“No hubo nada más que un relámpago amarillo cerca de su tobillo. Quedó inmóvil un instante. No gritó. Cayó suavemente como cae un árbol. En la arena, ni siquiera hizo ruido.” (Antoine de Saint-Exupéry: El Principito )
Fernando R. Genovés, filósofo y escritor de fuste, cuya obra seguirán ya sin duda muchos de ustedes, nos regala en descarga gratuita a través de la red de redes su última producción ensayística que lleva por título: “Cine, espectáculo y 11-S”, en mi opinión, una obra que se hacía francamente necesaria en medio del triste panorama mediático que rodea aquel execrable episodio de barbarie, patéticamente “explicado” y hasta justificado por amplios sectores de una sociedad occidental más errática a cada día que pasa. Baste citar un solo párrafo de Genovés para ejemplificar lo que hasta aquí ha venido ocurriendo:
“Estos intelectuales posmodernos suben al estrado y, para seguir llevando la contraria a la alta cultura, entonan el Himno de la Tristeza, el canto del cisne de una Civilización que consumen, pero que aborrecen. En realidad, estos maestros del descontento se aborrecen a sí mismos. Aunque la sintaxis y la semántica que emplean sean, a menudo, incomprensibles, en el fondo se les entiende todo. Si ellos deciden caer en la miseria, los demás deben seguir el mismo camino.”
Bueno es que alguien lo quiera señalar de una vez. Pero hay mucho más en “Cine, espectáculo y 11-S”, por ejemplo, y tampoco pretendo desvelar demasiado el contenido de un ensayo de lectura más que recomendable, la añoranza que siente el autor por el modo en que los clásicos del cine de comedia se han acercado a la catástrofe y al horror. La esencia del asunto comienza, no podría ser de otra manera, con aquel guión afortunado, obra del más brillante cómico contemporáneo: “Woody Allen describió esta situación, este caso, en uno de sus filmes más logrados: Delitos y faltas (Crimes and Misdemeanors, 1989). Lester, llevado a la pantalla por Alan Alda, hermano del personaje principal, interpretado, a su vez, por el propio Allen, diserta en una secuencia determinada acerca del significado de la comedia, de la caracterización de gracioso: […] Comedia es tragedia más tiempo».” ¿Qué viene después? Pueden suponerlo: Chaplin y su “Gran Dictador”, Ernst Lubitsch rodando en plena guerra mundial “Ser o no ser” o Billy Wilder desestructurando la guerra fría con aquella desternillante “Uno, Dos, Tres”, película rodada en agosto de 1961, poco antes de que se construyese el muro de la ignominia en Berlín. Para Genovés, aquellos cineastas inmortales probaron su amor por la libertad y su desprecio de la tiranía por el camino de lo que mejor sabían hacer, el humor. Pueden resultar muy graciosos, pero no hay en sus filmes ni un solo atisbo de connivencia con los asesinos, no existe conmiseración alguna para los dispensadores de dolor y crueldad.
La comparación de la obra de los viejos maestros con el tratamiento que del 11-S han hecho cineastas cresos y bien asentados en la podredumbre de la sociedad occidental que tanto parecen detestar, como Oliver Stone o Wim Wenders, resulta, inevitablemente desoladora. El resto léanlo allí, no les defraudará.
ABC-Galicia 1/08/11
ABC- Galicia 11/07/11
ABC-Galicia 4/06/11
ABC-Galicia 13/06/11
ABC-Galicia 6/06/11
ABC-Galicia 2/o6/11
ABC-Galicia 24/05/11
Y todo fue un entierro de doncella,
Doctrina muerta, letra no tocada,
Luces y flores, grita y zacapella.
Francisco de Quevedo: A un tratado impreso que un hablador espeluznado de prosa hizo en culto, (fragmento)
Como siempre, escribo este artículo a vuelapluma y en fin de semana, así que no puedo saber en qué parará tras las elecciones el llamado movimiento del 15-M, pero tampoco quisiera dejar pasar la oportunidad de echarle un vistazo al fenómeno, que bien que lo merece. Tras empaparme de mensajes cruzados en twitter y en facebook, después de leérmelo todo en la prensa digital, luego de escuchar a los pocos “indignados” que se han dejado ver en televisión, resulta difícil poner algo en claro entre tanto ruido mediático. Es más, la primera y casi única conclusión que se puede extraer a estas horas es que resulta casi imposible cambiar las ideas preconcebidas que cada quien mantiene firmes en su ánimo. Mientras para unos la acampada en Sol es señal del despertar de un pueblo silente ante el oprobio y la injusticia institucionalizada, para muchos otros aparece como una clásica maniobra de distracción de la izquierda, empeñada en conservar el poder ante cualquier eventualidad. No he visto a nadie que cambiase de opinión a lo largo de estos convulsos días, ni nadie lo hará por muchos argumentos que se puedan verter.
Se han dicho muchas cosas, por ejemplo aquello de lo llamativo que resulta que el tal movimiento comenzase justamente ante las elecciones municipales y autonómicas, o que el inefable y nunca bien ponderado Alfredo Pérez Rubalcaba, nuestro Fouché a la española, se negase a cumplir el dictamen de la Junta Electoral. Llama la atención que ante el gobierno de un presidente manifiestamente visionario y más bien inútil, aliado hasta tal punto con la gran banca que Bruselas le ha tenido que ordenar que vigile de una vez los salarios de escándalo de sus consejeros, los “indignados” no hayan proferido ni el menor grito de protesta en su contra, instalándose sorpresivamente frente a la sede institucional de la única alternativa política real al poder dominante. Rechina bastante también que siendo españoles los allí congregados, la bandera constitucional de nuestro país aparezca proscrita en la plaza, como si se tratase de un paño de vergüenza que conviene evitar. ¿Se imagina alguien algo tangencialmente similar en una revolución ciudadana en París o Londres, póngase por caso?
