Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

La doctrina Engels

21.02.11 | 21:44. Archivado en Educación, Política

ABC-Galicia 21/02/11. Pinche sobre la imagen para acceder al artículo.


Luc Ferry o la serena y gratificante sensatez

01.07.07 | 05:37. Archivado en Educación, Filosofía

"Nuestros móviles pesan menos, pero nosotros no somos más felices”

Luc Ferry, filósofo (París, 1951), ha sido autor de éxito con su célebre Aprender a Vivir, y ministro de Educación y Juventud con el gabinete de Dominique de Villepin. Hace poco El País ha publicado una sabrosa entrevista con un ministro que ha pasado a la historia, sobre todo, por su prohibición de los símbolos religiosos en la escuela. Algo por lo que, naturalmente, fue preguntado y que respondió con el conocimiento y la seguridad del que cree en lo que pregona.

Pero no me he fijado sólo en eso, me han llamado especialmente la atención dos respuestas que aquí les transcribo. En la primera desentraña claves ciertamente valiosas si de verdad se quiere emprender un cabal diagnóstico del lastimero panorama educativo actual. Nos habla. (Por fin) diríamos algunos, del fracaso del paradigma académico dominante, al que llama “la ilusión pedagógica”:

P. ¿La educación no se ha resentido?
R. Sí, junto a los valores tradicionales se destruyó también la autoridad. En los colegios se ha impuesto la ilusión pedagógica: primero hay que apasionar a los alumnos y después hacerlos trabajar. Es al revés. Uno sólo trabaja por obligación. No hay espontaneidad en el aprendizaje. A todos nos ha marcado algún profesor, y solía ser un gran carismático que nos hacía trabajar, no un animador cultural. La ilusión pedagógica nos dice que podemos reemplazar el trabajo por el juego. De ahí el desastre. Hay que inventar nuevas formas de autoridad sin volver atrás como reaccionarios. Los pilares de la educación europea son griegos (por la cultura), judíos (por la ley) y cristianos (por el amor). Si damos el amor sin la ley, no funciona.

Una reflexión que muchos nos hacemos cada día, mientras el impermeable gobierno Zapatero sigue exaltando en los altares del reconocimiento y del desarrollo legal los excesos de una pseudociencia rousseauniana y tontorrona que parece dejar todo conocimiento al albur de la supuesta curiosidad adolescente. Un error que ya estamos pagando, y seguiremos haciéndolo con intereses a través del desarrollo de la LOCE. Es por esto que reconforta ver que todavía quedan pensadores autónomos y alejados del idealismo colegial. Aunque, claro, constatemos que viven y producen al otro lado de los Pirineos. Si alguien les contase que aquí además de aplicar a rajatabla cuartelera la ilusión pedagógica, muchos infantes “periféricos” son escolarizados a la fuerza en una lengua diferente a la que utilizan en casa y en la calle, tengo para mí que más de un viejo filósofo francés se arrancaría los cabellos de disgusto, pero en España a nuestro iluminado gobierno, con tal de dominar el poder, todo le parece bien.

La segunda perla de Luc Ferry resulta igual de satisfactoria, se constata, amigos, que la teoría de la conspiración es un asunto más bien falso, todos nos congratulamos de ello, buena noticia para el común y pésima para los alegres colectivos antisitema:

P. ¿Cuando un filósofo se hace ministro se vuelve más pragmático?
R. La experiencia más fuerte que tienes cuando llegas al poder es que no tienes poder. El proceso se nos escapa. Tenemos las apariencias del poder: coches, banderas... Como mucho, un ministro puede alegrar o fastidiar la vida de 300 personas, ahí se acaba todo. Si alguien moviera los hilos de la marioneta, como creen los militantes antiglobalización, estaríamos de enhorabuena. La lógica del mercado es anónima y ciega. Los políticos tienen ahora mucho menos poder que hace 40 años.

Aquí les dejo la entrevista completa, huelga decir que merece la pena.


El pensamiento liviano y el poder; el caso de José Antonio Marina.

28.06.07 | 20:10. Archivado en Educación, Política, Filosofía

Y todo fue un entierro de doncella,
Doctrina muerta, letra no tocada,
Luces y flores, grita y zacapella.

Francisco de Quevedo: A un tratado impreso que un hablador espeluznado de prosa hizo en culto, (fragmento)

Está ya por todas partes, le das una patada a un vote y de allí saldrá José Antonio Marina con su verborrea inconsistente para vendernos su libro. Reconozco que nunca me ha gustado, hay algo en su palabra pontificial que me resulta profundamente molesto. Es como si cada vez que habla estuviese ocupándose de vendernos una burra; un jumento, además, temblón, escuálido y de raza más que común.

Cada vez que habla, adivino en su pensamiento un sustrato torpemente idealista, una especie de adolescencia mal curada que se evidencia hasta en sus títulos. ¿A quien se le puede ocurrir llamar, por ejemplo, “Mermelada & Benji” a una presunta factoría de investigación social? Dentera me daba entonces el introito de sus artículos y más dentera aún me producen sus inventos educativos permanentemente unidos al poder de turno.

Ahora parece haberse erigido en cabeza pensante del régimen a través de su defensa del constructo gubernamental llamado “Educación para la ciudadanía”. Eso si, en su versión menos beligerante, no se trata de perder clientes. Así ha vuelto con sus tabarras sobre el buen royo y la paz perpetua, deseos bonancibles en todo caso que nada tienen que ver con la ética o la filosofía.

Su discurso resulta tan previsible que no se ha modificado en años. Ayer repasé con cierta calma el célebre debate a tres en torno a los conceptos de “Ética y Religión” que, moderado por Fernando Sánchez Dragó, convocó en el 2003 en la Universidad de Sevilla a Manuel Fraijó, Gustavo Bueno y nuestro Marina. Aún reconociendo que Don Gustavo, fiel a su figura, no se comportó como el filósofo más educado del mundo, el evento sirvió desde luego para confirmar mis peores sospechas. Mientras Bueno se esforzaba, como todo filósofo de sistema, en establecer las reglas del juego, definiendo, por ejemplo, lo que él entendía por Ética:

Es que la Ética yo la he definido, como la he definido, no tengo que decir más: «La Ética son las normas que van orientadas a la salvaguarda de los cuerpos individuales.» La norma fundamental es la «fortaleza»; entonces, cuando la fortaleza se aplica al individuo se llama «firmeza» y cuando se aplica a los demás se llama «generosidad» (palabras de Benito Espinosa en la Ética)

Añadiendo de su cosecha algún chascarrillo sabroso:

Y en cuanto a la Ética y a la Religión, creo que son cosas totalmente distintas, absolutamente distintas... porque yo me atengo aquí a la máxima de don Quijote –según Unamuno– cuando comparaba a San Ignacio {señalando a Manuel Fraijó} –su antiguo patrono, ¿verdad?, San Ignacio– con don Quijote, y decía que San Ignacio limpiaba el caballo por mayor gloria de Dios, y don Quijote lo limpiaba porque estaba sucio. {risas}

En tanto Marina se arrancaba con su ya clásica sucesión de naderías tautológicas, plagada de deseos más que de razonamientos, mostrándose en todo momento incapaz de definir con precisión el menor concepto. Así, todo se le fue en propugnar una especie de Ëtica universal más o menos tutelada, no se lo pierdan, por la ONU, es decir una asociación de figurantes presidida por un grupo de cinco que se veta entre sí. Por lo que se podía escuchar allí, no tenía demasiado clara la distancia entre Ethos (comportamiento) y Mores (costumbres), todo para él parecía ser Ética, o sea una especie de humanismo inespecífico. Para pasar luego a culpar de los males del mundo al mercado:

El mercado es un sistema suicida y en eso el libro de Garzón Valdés es precioso, es un mercado suicida si no está regulado por leyes que no son leyes económicas, que son leyes éticas

A lo cual respondió Gustavo Bueno como se debía:

Yo quiero discrepar rotundamente de Marina, como es natural, pero rotundamente, por su idealismo: es decir, la lucha por el monopolio no es absolutamente un resultado ético, como tampoco la liberación de esclavos en el Imperio romano fue una cuestión ética, ni de moral cristiana, fue sencillamente que con la liberación de los esclavos era más económico alimentar a los libertos y a los colonos que a los esclavos, no tiene nada que ver la ética.

Y claro, ocurrió lo que tenía que ocurrir, Jose Antonio Marina, que al inicio del debate se reconocía, con toda razón, como mercenario de la cultura: “Y yo realmente sí me considero un investigador privado, porque no soy un investigador académico, y además un investigador a sueldo”, perdió los papeles, se enojó terriblemente ante su dignidad puesta en entredicho, se derrumbó literalmente contemplando la pública caída de su supuesto bagaje intelectual, tanto, que ante una pregunta del público, sólo pudo afirmar como desmañado:

Público 2
...es que lo demás es Idealismo, yo veo mucho idealismo.

José Antonio Marina

¡Hombre, claro! ¡Bendito Idealismo! ¡Bendito Idealismo! Lo que me estás diciendo ahí, estás... lo que está en el fondo de la cuestión es que no se puede justificar una Ética laica, y eso es lo que han estado diciendo mucho tiempo las iglesias. Yo te digo que sí; no te lo puedo justificar ahora.

Claro que no podía, “es que no lee”, llegó a decirle Gustavo Bueno mientras el derrotado Marina hacía mutis por el foro. Pueden seguir el debate transcrito íntegramente en este enlace.

Pues bien, fíjense que éste Marina es el mismo que hoy se ve en la obligación de trasladar su robusto pensamiento a nuestros infantes. Esto de la “Educación para la ciudadanía” ya no es un problema político, si quieren es un asunto de elemental pertinencia intelectual. Cuando se le preguntó recientemente sobre que tipo de profesorado sería el ideal para impartir la nueva asignatura, aseguró:

¿Y quien va a impartirla? Pues quien sepa hacerlo. En primaria, los tutores, a los que habrá que dar materiales adecuados. En secundaria, si la asignatura cuaja y adquiere la importancia que merece, tendrían que crearse cátedras especiales, con cualificaciones específicas. Mientras tanto, me parece que los que están más preparados para tratar estos temas son los profesores de filosofía, que tendrán, sin embargo, que ampliar sus conocimientos históricos, jurídicos y políticos. Podrían impartirla los profesores de sociales, si aprenden la suficiente filosofía.

¡Hombre, Marina, gracias por suponer que los profes de Historia incluso podrían, no sin esfuerzo, alcanzar algún conocimiento filosófico equivalente al de un chico de 13 años formado bajo la reforma Zapatero! En fin, un ejemplo más de la mísera calidad intelectual que envuelve, como un satélite muerto y sin alma, el pensamiento gubernamental, donde Zerolos, Moratinos y Marinas establecen sin rubor alguno la hegemonía de lo inconsistente, al fin, aquí lo único importante es ganar elecciones y dominar como sea el óbolo público.


Normalizados

25.02.07 | 20:21. Archivado en Educación, Actualidad

El viejo Leviatán no sólo no aprende de sus errores, sino que de un tiempo a esta parte parece haberse vuelto aún más fastidioso en sus exigencias. Leo en El País que existe en Galicia una especie de éxtasis colectivo que bendice el feliz parto del enésimo proyecto de normalización del gallego en la escuela. De nuevo los tres partidos visibles en el espectro político galaico, junto a ese colectivo nebuloso que denominan “comunidad escolar”, se ponen de acuerdo para establecer porcentajes, idear fútiles y onerosas acciones difusoras de la lengua sacra y fomentar el desarrollo de aplicados y serviles equipos encargados de velar con alma de esbirro por el cumplimiento de la norma.

Dicho en otras palabras, a los escolares gallegos, y a quienes en edad temprana decidan habitar aquellos pagos, no les quedará otra que aprender historia, geografía, biología o matemáticas, por ejemplo, en la lengua que a nuestros bienamados políticos y agentes sociales les parece, no se les concede ni siquiera el derecho a elegir. Querrán hacernos creer que con ello hacen justicia al país, mientras la mayoría habla un hipócrita castellano en la intimidad; pero sólo veo prohibicionismo y adoctrinamiento institucional, la inmersión de la sociedad civil en un mundo absurdo dónde uno se ve obligado a hablar en la escuela, en su trabajo, en el parlamento, de forma diferente a como habla en casa y ha de parecerle, además, bien, mostrándose domeñado, urgido, exigido, pero contento; al fin Leviatán sólo desea nuestra ontológica felicidad.

En el artículo, una foto. Unos tipos de aspecto más bien vulgar caminan ufanos, henchidos tras el acuerdo, bien se ve que nos han salvado la vida, regulando esta vez hasta en qué sutil dirección debemos mover la lengua cuando ponemos en marcha el aparato fonador, de nada les valdrá, el orden espontáneo tiene la mala costumbre de sobreponerse a los decretos.


Educando en la nada

10.10.06 | 18:44. Archivado en Educación, Actualidad

Un simple vistazo al enésimo proyecto de ley orgánica de Educación, esta vez obra del PSOE, viene a mostrarnos la enorme distancia que existe entre teoría y realidad en un asunto tan vital como el futuro académico de nuestros vástagos. Así, vemos que por decreto de ciertos pedagogos de salón, todo lo esencial, todo lo que nos explica y sirve de elemental asiento al saber desaparece bajo el felpudo de la más ágrafa estulticia. Primero fue el latín, ahora parece que le toca a la filosofía. Así que mientras el alumnado debe despedirse de Platón, Aristóteles, Spinoza, Kant o Hegel, nuestros despiertos políticos se llenan la boca celebrando su inconmensurable ingenio al diseñar nuevas y extrañísimas materias como esta de “educación para la ciudadanía” que, de pinta, se parece sólo a aquella otra destinada a la formación del espíritu nacional, porque, alguien debiera decírselo, de constituciones, estatutos y unión europea, si es que de eso se trata como se asegura en el preámbulo del proyecto de ley de marras, siempre se había ocupado hasta ahora el heroico gremio que forma el profesorado de historia. Por cierto que ése será sin duda el próximo en caer a manos de los que sólo se interesan por lo que ha ocurrido bajo sus campanarios.

>> Sigue...


La educación socialista, esa cosa con plumas

27.05.06 | 20:18. Archivado en Educación

“Más que en ninguna época de la historia, la humanidad se halla ante una encrucijada. De los dos caminos a tomar, uno conduce al desaliento y a la desesperanza más absoluta. Y el otro a la total extinción. Roguemos al cielo sabiduría para elegir lo que más nos conviene”

Woody Allen, Mi discuso a los graduados.

Es fama que cuanto más evanescente, pseudocientífica o traída por los pelos resulta una materia, paraciencia o disciplina, más se empeñan sus practicantes en presentarla como ininteligible por la muy confundidora vía del cripticismo.

>> Sigue...


Martes, 24 de octubre

BUSCAR

Editado por

El Gran Capitán Sartine

Síguenos

Hemeroteca

Octubre 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031