendían y apagaban al antojo de la publicidad y de los quirófanos. Eran verdaderos cometas que se gestaban rara vez dentro del vientre humano No necesitaban hacer uso de una palabra destructiva para brillar, porque su luz era natural”
Farsándula
Editorial Forja.
1° Ed., Año 2009
I.S.B.N.: 978-956-8323-70-7
224 páginas
Farsándula es la primera novela de la escritora chilena Mariana Sepúlveda. Es novela coral, de las que fluyen de forma tan natural como la vida. Hace poco repasaba por casualidad una entrevista realizada a la célebre neuróloga italiana Rita Levi Montalcini, espléndida mujer, que llegada a la centena, todavía no ha perdido la esperanza, tampoco la curiosidad. Enseguida encontré analogías entre la Levi y la Moira de Mariana Sepúlveda. Moira es una diva crepuscular, pero diva al fin y al cabo, perteneciente a esa suerte de personas que, lejos de claudicar, han comprendido que el secreto de la vida consiste en resistir y no aflojar nunca. Esto desconcierta mucho a envidiosos y fatuos, que suelen resultar ser mucho más flojos y, desde luego, poco perseverantes en todo lo que emprenden; gana al final quien cree en sus sueños a pesar de contemplar cada día un horizonte espeso y desesperanzado. Uno, que siempre ha creído que todo está a nuestro alcance si nos tomamos el trabajo de quererlo de verdad, no puede más que alegrarse con el hallazgo de esta gran novela, que les recomiendo muy vivamente, tanto por el asunto, como por el descubrimiento de esa prosa fácil y fluida, rica en palabras e ideas, que la autora nos regala. Conozco privilegiadamente que habrá próxima novela, es lógico, Mariana ha alcanzado su sueño
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Gracias al excelente trabajo de Luis Balcarce. de Periodista Digital, ya están disponibles en You Tube los vídeos de la presentación en la Casa de Galicia de Madrid del libro de Jose luis Pardo "La Coruña su alma oculta", yo creo que se aprecia que lo pasamos muy bien y que estuvimos excelentemente acompañados, habrá más, el libro de Jose Luis es un libro "con patas". Aquí les dejo los enlaces a los vídeos de Gonzalo Martín, Jose Luis Pardo y quien suscribe, así como del coloquio posterior.
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La fértil obra de Jose Luis Pardo Caeeiro va caminando sola y a cada poco nos proporciona una nueva alegría. El próximo 22 de junio a las 20 horas se presentará en la Casa de Galicia de Madrid, un maravilloso palacete de los años veinte situado en la calle Casado del Alisal 8. Gonzalo Martín y un servidor nos encargameremos de presentar al alimón la última obra de Jose Luis, que aúna con maestría la fotografía nocturna de la inmortal Marineda con textos que, les aseguro, dejan poso y proporcionan un excelente mosaico de la historia viva de la ciudad herculina. Lo pasaremos bien, ni que decir tiene que quedan invitados.
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Mi buen amigo y compañero en Edhasa Luis Alejandre Síntes anda de presentaciones de su último ensayo: La aventura mexicana del general Prim, un libro excelente, al que auguro tanto éxito como el anterior dedicado como saben a seguir los pasos del coronel Carlos Palanca en medio de la apasionante aventura española en la Cochinchina (1858). Nuevamente el esfuerzo heurístico, que es más que notable, con documentación que ve, en muchos casos, por primera vez la luz, se combina con la amenidad narrativa propia del general, que sabe de esto y mucho. He disfrutado enormemente con las peripecias mexicanas de aquel hijo del pueblo de Reus, tan sensato como valiente, al que sólo pudieron parar a traición en la infausta calle del Turco. Y es que aquella romántica aventura al socaire de los proyectos políticos de Napoleón III (1861), con Juárez, Maximiliano y Prím, nada menos y todos a la vez, resulta cinematográfica, verdaderamente apasionante. Como el que suscribe posee muy afortunadamente información privilegiada, gracias a un largo café casi conspirativo con el general en la Bayona de Galicia, donde fue tomada la foto que ilustra esta reseña, creo que cabrá esperar más ensayo histórico, incluso podría decirles a dónde viajaremos la próxima vez, pero me lo voy a guardar, claro que sólo por el momento.
Sí les adelanto que las próximas presentaciones de La aventura mexicana del general Prim, tendrán lugar el martes 9 de junio a las 19.30 horas en el palacio de Buenavista de Madrid (calle de Alcalá), donde por cierto han colocado una estatua enorme de “nuestro” Gran Capitán. Y, como no, en la misma Reus y en su Museo Archivo Municipal, el viernes 12 de junio a las 20.00 horas. No es cosa de perdérselo.
Esto nos cuenta la contraportada:

El 31 de octubre de 1861, Gran Bretaña, Francia y España firmaron en Londres un tratado para intervenir conjuntamente en México –país que acababa de suspender el pago de la deuda externa durante dos años y de expulsar al embajador español–, con la intención de salvaguardar sus intereses económicos y la seguridad de sus ciudadanos, y con el propósito explícito de "no ejercer en los negocios interiores de México influencia alguna capaz de menoscabar el derecho que tiene la nación para escoger y constituir la forma de su gobierno".
Apenas dos meses después de la firma de este acuerdo llegaba a Veracruz quien por entonces, tras la Guerra de África (1859-1860), era ya el militar español de mayor prestigio. Sin embargo, la situación con que se encontró era muy distinta a la que el Gobierno le había anunciado, y las relaciones con las tropas británicas y sobre todo francesas fueron muy diferentes a las que el tratado de Londres permitía augurar.
Sin dejar de lado su pericia castrense, Prim sorprendió al mundo manifestándose como un habilidoso diplomático capaz de atemperar el deseo de los franceses de instaurar a sangre y fuego una monarquía en México, convencer a las autoridades americanas de que no tenía ninguna intención de ocupar territorios y, no menos importante, evitar que los convulsos acontecimientos que vivía Centroamérica en esos meses se lo llevaran por delante.
El general Alejandre consigue aunar rigor y amenidad en un tipo de ensayo poco frecuente en nuestras letras.
LA AVENTURA MEXICANA DEL GENERAL PRIM (EDHASA)
Luis ALEJANDRE SINTES
ISBN 978-84-350-3983-3
Páginas : 384 - Formato : 15 x 23 cms.
Encuadernación : Tapa dura
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26.04.09 @ 11:42:32. Archivado en Literatura, La red
Recientemente Michael Living publicó en el New York Times el artículo que aquí les traigo en el que reflexiona sobre el papel de editoriales y agentes en un mundo cambiante, donde la web tiene cada día más que decir. Una reflexión interesante, aunque en mi opinión maniquea en exceso, por mi experiencia personal he de decir que no todos los editores son iguales, tampoco los agentes literarios, aquí el azar y la suerte todavía resultan decisivos y cada uno habla de la misa como le va en ella, claro es.
La muerte de las editoras tradicionales
Michael Levin*
Enero 29, 2009
Hace algunas semanas murió la industria editorial. La debacle económica fue el meteorito que golpeó al dinosaurio en la mismísima frente. La única sorpresa fue que las editoriales tradicionales duraran tanto.
Los despidos de los ejecutivos de la industria, los recortes masivos de personal en las más importantes casas editoras, así como la decisión de por lo menos una de las grandes editoriales de no aceptar nuevas propuestas de libros indican, de conjunto, el fin de la influencia de las grandes empresas del ramo. Por supuesto, seguirán operando para alimentar con libros de celebridades a un público obsesionado con ellas, y lo harán a través de puntos no tradicionales de venta de libros, como Wal-Mart y los supermercados locales. Pero el ramo que comenzó con editores que amaban los libros y publicaban lo que ellos querían está desapareciendo, víctima de su incapacidad para encontrar una razón de ser en el mundo de Internet y la impresión según demanda.
Los despidos son la consecuencia inmediata de una economía que se hunde, pero la muerte de la publicación tradicional es, en realidad, un suicidio. El ramo editorial devino demasiado grande y necio para poder sobrevivir, una víctima de su propia arrogancia y sus prácticas comerciales insensatas.
¿Quién escogió esto?
¿Existe acaso otra industria que escoge sus novísimas ofertas a partir del capricho colectivo de un grupo de personas (los responsables de las adquisiciones) que apenas poseen experiencia comercial? ¿Existe alguna otra industria que produzca miles de productos nuevos cada año y sólo brinde apoyo mercadotécnico a un puñado de ellos? Incluso los Tres Grandes del automotor realizan pruebas de mercado antes de que sus autos aparezcan en los salones de exhibición.
Dificultades para publicar
Hace 20 años, los editores hablaban de la regla del 80-20: el 80 por ciento de los dólares para publicidad se destinaban al 20 por ciento de los libros. Hoy, la regla más bien es del 90-10, o incluso del 99-1. Si el doctor Phil publica un libro nuevo en el mismo catálogo de autores noveles, obtendrá todos los dólares de mercadotecnia, mientras que un autor nuevo tendrá que conformarse con las migajas. Como resultado de ello, las ventas del autor novel serán tan escasas que los agentes y editores tomarán la (mala) decisión de que la obra de éste nunca podrá venderse, por lo que el autor jamás conseguirá un contrato.
Cuando entro en una biblioteca o una librería y estudio las nuevas ofertas de las grandes editoriales acabo siempre haciéndome las mismas tres preguntas: ¿Por qué decidieron publicar esta obra? ¿Quiénes, según aquéllas, desean en realidad adquirirla? ¿Qué otras obras rechazaron si fue ésta la que contrataron?
A fin de cuentas, ¿qué nos ofrecen las grandes editoriales? Sobre todo lo mismo, una y otra vez: tratados políticos que se inclinan a la izquierda o la derecha (pero que ofrecen más calor que luz). Libros de dietas y ejercicios que no son más que un refrito de lo dicho por otros libros de dietas y ejercicios: coma menos y muévase más. Libros que reciclan a otros autores dándoles un giro religioso o con un nuevo punto de vista en cuanto a cómo hacer más dinero. O libros que no se cansan de hablar pero no dicen nada nuevo.
En una ocasión el director ejecutivo de una gran cadena editorial admitió que sólo el 2 por ciento de los libros de sus tiendas se vendían; el resto era “papel de tapizar”. En realidad, debido a la mala calidad del material que publican y el escaso esfuerzo que hacen por vender libros, las grandes empresas no actúan como si se preocuparan de su negocio
El SDAL o Síndrome de distracción del agente literario
Están también los agentes literarios, una clase formada por la gente con menos mentalidad comercial y menos organizada de todo el mundo de los negocios. Si trabajaran en cualquier otro ramo serían despedidos debido a sus hábitos de dejar que los proyectos languidezcan, se deslicen entre grietas y queden a mitad del camino. Pero esto no ocurre en el mundo de las publicaciones, donde no existen los plazos de entrega. Nunca he logrado comprender cómo logra sobrevivir la mayoría de los agentes literarios. Son notoriamente irresponsables cuando se trata de estar al tanto de sus obligaciones, de mantener el contacto con sus clientes y manejar las propuestas editoriales que hacen. ¿A qué se dedican entonces los agentes editoriales, de quienes sus clientes suelen quejarse porque no responden sus llamadas telefónicas o sus e-mails?
Quizás si hiciesen un trabajo mejor de revisión y selección de proyectos y propusieran a las editoriales libros interesantes y vendibles, aquéllas tendrían más material para trabajar. O quizás ni siquiera así lo tendrían.
Yo llamo “Síndrome de distracción del agente literario” (SDAL) al modo de trabajar de la mayoría de los agentes literarios. No sé a ciencia cierta qué es lo que los distrae de hacer su trabajo básico, que no es otro que el de leer y criticar las propuestas y buscar contratos de edición. Cómo subsiste la mayoría de ellos sigue siendo un misterio para mí.
Y acabará siendo un misterio para ellos, toda vez que el futuro de la publicación por royalties resulta poco o nada ventajosa para la inmensa mayoría de los libros. Ahora se está avanzando hacia un modelo en el que los autores obtienen una parte al final en vez de un adelanto generoso al principio. Mi última averiguación mostró que el 15 por ciento de 0 equivale a 0. Por consiguiente, a no ser que los agentes se hagan mucho más eficientes, tendrán que buscar trabajo en otros campos, tal como hacen los editores que han perdido sus empleos.
Entonces, ¿cuál es el futuro? Siempre habrá millones disponibles para las Hillary Clinton y otros pesos pesados de la política que buscan contratar la publicación de sus libros. ¿Por qué? Porque si usted es Sumner Redstone y es el propietario de Viacom y desea hacerle una donación a una senadora famosa, usted podrá enmascararla como un adelanto que realiza su división editorial Simon & Schuster. Y siempre habrá espacio para lo que incluso la industria editorial acostumbraba a calificar de “libros que no son libros”, es decir, materiales sobre gatos, dietas nuevas y nuevos medios de llegar a Dios sin necesidad de rezar o de hacer algo por sus contemporáneos.
El futuro ya está aquí… Y tiene que ver con usted mismo
Entonces, ¿cuál es el futuro de la industria editorial? Después de decenas de años, los trogloditas que dirigen los imperios editoriales de Nueva York nunca reflexionaron sobre cómo sobrevivir en la era digital. La importancia que tienen hoy las grandes editoriales puede compararse con la de la industria tradicional de la música (casi muerta) la radio FM (casi muerta) o las tres grandes estaciones de televisión (siguen respirando, pero son cada vez menos relevantes en un mundo de hágalo usted mismo y 600 canales). Las grandes empresas de edición subsistirán como entes modestos y menoscabados, pero nunca gozarán de la importancia que tuvieron.
El futuro es el de las publicaciones que están en nuestras manos, que dependen de nosotros y de aquéllos con algún dinero para autopublicarse mediante una compañía de impresión según demanda y las que se ocupan de crear sitios web donde publicar e-libros. Dicho de otro modo, el futuro de la publicación tiene mucho que ver las con emisiones destinadas a grupos específicos, como ocurre con la música y el video.
En este caso usted mismo es el escritor y el editor (y también, el que se encarga de la venta, en algunos casos con la ayuda de una empresa de autopublicaciones). Usted escoge su público, se encarga de comunicarse directamente con él, sin necesidad, por fin, de arrastrarse a los pies de los agentes literarios y responsables de las adquisiciones, cuyos empleos, para decirlo con franqueza, están desapareciendo. Conozca al nuevo jefe: usted mismo.
¿Qué hace uno con tanto poder? Vender a montones. Utilizar la Internet 2.0, la red social de Internet para establecer contactos con el público específico al que va dirigido su libro. Se conecta con él a través de Facebook, You Tube, GoogleAds, o cualquier otro medio nuevo, atractivo, que aparezca mañana. Poner las ideas de uno en manos del público, de la misma manera cómo las bandas noveles ponen su música en los oídos de los escuchas del mundo entero, sin que medie la excesivamente comercializada y agotada industria editorial
De esta manera usted consigue decir lo que desea y a aquéllos a los que quiere llegar, y puede hacerlo ahora mismo, sin necesidad de esperar todo un período, ya tradicional, de dos años, cuando ya sus ideas languidecieron en medio de la brega por conseguir que un agente literario le preste alguna atención, por lograr firmar un contrato de publicación, a sabiendas de que su libro permanecerá en un limbo hasta que, ¡por fin!, llegue la fecha de publicarlo.
Con los métodos modernos y baratos, la fecha de publicación coincide con el momento en que uno termina el manuscrito, espera unos pocos días para que una empresa de publicaciones prepare el libro y lo imprima.
Es excitante, algo fantástico, y está al alcance de su mano. La edición tradicional murió, víctima de su propia arrogancia. ¡Escritores del mundo, álcense sobre los restos de los trogloditas! Un mundo nuevo espera, y todo depende de ustedes mismos.
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* Michael Living, del New York Times, es autor de más de 60 libros, algunos de los cuales se convirtieron en best-sellers.
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Ya sabrán que nada me pone de mejor humor que dedicar un rato a los amigos. Vivir en medio de una comunidad literaria basada en el mutuo aprecio y el afecto humano e intelectual es uno de los grandes placeres de la vida. Y como resulta que mis amigos no cesan de publicar, a veces llego tarde, pero llego. Hoy mismo se ha presentado en la Comunidad de Murcia el ensayo de Rafael Herrera: Un largo día, globalización y crisis política.

A pesar de que conozco la obra de Herrera desde hace años, no cesa de sorprenderme, esta vez se ha atrevido con todo y con todos, hacía mucho tiempo que no leía una reflexión tan valiente y ajustada a la gris realidad que nos toca vivir. No observarán en ella concesiones al “buenismo panfilista oficial” aquí hay ética, moral y filosofía de la buena; o sea las cosas por su directo nombre, por ejemplo, valores sí, pero los objetivamente admirables, no los que nos pongan delante por muy “interculturales” que resulten ser. Rafael Herrera cree, como yo, que los enemigos de la libertad no nos van a tratar mejor porque les facilitemos la vida mostrando inmensas y serviles tragaderas ante todo lo que venga de latitudes más o menos subtropicales, ya me van entendiendo. Obra, pues, necesaria y con el tiempo imprescindible, lo veremos.

Por otra parte, mi buen amigo el viajero, Nonwritter, Nacho al fin, arquitecto y “paseante invisible” nos ofrece hoy un redondo libro de viajes en torno a la India. Ya sabrán por su blog como se las gasta nuestros Stendhal del siglo XXI, a mí me ha sorprendido hace mucho tiempo y no ha cesado de hacerlo. Grandes fotografías y deliciosos textos, no se lo pueden perder. Sorprende, además, la calidad que ha alcanzado la edición a demanda en estos tiempos, francamente impresionante.
Mi enhorabuena a los dos, queridos, el pensamiento sólo crece por contraste y vuestra letra me hace feliz. Larga vida a vuestros textos, que sean libros “con patas” que es lo que los “writters” nos deseamos siempre.
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El portal de Historia “Historias de la Historia”, bien conocido por los visitantes de este blog y Toison Ediciones, convocan el Primer Premio de Relato Corto de HDH. Una parte del premio será la publicación de los cuentos ganadores en la Revista Medieval. Creo que esto supone una excelente ocasión para que escritores noveles y no tanto, se den a conocer. Mi buen amigo Javier Sanz nos ha liado un buen número de escritores de histórica para que echemos una mano. Ni que decir tiene que lo haremos encantados.
El jurado estará formado por:
-Mª Pilar Queralt
-Magdalena Lasala
-Juan Eslava Galán
-Jesús Callejo
-Fernando Martínez Laínez
-José Calvo Poyato
-Sebastián Roa y quien suscribe.
Lo dicho, animo a todos a participar, ya tengo ganas de leer esos escritos construidos al amor de la lumbre y al calor de un corazón inquieto. Las bases, naturalmente, en Historias de la Historia.
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18.01.09 @ 20:09:09. Archivado en Literatura

Me ha gustado esta larga entrevista que Alvarado Tenorio realizó a Jaime Gil de Biedma en 1984, esencias de escritor, repaso del mundo. Aquí les dejo sustancioso fragmentos.
-Fue entonces, en esos años, cuando se hizo poeta…
-Yo decidí hacerme poeta desde muy joven, cuando tenía diecinueve años, pero mis poemas se publicaron diez años después; no se por qué, pero esa fue mi decisión y un día de esos, luego de haber leído y bebido toda la poesía del mundo, escribí mi primer poema. Primero me eduqué en la poesía del Siglo de Oro, en el simbolismo francés, me leí todo Baudelaire y toda la poesía española del 27. Hacer poesía fue para mí una manera de construirme un muro contra el mundo exterior, una suerte de andamio contra mis propias debilidades interiores. Luego, cuando a partir de los años cincuenta me interesé por la poesía social, fundé mi propia voz, una voz que luego no he querido dilapidar, repitiéndome. Usted sabe que yo he escrito poco, pero lo cierto es que en algún momento, tras prolongadas imitaciones de voces y formas, alcancé no el poema sino la poesía, una voz, un tono que me hacía idéntico a la imagen que había querido crear de mí ante los otros. Pude saber cuáles eran mis sentimientos, y que deseaba hacer en mi vida. Eso sucedió cuando viví mis primeros treinta años, cuando escribí Moralidades. En esos años yo guardaba como un secreto, en mi cuerpo, esos poemas, y me negaba a ponerlos por escrito, iba con ellos como un tesoro oculto de un pirata, como unas joyas que nunca iría a mostrar a otros, como aquel vendedor de orfebrerías que hay en un poema de Kavafis, que mira cada tarde antes de cerrar la tienda y no muestra a sus clientes, algo así como cuando se hace el amor y se retarda el orgasmo…
-¿Por qué esos poemas llevan ese título de Moralidades, no es una contradicción con su tiempo y su manera de ser y pensar?
-Las moralidades, que gozaron de gran popularidad en la edad media, son dramas que se representaban en los atrios de las iglesias y catedrales y respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central era la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Mis poemas de ese libro continúan en la tónica de Compañeros de viaje, son moralejas sobre la hipocresía y la opresión, la amistad y las conversaciones de esos años de torvo franquismo…
-Hay quienes dicen que siendo usted catalán su patria es el español y su alma es inglesa, aparte de tenerlo como un aristócrata de izquierdas…
-Esas deben ser deducciones suyas propias Alvarado. No he oído que nadie en España diga algo así.
Para fomentar sus impertinencias voy a decirle que los Gil descienden de Alonso Gil, un caballero del rey Ramiro del reino de León. Gil quiere decir El Elegido o El Defendido, pero también hubo Gil en los reinos de Valencia, o en Andalucía. Mi abuelo Gil y Becerril casó con una Biedma y Oñate y a él se le ocurrió solicitar licencia para que sus vástagos usaran los dos apellidos fungidos en uno y desde entonces nos llamamos Gil de Biedma.
Mi lengua materna es el castellano, y en él he escrito todo. Pero mis apellidos tampoco son catalanes, en mi familia no se hablaba catalán y como le he dicho la guerra la pasé en Castilla y luego de la guerra, al volver a Cataluña, el catalán estuvo prohibido por años. Cuando hablo el poco catalán que conozco me avergüenzo de mi acento. Además yo aprendí inglés y francés antes de hablar catalán. En Inglaterra viví algunos meses durante los primeros años cincuentas, en una vieja casona de Eaton Place y como bien puede darse cuenta en su ignorancia yo visto y bebo como un inglés. Estuve en Oxford haciendo unos cursos de económicas, pero en verdad lo que descubrí en Inglaterra fue a Auden primero y luego a Eliot y a William Epson y Mathiew Arnold. Cuando fui a Inglaterra yo estaba intoxicado por la poesía de Aleixandre y la de Guillén. En inglés leí entonces a Spender y aun cuando había leído ya a Eliot en las versiones de Gaos, fue en Londres cuando pude darme cuenta de la magnitud de su obra, de la grandeza de su musicalidad, de su prosodia.
-Ángel González me dijo que usted era de izquierdas pero ya no ejercía…
-¿Cómo? Usted cree que con esta cabeza de romano, calvo, y con estos ojos azules, soy una suerte de terrorista oculto, o ¿qué? Pero si habré sido, digamos, marxista. De militancia nada, nunca he militado con nada ni con nadie. Yo no creo en esa tesis de que los intelectuales deben meterse a políticos, una cosa son los políticos y otra los intelectuales. Por eso un intelectual trajeado de político es un elemento peligroso, casi siempre terminan siendo tiránicos, sectarios, fanáticos del centralismo democrático y la tesis del partido único. Yo habré sido en cierto momento marxista, me atraía mucho el análisis marxista de la historia, ese arte de anunciar el pasado que decía Valera a partir de la consideración de Marx sobre aquello de que la anatomía del mono solo era compresible a través de la anatomía del hombre. Pero el marxismo es una doctrina difunta, como la novela, un asunto del ayer, de nuestro ayer. Queda sin embargo la ideología, las ideas que gestó, esa manera de sustentar la rebeldía del hombre contra los opresores, eso que uno entiende bien en países como el suyo, del Tercer Mundo, como Filipinas o Cuba. Incluso creo que mis lecturas y aficiones marxistas han quedado en algunos de mis poemas de esos años, pero si, creo que sigo siendo de izquierdas, y a veces, incluso en las noches, ejerzo, ejerzo…
…/…
-Pasemos entonces a un tema que le seduce: la poesía…
-No creo que podamos definir la poesía, diría mejor que poesía es esa sensación de bienestar, de placer, de gozo que siente alguien cuando se lee, en voz alta, un poema. La poesía no es precisamente lo que sucede cuando se escribe el poema, poesía es el acto de ejecutar el poema. Un poema se hace para ser leído. El poema es poema mientras se lee porque es tiempo y tempo…
-Y ese hecho indefinible, ¿qué produce en el ejecutante y en el oyente, acaso el mismo efecto de la música, de la melodía?
-Pareciera que a partir del siglo XVII, la rotura de lo meramente narrativo que imperaba en el poema épico o el teatral, hubiese creado una separación entre el signo y sus valores, afectando nuestras sensibilidades de manera tal que ahora el poema nos conduce a una certeza de la fragilidad existente en la propuesta de realidad que hace el comercio y las ideologías. La poesía, el acto de ejecutar el poema, quiebra la verdad de las asociaciones que nos vende el mundo contemporáneo. La poesía ofrece imágenes del mundo, ni contradictorias ni univocas, que son la otra realidad, ni verdadera ni falsa, pero otras realidades. Unos saberes y conciencias de que la llamada realidad es apenas una creación del sujeto, de nosotros que deseamos el mundo…La poesía entonces es uno de los instrumentos mas eficientes para abolir aduanas, para derruir lugares de observación y vigilancia, para derribar las costumbres y las modas y nos hace entrar en una verdadera comunión entre las palabras y los hechos, las palabras y lo que ellas nombran…
-Pero si la realidad es una falacia cómo es que usted es un poeta de la experiencia, de la memoria de una realidad no conocida, ficticia...
-Tampoco debe olvidar que nada hay más artificial que la escritura. Escribimos porque somos entrenados en ese artilugio que pretende asir la realidad, como recuerdos o como actos del presente. Pero para poder transmitirlos y hacerlos poesía hay que crearlos, extraerlos de la manga del mago, del demiurgo, del poeta. Cuando hablamos de poesía de la experiencia no hablamos de contar lo que le ha pasado a uno, de una suerte de cotilleo de la vida nocturna de ayer, de las posturas amorosas del año pasado, poesía de la experiencia es escribir un poema donde la voz que se escucha cuando se ejecuta el poema sufre la vida, padece la existencia, hace sentir el recuerdo del placer o el dolor de las separaciones… Algo así como decía ese poeta inferior llamado Auden, la poesía de la experiencia es un anteproyecto verbal de la vida pasada o por vivir…
-Ahora hay en España muchos jóvenes poetas que le admiran, pero hay muchos más que le imitan…
-Es lamentable, eso no existía en mi juventud. Nosotros no aspirábamos al éxito social con la poesía, era otra cosa. El mundo editorial ha cambiado la condición de los poetas, hoy es posible ganar fama y fortuna y seguir siendo muy mal poeta, hay cientos de premios, de concursos, de verdaderas canonjías, que terminan por fomentar gildas poéticas, camarillas mafiosas…Y ciertamente es una vergüenza que haya tanto admirador suelto por allí. Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio…
-Mil gracias, querido y admirado poeta…
-De nada don Haroldo, de nada…
Harold Alvarado Tenorio, publicado en Vanguardia Dominical de Vanguardia Liberal, Bucaramanga, 22 de Mayo de 1984
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30.11.08 @ 16:13:18. Archivado en Literatura

“Fue seguramente por aquel entonces cuando empezó a ponérsele esta escarcha rencorosa en los ojos y esta tristeza en el pelo” (de Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé)
Que a la familia le vaya bien resulta ser buena noticia si todavía se mantiene el corazón desempañado de aversión y fracaso. “No le ha ido mal” —piensa uno—“Al final, milagrosamente, no le ha ido mal” pese a la inquina institucional y el premeditado desprecio de un gobierno que ya no es el suyo, que ya no lo es de casi nadie, como no lo fue de Vázquez Montalbán, ni de Gil de Biedma, ni de Barral, ni lo será nunca de Mendoza, Arcadi o Boadella, pues no son cultura, no representan, sobre todo, a la cultura catalana. A estas alturas uno ignora ya quien será el que la represente, fuera de la decena de panegiristas del régimen amparados por gruesa subvención. Igual da, la literatura fluye a su modo y por su camino, al exacto margen de prebostes endomingados cuya cuenta corriente resulta ser directamente proporcional a lo obtuso del discurrir. No obstante, gratifica que de vez en cuando se reconozca el trabajo de quien sólo se dedica a escribir al margen de consignas e indicaciones normalizadoras. Y ocurre que Marsé, que nació Faneca y cambió de apellido en un taxi negro y amarillo el mismo día en que se dio al mundo, escribe con la intensidad del que sabe de qué va esto, de qué va, en concreto, Barcelona y las micro historias de quienes la pueblan desde Sant Gervasi al Paralelo. Tres líneas de Marsé arrojan más sabiduría al mundo que la totalidad del texto de las Bases de Manresa, esa es la verdad pese a quien le pese. Lo que importa aquí, lo que ha importado siempre, es la vida fluyendo muy dificultosamente cada día, la lucha por la existencia y el logro de un lugar al sol, incluso si se nace charnego, incluso si además se tiene la poca visión política de no avergonzarse de ello, de no comportarse como un sumiso renegado, aún sabiendo que un simple cambio en la actitud le puede convertir a uno en el mismísimo presidente de la triunfante república ilusoria de Cataluña.
Yo creo que era el curso de 1981, manejaba por entonces un ejemplar en rústica de Las últimas tardes con Teresa, ella me lo había regalado, en mi facultad también proliferaban los progres de salón, eran hirsutos, barbados, poco estudiosos y tenían la mala costumbre de indicarnos sin permiso el camino a seguir. Ahora, confortados por el poder, nos gobiernan con puño de hierro y van haciendo cumplir una por una sus visiones proféticas. Sigo sin hacerles ni caso y así me va. También estaba aquella mujer y una pequeña scooter, yo, que no soy precisamente el pijoaparte, no sabía conducirla y ella me enseñó, supe que me quería por el modo en que me rodeaba la cintura transitando a poca velocidad por el campus. En aquella ocasión, poco más o menos cuando reclinó su melena rizada sobre mi espalda, me salvó la vida, ocurre que para siempre, aún me alimento de aquel instante, ajeno como estaba a todo lo que no fuese la total y completa felicidad, fue más que suficiente. Estas cosas y cosas como estas, Juan Marsé las conoce bien y las cuenta mejor, que disfrute intensamente del Cervantes, bien merecido lo tiene.
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Tarde extraña a vueltas con la conciencia y perezosas urgencias. Leo a Arturo Schopenhauer y a mi amigo Alvarado entrevistando a Borges. En un bucle gracioso, descubro que el patrón de todos los bibliotecarios apreciaba sinceramente la cosmología del viejo cascarrabias alemán, ya es casualidad:
“Si, he dedicado muchos años al estudio de la filosofía china, especialmente al taoísmo, que me han interesado mucho y también he estudiado el budismo. He estado también muy interesado por el sufismo. De modo que todo eso ha influido en mí, pero no sé hasta dónde. He estudiado esas religiones, o esas filosofías orientales como posibilidades para el pensamiento o para la conducta, o las he estudiado desde el punto de vista imaginativo para la literatura. Pero yo creo que eso ocurre con toda la filosofía. Creo que fuera de Schopenhauer, o de Berkeley, yo no he tenido nunca la sensación de estar leyendo una descripción verdadera o siquiera verosímil del mundo. He visto más bien en la metafísica una rama de la literatura fantástica.”
A lo mejor es que le leyó párrafos como éste, que suena a Borges y no a Schopenhauer:
"Me dicen que abra los ojos y contemple las bellezas que el sol alumbra; que admire sus montañas, sus valles, sus torrentes, sus plantas, sus animales y no sé cuantas cosas más. Pero entonces, ¿el mundo no es más que una linterna mágica?. Ciertamente el espectáculo es espléndido, pero en cuanto a representar allí algún papel, eso es otra cosa."
Ambos tenían razón, ¿qué sabe nadie de metafísica? Pasada la edad de la esperanza inducida el pensamiento se vuelve tan huérfano, tan miserable, como aquellos dos hermanos primitivos y bárbaros del cuento de los cuchilleros, ¿recuerdan? Pues resulta que la frase certera, el remate borgiano que rezaba en perfecta y cruel síntesis: “a trabajar hermano, esta mañana la maté”, fue cosa de doña Leonor, clara madre del divino ciego.
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01.08.08 @ 14:52:56. Archivado en Literatura
A menudo se presenta la excelente novela del escritor búlgaro Ilija Trojanov, como una contribución al entendimiento entre culturas, presuponiendo que el pensamiento cautivo de los convencionalismos culturales, erróneo por su propia naturaleza ilógica, posee algún valor en sí distinto del gusto por la tradición. Les puedo asegurar que nada de lo que he leído en sus casi 400 páginas me remite a semejante aserto. La fascinante epopeya de Sir Richard Francis Burton (1821-1890) a través de la India, la península Arábiga y el África profunda, enseña sobre todo a qué grado de esclavitud dialéctica puede llegar el ser humano cuando permanece cautivo de las creencias colectivas mal aprendidas desde la niñez. A través de la retina inquieta de un espía-antropólogo nada convencional, Trojanov nos presenta un bullente mosaico del mundo extraeuropeo de mediados del siglo XIX, el tiempo en que la India era la joya de la orgullosa corona Británica, Arabia permanecía administrada por el paradójico imperio Turco y África era sólo una promesa de aventura. Por mucho que ciertos críticos deseen arrimar el ascua a su sardina pringada de grasa ideológica, Burton comprende como se llega a ser intocable en la India, las razones que argumenta el Islam para no ingerir alcohol o la terrible realidad de la esclavitud en el África negra, pero no por eso comparte tan evanescentes situaciones, ni siquiera por un instante.
Queda, además, el desierto y la literatura. De las cualidades espirituales que el desierto inspira en el ser humano ya se ha dicho todo, “Este es, para mí, el más bello y más triste paisaje del mundo”, decía Saint-Exupéry en El Principito, tenía razón. En cuanto a la potente literatura de Trojanov, ya saben, es eslavo y ocurre que los eslavos encuentran con facilidad la esencia de las cosas, baste plasmar aquí una admirable reflexión, que encuentra a la capital del Nilo sólo vivible de noche: “El sol debe ponerse y la luna encogerse antes de que El Cairo se abra como una concha y revele su belleza en forma de siluetas. Las estrellas veraniegas, esparcidas sobre la invisible pobreza, hablan de un mundo mejor”.
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