Pues sí, todo eso llama la atención, también sus propuestas. Muchas las suscribiría cualquiera: regeneración democrática, límites a las prebendas de los políticos, modificación de la ley electoral. Pero oigan, sobre este último punto, solamente con el fin de que los llamados partidos minoritarios obtengan una mayor representatividad, no han dicho ni una palabra en contra de los privilegios de los partidos nacionalistas que exprimen como un limón la caja común, legislatura tras legislatura, sin que nadie muestre la menor intención de evitarlo.
Asuntos, en fin, que chirrían bastante y nos hacen dudar de las intencionalidades y del recorrido que podrá tener el fenómeno. Regresé a la Wikipedia y tecleé “Daniel Cohn-Bendit”, en efecto, sigue de diputado europeo por los Verdes. Me resulta gracioso imaginármelo cobrando las dietas del viernes antes de retirarse a su casita de fin de semana. El sistema lo ha asimilado, lo mismo hará con los más visibles de nuestros “indignados”, todos los “indignados” son iguales, pero, amigos, esperen a ver como habrá unos más iguales que otros, que se lo digan a Leire Pajín o a Pepe Blanco. El resto hará el petate y seguirá buscándose la vida, que otra no queda. Nada nuevo bajo el sol, o si, “Dani el Rojo” charlaba del asunto revolucionario con Jean Paul Sartre, nuestro “indignados” dicen que han leído a un tal Hessel, todo es ya decadencia y educación para la ciudadanía.
ABC-Galicia 9/05/11
El próximo jueves, 12 de mayo, a las 20:00 horas, impartiré una conferencia que bajo el título “El Ferrol de la Ilustración”, servirá de marco de presentación del nº VI de la revista NALGURES, publicación de la Asociación Cultural de Estudios Históricos de Galicia. Será en la sede de la Fundación Caixa Galicia en Ferrol. Ni que decir tiene que están todos invitados.
ABC Galicia 25/04/11
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SARTINE Y LA GUERRA DE LOS GUARANÍES – Juan Granados » Novela histórica » Sagas y series » Libros de Historia, libros con Historia – Hislibris via kwout
ABC-Galicia 11/04/11
ABC-Galicia 4/04/11

El Progreso - Granados: ''Don Juan Carlos creció con un padre enfadado por ver a su hijo pasándole por encima'' via kwout
ABC-Galicia 28/03/11
ABC-Galicia 21/03/11
ABC-Galicia 14/03/11
ABC-Galicia 7/3/2011
ABC-Galicia 21/02/11. Pinche sobre la imagen para acceder al artículo.
ABC-Galicia 14/02/11
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Publicado en ABC el pasado 7 de enero de 2011
¿Cómo olvidar aquellas palabras de Botín, don Emilio, el día que se arrancó a hablar inglés? "You will be a better banker my son", decía, así como gritando, con aquella pronunciación desquiciada, casi surrealista por lo espantosa, típica de nuestra florida clase dirigente. De don Emilio el opulento recordamos también otras muchas cosas, como por ejemplo cuando, allá por el comienzo de la funesta crisis, aseguraba que no descartaba utilizar los fondos de rescate del gobierno, pese a que a su banco no le hacían ninguna falta, ya que salían a muy buen precio, o sea prácticamente de gratis.
Se descuelga ahora don Emilio con una sentida loa a las medidas de ajuste del gobierno Zapatero, a las que califica nada menos que de «magníficas», además de «muy rápidas, muy buenas y muy contundentes». Si hubiese afirmado que eran simplemente necesarias, además de impuestas por La canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy, no habría mucho que decir, pero tal entusiasmo proveniente de uno de los mayores representantes del sinuoso mundo financiero que todos hemos de soportar sobre nuestros hombros abrasados a recortes e impuestos, es más de lo que se puede tolerar. Escuchando cosas así, uno tiene la certeza de que nuestros dirigentes políticos y financieros viven instalados en una suerte de abuso corporativo cercano al puro feudalismo, con leyes y normas privativas, donde cualquier tropelía les sale gratis.
Por mucho que se quiera proteger el negocio propio y transmitir tranquilidad a esa especie de corporación de psicóticos que llamamos “mercado” -verán la que nos preparan ahora con la excusa de los motines de Egipto-, esas palabras de prepotencia y distancia de banquero deberían ser contestadas por una sociedad civil que transita por la vida, a lo que parece, medio lobotomizada a través de su áspero curso fiscal, pagando puntualmente el diezmo a fin de que la casta no pase apuros en sus imperios financieros.
Con la misma, cunde el caos en estos lares ante la nueva crisis de Nova Caixa Galicia, a la que, pobrecita, tenemos que ayudar no sea que se vea absorbida por no se sabe quién. Pues había que verlos hace no mucho construyendo sus pagodas corporativas repletas de cueros y ornamentos de diseño, comprando arte de dudoso valor o financiando los delirios constructivos de la caterva de alcaldes que por aquí nos han ido cayendo. Ya sabemos de dónde sacará el gobierno los dineros para reflotar a estos tristes menesterosos, querámoslo o no, no se nos concederá opción, que para eso somos obedientes siervos. Lo nuestro es pagar intereses y caminar calladitos, no sea que nos nieguen el crédito para tapar el próximo pufo que nos impida llegar a fin de mes con cierto decoro y sólo razonablemente alimentados.
Viernes, 1 de junio
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín